Enseña a tu hijo: equivocarse es una oportunidad de aprendizaje

Amanda · 29 septiembre, 2015

Al contrario de lo que hemos creído desde el comienzo de nuestros tiempos, equivocarse es una oportunidad de aprendizaje. Aunque la sociedad es vehículo de un falso paradigma de perfección, es importante comenzar a distinguir que las equivocaciones tienden a convertirse en grandes oportunidades de crecimiento.


Vemos diariamente en las principales ventanas de comunicación social, como la televisión o la prensa, e incluso anuncios publicitarios, que hoy en día, la receta de la felicidad es la total transformación en seres perfectos en todo, lo que de hecho determina el aspecto físico y conductual.

Por tal razón, cuando de pronto las cosas no nos salen como queremos, tendemos a frustrarnos y en muchas ocasiones a renunciar a nuestros objetivos. Pese a que esta categoría tiende a afectar particularmente a los adultos, debemos considerar que a los niños se les está formando en esa misma línea.

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El desarrollo de la personalidad

Es de total conocimiento que nadie nace aprendido, a las personas desde muy pequeñas se les va enseñando y su personalidad se va moldeando con los años, pero cuando llegan a una edad en la que comienzan a hacer las cosas por sí mismos, pueden comenzar a sentir euforia y una emoción indescriptible.
El problema radica cuando se equivocan y comienzan a sentirse frustrados por no poder hacer ciertas cosas al momento.

La frustración en los niños

En muchas ocasiones, los padres tienen responsabilidad directa en la forma en que los niños afrontan las derrotas o equivocaciones. Por ejemplo, hay padres que son muy sobreprotectores y viven para ahorrarles a sus hijos el trago amargo de tener que enfrentar un fracaso. Esta conducta es motivada quizás por el hecho de que no quieren que pasen por lo que ellos una vez pasaron y desean que a sus niños no les falte nada.

“La sobreprotección y el exceso de permisibilidad impiden al niño aprender a tolerar la frustración”

María Vásquez

Efectivamente a los niños hay que brindarles todo el amor, apoyo y cariño que se les pueda dar; son el futuro y le dan vida a los hogares. No obstante, no es recomendable acudir a los extremos, pues por lo general tienden a la malcriadez o a la excesiva dureza.

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La frustración en los niños puede llegar a traer consecuencias negativas, que a la larga les limitarán en su desarrollo como adultos sanos. Entre las posibles consecuencias se encuentran:

La agresividad

Está comprobado que en muchas oportunidades, la frustración puede llegar inducir la agresividad en los niños. Una de las principales evidencias de esto es cuando comienzan a lanzar objetos e incluso a pegar a sus padres, pues se sienten incapaces de lograr las cosas por sí mismos.

Limitación en la determinación de objetivos y metas

Se puede llegar un punto en el que los niños eviten hacer ciertas actividades a causa del miedo que experimentan por el hecho de no saber si podrán lograr los objetivos o no. Ante esta situación, tienden a cerrarse y dejar que otra persona lo haga por ellos.

¿Cómo enseñarles que equivocarse es una oportunidad de aprendizaje?

Afortunadamente, todo puede ser remediado con esfuerzo, constancia y total colaboración por parte de los padres. Es por ello que a continuación se listan unos consejos útiles que os guiarán para enseñar a los niños a ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje:

Evitar consentir sus actitudes agresivas

La gran mayoría de los niños tienden a armar berrinches cuando enfrentan un fracaso y experimentan frustración. El propósito de ellos es que los padres los asistan. Es por ello, que se recomienda ignorar sus rabietas, pues de lo contrario, sentirán que esa es la manera más efectiva de alcanzar sus objetivos.

Dar el ejemplo

Los padres son el ejemplo a seguir de sus hijos, pues siguen su patrón de conducta. Al respecto se recomienda que enseñen a ver que el fracaso es una oportunidad de aprendizaje desde el ejemplo. De manera que, una vez que los niños puedan ver cómo reaccionan sus padres cuando fracasan, podrán copiar sus actitudes.

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Enseñarles la perseverancia

Es tan importante el esfuerzo que se imprime en una acción, como el hecho de volver a intentar alcanzar una meta u objetivo. Por tal razón, los padres debemos mostrarles a nuestros niños que si no se logran las cosas a la primera, se aprende de las oportunidades de mejorar, por eso hay que intentarlo una y otra vez.

Trazarle pequeñas metas

Las metas que se plantean deben estar acordes con la edad y capacidad del niño, lo cual permita que sean realizables. De esta manera, es posible que vayan aprendiendo sobre el sacrificio y el esfuerzo que supone para lograrlo.

No obstante, es indispensable que no les asistan para alcanzarlas, ni hagan las cosas por ellos, pues deben recordar que los logros se valoran mucho más cuando se consiguen a través del esfuerzo propio.

En resumen, la dinámica de la vida tiende a llevar a que tanto los niños como los adultos nos equivoquemos en innumerables oportunidades, pues nadie nace aprendido o perfecto. Es por ello que los padres debemos cambiar la perspectiva de las cosas y transmitírselas a nuestros hijos.