Síndrome de alienación parental

Okairy · 12 febrero, 2019
Durante mucho tiempo, se habló de este síndrome como el comportamiento por el cual un hijo mostraba rechazo a pasar tiempo con uno de sus padres. Ante la falta de respaldo científico, muchas organizaciones internacionales comenzaron a considerarlo una forma violenta de coacción hacia los niños.

Es imposible no encontrar parejas que no funcionaron y que al final debieron separarse. En este punto, siempre se deben cuidar los intereses de sus hijos y evitar a toda costa el síndrome de alienación parental, una teoría que tiene sus promotores y detractores. ¿Sabes en qué consiste este problema?

Ante una ruptura, es común ver que la pareja se preocupa por factores financieros o psicológicos. La atención de los amigos y la familia está centrada en las peleas informales o legales por sus derechos. Teniendo en cuenta esa medición de fuerzas, los padres pueden empezar a ver en sus hijos potenciales aliados en esta disputa.

Por ello, no es raro que intenten controlarlos y ponerlos en contra del otro papá. El impacto causado en los hijos es llamado síndrome de alienación parental.

Si bien en su momento llegó a ser un tema muy discutido, incluso en el ámbito judicial, muchos investigadores y especialistas lo consideran carente de lógica y respaldo científico. Por ejemplo, las psicólogas Consuelo Barea y Sonia Vaccaro explicaron su postura en su obra El pretendido síndrome de alienación parental: un instrumento que perpetúa el maltrato y la violencia.

Al tratarse de un tema todavía debatido, resulta pertinente conocer las dos posturas. Aquí te decimos de qué se trata cada una de ellas y, concretamente, de qué trata este síndrome.

Qué es la alienación parental

Se trata de un proceso que consiste en «convencer» a un niño para que odie a uno de sus papás sin justificación. Quienes creen en su existencia afirman que, cuando el síndrome de alienación parental se produce, el infante contribuye en la campaña para desmoralizar al padre objetivo o alienado.

Esta situación lleva al hijo a creer en la existencia de determinados episodios desagradables entre el papá responsable de la crianza y el padre «no guardián» cuando está en la compañía de uno o de otro.

Para conseguir esto, el padre guardián insiste en ciertos acontecimientos o ideas negativas para que el niño las adopte; el objetivo es que las tome como si fuesen verdaderas. Esto trae como consecuencia el resentimiento o el distanciamiento, los celos hacia la nueva familia y la distancia entre los períodos de visita.

Orígenes del síndrome de alienación parental

Las custodias para padres separados siempre deben procurar el bienestar del niño.

En caso de una separación, es natural que te preocupes cuando tus hijos van a visitar las primeras veces a tu ex. Si el padre es psicológicamente frágil, la ansiedad puede aumentar en vez de disminuir y desencadenar un proceso de alienación.

El padre alienador muchas veces es una persona sobreprotectora, que puede estar muy enojado y buscar venganza a través de sus hijos. Se ve como víctima y trata de hacer creer a los hijos que su otro papá tiene todos los defectos del mundo. Este papá o mamá suele estar apoyado por los familiares, lo que aumenta la percepción de que dice la verdad siempre.

Etapas del síndrome de alienación parental

El síndrome de alienación parental posee tres etapas:

  • Etapa leve: Los niños conviven con el padre objetivo sin grandes dificultades. Lo más difícil son las alteraciones naturales que ocurren después del divorcio.
  • Etapa media: El papá alienante empieza a mencionar frases o a tener un comportamiento provocador hacia el otro. Se utilizan falsas historias que desprecian al padre objetivo e inducen al hijo a nutrir este tipo de sentimiento de rencor, odio y miedo.
  • Etapa grave: El hijo ya no necesita al padre alienante para inducir al odio y al miedo hacia el papá objetivo. La relación y las visitas se hacen imposibles e insoportables debido a la agresividad del niño.

¿Cómo identificar la alienación parental?

El padre alienador buscará sabotear la relación entre el otro papá y sus hijos siempre que pueda. Entre las acciones más comunes, se puede destacar:

  • Negarse a pasar las llamadas telefónicas a los hijos.
  • Organizar actividades con los niños durante el período en el que el otro progenitor debe ejercer su derecho de las visitas.
  • Hablar mal del papá afectado.
  • Hacer mención de hechos negativos, reales o no.

Todas las citadas son actitudes con las que el hijo absorbe la negatividad. De este modo, se llega a un punto en el que se toma todo lo anterior como real.

«El padre guardián insiste en ciertos acontecimientos o ideas negativas para que el niño las adopte; el objetivo es que las tome como si fuesen verdaderas»

Críticas al síndrome de alineación parental

Como mencionamos previamente, hay investigadores que consideran que este síndrome es un «invento» que esconde una forma de violencia infantil. Su principal crítica es que se pone a los niños en una situación traumática y por demás injusta; de ninguna manera es posible que alguien pueda optar entre su mamá y su papá, salvo en casos excepcionales.

Por lo tanto, desde instituciones como la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Americana de Pediatría se niegan a incorporar este trastorno a sus glosarios. La falta de evidencias científicas acerca de su existencia es su principal respaldo, con el cual critican su uso en el ámbito jurídico.

Lejos de tratarse de un trastorno o comportamiento que surja de los niños, es más bien una forma de coacción de uno de los padres; se trata de un claro caso de violencia infantil —y muchas veces también contra la mujer—, que además puede traer consecuencias para el niño. Desde luego, su relación con el padre objetivo será muy difícil de restaurar.

Conclusión: la separación es entre los padres, no de los hijos

Existen diversos tipos de custodia para remediar todas las circunstancias que se presenten.

La separación conyugal es usualmente un momento crítico en la vida de cualquiera que pase por ella. La ausencia de la comunicación con uno de los padres puede provocar angustia, dolor, enojo y tristeza.

Sin embargo, es importante que recuerdes que los hijos no son solo tuyos. Ambos son padres y, si su relación no da para más, esto no debe afectar a sus pequeños; el daño psicológico es inmenso para ellos.

  • Esparcía, A. J., & Marín, M. A. (2009). DSM, salud mental y síndrome de alineación parental. Papeles Del Psicologo30(1), 86–91.
  • Guzmán Franco, Ana Bertha and Domínguez Morán, C. R. (2006). Síndrome De Alienación ParentalRevista Jurídica(Vol. 6, pp. 83–88). Lisboa: Caleidoscopio. https://doi.org/10.4067/S0370-41062011000600002
  • Sonia Vaccaro, Consuelo Barea, El pretendido Síndrome de Alienación Parental: un instrumento que perpetúa el maltrato y la violencia , Bilbao, DescléeDeBrouwer, 2009, ISBN 978-84-330-2331-5 .