¿Qué hago si mi hijo es agresivo conmigo?

Adrianazul · 2 marzo, 2016

¿Qué hago si mi hijo es agresivo conmigo? te preguntas… Yo pienso que lo primero que debes hacer es identificar cuál es la fuente que alimenta esa agresividad y a partir de allí canalizarla y corregir las situaciones y factores externos que se puedan controlar.

Según algunos artículos publicados en portales especializados en psicología no hay un acuerdo unánime en la definición de agresividad; no se la considera un trastorno (no está como tal en ninguna clasificación diagnóstica), sino más bien, una conducta desadaptada que se une frecuentemente a ciertos trastornos.

Entre las concluciones de los especialistas resaltan diferentes definiciones como la intencionalidad, el modo en que se produce, el resultado al que llegan, etc…

No obstante, la conducta agresiva es normal en ciertos períodos del desarrollo infantil, la agresividad llamada manipulativa está vinculada al crecimiento y cumple una función adaptativa.

También hay estudios, como el de Sanson, Smart, Prior y Oberklaid, hecho en 1993, que señalan que los niños agresivos hiperactivos de 4 meses son más problemáticos que los niños agresivos, los hiperactivos y el grupo control.

Las diferencias se acentúan con la edad, a los 8 años son el grupo percibido más negativamente por sus madres, con más desventajas ambientales y más problemas escolares.

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Qué factores pueden motivar a que el niño sea agresivo

Reyna Quero, quien se especializa en terapia del juego y atiende problemas en niños y adolescentes, especifica que el origen de un infante agresivo no depende de un solo factor, sino de varios.

En principio, aclara que el ser humano está conformado por distintas áreas, como “la del lenguaje, afectiva, de convivencia con otros y cognitiva o de pensamiento, y en este sentido sabemos que un pequeño que golpea tiene problemas en las esferas social y emocional”.

En ocasiones, este tipo de comportamiento puede estar motivado por una necesidad del pequeño por llamar la atención del adulto o incluso del resto de niños, lo que sería un claro indicativo de problemas en lo referente a las relaciones sociales, afirma Teresa Cruz Madrid, psicóloga y experta en Coaching.

Los niños experimentan frustraciones, pero a diferencia de los adultos no cuentan con las herramientas necesarias para expresarlas, por lo que su manera de hacerlo es mediante este tipo de impulsos, señala un artículo.

“Debemos sugerir, apoyar y estimular las posturas de seguridad y autoconfianza en nuestros hijos. Si por el contrario criticamos constantemente su comportamiento, lo que lograremos es aislarlos y hacerlos sentir que no pueden recurrir a nosotros ante una situación de este tipo”, aconseja Teresa Cruz Madrid.

Es necesario orientarles y mostrarles la desaprobación que produce en los adultos este tipo de comportamientos para que se den cuenta de que por ese camino no podrán lograr sus objetivos.

Foto cortesía de educapeques.com

Qué hacer si tu hijo es agresivo

A muchos pequeños les resulta positivo acudir a actividades que les hagan liberar energía como las artes marciales, pues esta es una manera de aprender a canalizar toda su agresividad además de aprender que la violencia no es la solución para resolver los problemas.

Si el pequeño ha sufrido algún cambio importante en su vida, como pérdida de seres queridos, mudanzas a otra ciudad o cualquier otra novedad que haya cambiado su rutina, es posible que pueda provocar este tipo de comportamientos.

En cualquier caso, si la situación no varía y comienza a empeorar, lo mejor es acudir a un profesional de la psicología para que estudie la situación del pequeño.

Cuando el niño ya ha insultado o ha golpeado a sus padres, es más fácil que actúe de igual forma con sus iguales: compañeros de la escuela, hermanos y vecinos de edad similar.

“A quien toma primero como víctima es a los más vulnerables, que son los chicos tímidos, ansiosos, inhibidos, inseguros, que les cuesta trabajo defenderse y establecer relaciones interpersonales: los pequeños de temperamento pasivo”, especifica la doctora Quero Vásquez.

Entre las alternativas que puedes implementar para ayudar a tu hijo a controlar su agresividad:

  • Estimular el diálogo, no la imposición ni los monólogos.
  • Jugar con los hijos, ya que esto elimina fricciones y crea lazos cordiales de simpatía.
  • Reforzar las relaciones a través de actos espontáneos como un beso, un abrazo o frases como “qué bueno eres”, “eres buen hijo” “confío en ti”. Se vale premiar los logros del pequeño con dulces, dinero o juguetes, pero no se debe atender más lo material que lo emocional.
  • Evitar los castigos y los golpes, y dar preferencia al respeto.
  • Decir “sí” cuando no hay razón para decir “no”, y a veces decir “no” para que el infante aprenda a negociar sin llorar ni hacer berrinches.