¿Qué significa el dolor en el bajo vientre durante el embarazo?

Inés Gómez · 24 octubre, 2017
Entre los diversos síntomas que pueden aparecer durante los nueve meses de gestación, están estos dolores. ¿Cómo saber si se trata de un problema serio?

Durante el embarazo, es muy normal experimentar una serie de incómodos síntomas. Las náuseas, los calambres y el dolor en el bajo vientre son solo algunos de los más molestos. Este último genera bastantes dudas, ya que puede ser algo muy leve, pero también el aviso de alguna complicación interna.

Al crecer el útero, los ligamentos redondos se estiran. Estos, que se encuentran recubriendo el órgano, se vuelven más flexibles para proporcionarle apoyo. La consecuencia suele ser un dolor en el bajo vientre que se manifiesta al realizar ciertos movimientos.

Puede evidenciarse al girar, al levantarse del asiento o incluso al toser. También se da en situaciones en las que se ha hecho demasiado ejercicio o tras una jornada muy intensa. Comúnmente, se presenta a partir del segundo trimestre de embarazo, aunque pueden existir casos más precoces.

Características específicas del dolor en el bajo vientre

La diferencia del dolor en el bajo vientre con respecto a otros dolores abdominales reside en la duración. Este suele durar apenas unos segundos y aparece siempre al realizar algún movimiento.

En cambio, si el dolor es más agudo y persiste, es necesario que hablemos con un médico de inmediato. Puede que no se trate de los ligamentos redondos, sino de otros problemas más serios.

La preclampsia, un parto prematuro o un aborto pueden ser los causantes de un dolor intenso, así como un embarazo ectópico. Si tienes fiebre, muchos vómitos o empiezas a sangrar, lo mejor será que acudas al hospital lo más rápido posible.

El dolor en el vientre bajo es un síntoma común del embarazo.

De todas formas, estos son ejemplos bastante extremos. Los dolores en el bajo vientre durante la gestación pueden deberse a múltiples causas, desde simples gases hasta una apendicitis.

Si comienza a dolerte la parte superior del abdomen y al presionar dejas de sentirlo, es probable que se trate de una infección del apéndice. De ser así, la situación solo requerirá de una pequeña operación que no tiene por qué presentar mayores complicaciones.

Los gases, por el contrario, suelen ser debidos a la hinchazón; esta se produce por las hormonas gestacionales, que hacen más lenta la digestión. Lo mismo ocurre con otros malestares como el estreñimiento, también debido a las hormonas y a la presión del útero sobre el recto.

¿Cómo puedo aliviar el dolor en el bajo vientre en el embarazo?

El dolor puede disminuir e incluso desaparecer si llevamos a la práctica una serie de consejos. Son muy fáciles de seguir y pueden incluirse en la rutina diaria sin problemas. Dado que estas molestias apenas duran unos minutos, no tendrás que ingerir ningún tipo de calmante.

1. Beber agua

Para empezar, es muy importante estar hidratada. Bebe agua abundantemente, porque así evitarás complicaciones como las contracciones de Braxton Hicks. Estas son indoloras, a diferencia de las del parto, pero pueden resultar bastante molestas.

Además, beber dos litros de agua al día juega un papel importante en la lucha contra la ya mencionada retención de líquidos. No solo te hidratarás a ti misma, sino también al feto, y protegerás así su saco amniótico.

“Los dolores en el bajo vientre durante la gestación pueden deberse a múltiples causas, desde simples gases hasta una apendicitis”

2. Buscar un lugar cómodo para reposar

Siéntate o túmbate en un lugar donde puedas estar cómoda y tu cuerpo pueda descansar. Para ello, es recomendable que sea una superficie lisa, en la que puedas estirar las piernas. Cierra los ojos y relájate: en un momento, comenzarás a sentirte mejor.

Si los músculos dejan de estar tensos, los dolores se aliviarán. Muchas veces, una pausa en nuestra ajetreada vida es la mejor cura para cualquier dolencia.

Es muy recomendable beber agua durante el embarazo.

3. Realizar yoga o pilates

Estos ejercicios son muy ligeros y bastante aconsejables para las mujeres en procesos de gestación. Además de enseñarte a que te relajes, ayudan a ejercitar los músculos de todo el cuerpo; entre ellos, la vagina. Así, suponen un buen entrenamiento para el parto.

Hay clases de pilates o yoga prenatal para embarazadas. Además, compartir tus dudas y experiencias con tus compañeras puede crear lazos de amistad que os duren toda la vida.

4. Evitar el estrés

Este es un punto en el que apenas se hace hincapié, pero que podría resolver esta clase de inconvenientes. Evita todo aquello que pueda generarte ansiedad y estrés. Es importante que sepas priorizar: la salud está por encima de cualquier tarea o trabajo.

Si sientes que, además de perjudicarte a nivel físico, también lo hace a nivel emocional, lo mejor es que hables con un especialista. Muchas veces, la ayuda de un buen psicólogo puede ser el alivio que necesitan tu cuerpo y tu mente.