Si quiero criar a un niño amable, tengo que ser un padre amable

19 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Si quieres que tu hijo se convierta en una persona amable, es fundamental que tú practiques con el ejemplo.

Es posible que hayas escuchado hablar de la regla de oro. Tal vez, cuando eras niño, notaste este mensaje escrito en una pancarta en el aula de tu escuela o en un póster colgado en la pared en el consultorio del médico. El texto puede haber sido diferente, pero el mensaje siempre fue el mismo: “Trata a otras personas de la manera que te gusta que te traten”. Por ello, aprende a criar a un niño amable.

Si te fijas a tu alrededor, te darás cuenta conscientemente de los comportamientos de otras personas. Si eres madre o padre de niños pequeños, aún te fijarás más en los comportamientos de otras personas.

Tu mayor esperanza es que tu hijo sea feliz, que sea la mejor versión de sí mismos en cada momento en el que se encuentra. Por la mañana, antes de salir por la puerta de tu casa, recuérdale a tu hijo una regla importante: que sea amable consigo mismo y también con los demás. De esta manera, criarás a un niño amable.

Cómo criar a un niño amable: enseñar respeto es dar respeto primero

La mejor manera de enseñar respeto a los niños y a cualquier otra persona es dar respeto primero. Tienes que elegir ver a tu hijo como una persona sensible. Además, necesitas reconocer que no siempre sabrá cómo procesar los grandes sentimientos y que, para ello, en ocasiones, necesitará espacio y tu guía para poder hacerlo.

Padre siguiendo las pautas para criar a un niño amable.

Tienes que ser lo que esperas que sea tu hijo. Si quieres que sea amable, entonces, tendrás que ser amable con él. No hay más misterio que ese. Si le pides que escuche cuando hablas, primero tienes que ofrecerle tu atención. Si esperas que tu hijo se disculpe por los errores cometidos, primero tendrás que estar dispuesto a hacer tú lo mismo. Así, podrás criar a un niño amable.

En el momento en el que quieres que tu hijo realmente perdone a otros, es imprescindible que tú también sepas perdonar y perdonarlo. Porque en la crianza no debes olvidar la frase: “Trata a tus hijos de la manera que quieres que traten a los demás”.

¿Cómo te tratas a tí mismo? ¿Podrás criar a un niño amable?

La máxima que te hemos dicho en el párrafo anterior influye también en cómo te tratas a ti mismo. Padres, tenemos una gran responsabilidad como guías de la vida. Somos las voces dentro de las cabezas de nuestros hijos hasta que descubren su propia voz interior. Siempre están escuchando y siempre observando.

Las preguntas que rodean el desarrollo infantil y las influencias de la naturaleza y la crianza continúan porque hay muchos factores que afectan la personalidad y el comportamiento. Es valioso saber que nuestras acciones no nos hacen quienes somos; son simplemente movimientos que surgen de nuestros pensamientos.

Ser una persona amable de forma simple

Padres, no se nos pide que seamos perfectos. En realidad, se espera que cometamos errores porque somos seres humanos imperfectos. Pero podemos elegir cómo recibimos nuestros errores, perdonar nuestros defectos y avanzar con un poco más de sabiduría en nuestro paso, para poder criar a nuestro hijo como una persona amable.

Niña teniendo envidia de su amigo porque tiene una manzana y ella no.

Valora la experiencia al ser amable

¿Conoces ese dicho que dice “ponte en sus zapatos”? Puede ser difícil estar en el lugar de otra persona porque recibimos y procesamos información de diferentes maneras, pero tú puedes elegir ver el panorama general de lo que tu hijo puede estar experimentando.

Reduce la velocidad lo suficiente como para darte cuenta de lo que puede sentir tu hijo, pues tal vez esté cansado o asustado. Luego, piensa en cómo reaccionas cuando tú estás cansado o asustado. Observa si tu corazón y tu tono se suavizan un poco con ese conocimiento.

Luego, respirar hondo

Ofrécete un momento para conectarte a tu centro tranquilo para poder hablar y actuar desde un lugar tranquilo. Tienes que saber que tu hijo no es el comportamiento que estás viendo, sino que es amor, un ser amoroso que reacciona en un momento difícil.

Háblate a ti mismo y a los demás desde un lugar de amor sabiendo que los sentimientos huyen, los comportamientos se desvanecen, los eventos se transforman y lo que siempre permanecerá será el amor que eres y el amor que tienes por los demás.