Qué debe saber un niño cuyo padre está enfermo

Amanda · 24 noviembre, 2015

Preservar la salud es tarea de todos, pero a veces las enfermedades llegan sin que hayamos previsto esta situación. Hoy en día se han desarrollado enfermedades terribles, por lo que muchas familias se han quebrado por esta situación inesperada. Pero, ¿cómo reaccionan los niños ante la enfermedad de uno de sus padres? ¿Qué debemos decirle al niño en estos casos?

Una de las principales preocupaciones de los padres, es poder mantenerse en condiciones de atender a su hijo para siempre; pero cuando una enfermedad llega, viene sin contemplaciones. Que un padre esté enfermo representa una grave ruptura en la dinámica familiar y nunca sabemos cómo pueden reaccionar los niños ante esta situación.

Pero en estos casos casi nadie tiene una práctica, porque se debe haber pasado por algo así para saber cómo actuar; sin embargo, los especialistas pueden aportar sugerencias para tratar estas circunstancias y también se puede aprender de las experiencias de otras familias.

Ante la enfermedad del padre, ¿qué debe saber el niño?

Felicidad superficial

Los padres siempre nos preocupamos por el bienestar de nuestros hijos; mientras transcurre la infancia nos dedicamos enteramente a protegerlos y darles lo mejor. Pero casi nunca mostramos el mismo interés por nosotros mismos, por lo tanto la salud puede quebrantarse.
Del mismo modo, sabemos que los problemas de salud no siempre avisan y no perdonan a nadie; por eso es recomendable formar a los niños con sólidas bases morales y además orientarles con las herramientas básicas de supervivencia en caso especiales.

Pero, ¿qué hacer cuando ya nos encontramos padeciendo este problema? ¿Cómo manejar la enfermedad del padre o la madre ante el niño?, para acercarnos a la respuesta correcta podemos comenzar por seguir estos consejos:

  • Lo primero que debemos hacer es hablarles con sinceridad, porque ellos van a notar los cambios y es injusto que les digamos que no pasa nada. Decirles que su padre está enfermo y usar palabras reales; es decir, llamar a la enfermedad por su nombre e invitarlo a que realice todas las preguntas que tenga en mente.
  • Para continuar con esta tarea, es preciso que conozcamos cuál es el nivel de conocimiento que tiene el niño sobre el tema. Preguntémosle qué ha oído, cómo lo entiende y que sabe acerca de la enfermedad.
  • Aclarar cualquier malentendido. Es preferible que el niño tenga claros muchos detalles; aunque no queramos agobiarlos demasiado con esta situación, debemos preocuparnos porque esté enterado de todo lo que le sea útil.
  • Uno de los aspectos básicos que se pueden tocar, es decirles las causas y consecuencias de la enfermedad. Según la Parenting At a Challenging Time, por lo general los niños llegan a culparse sobre la enfermedad de su ser querido; pueden pensar que ellos los contagiaron o evitan acercarse para que los contagien a ellos.
  • Si por desgracia se tratara de una enfermedad cuyos síntomas son extremos y los cambios físicos son muy visibles; es importante que los niños se mantenga al tanto, porque no es aconsejable darles una impresión brusca. Por ejemplo, llegar a ver a su padre de pronto muy delgado o con alguna seña particular, puede llegar a traumarlos si no lo habían visto previamente en este estado.
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  • Es aconsejable respetar los sentimientos de los niños en todo momento. Como niños tienen emociones diferentes, las cuales aún no dominan del todo; por eso es normal que reaccione con temor, molestia e incluso indiferencia, pero debemos ser tolerantes y positivos ante su actitud.
  • Tener alguna acción solidaria puede fomentar una aceptación más rápida. Podemos intentar realizar una tarjeta de “alíviate pronto” o preparar una cesta de frutas para llevarle; lo importante es que el niño muestre su solidaridad y sienta que está contribuyendo de alguna manera.
  • Sea cual fuera el caso, hará falta darle esperanzas de que el padre se va a recuperar o ser francos acerca de la posibilidad de que las cosas empeoren; en este particular, sería muy valioso no infundirle creencias falsas, porque un desenlace inesperado podrían afectar la confianza del niño.

Por encima de todo, es recomendable aprovechar todos los espacios para que los niños valoren la familia; es importante permanecer unidos y cuidarse unos a otros. Los familiares pueden contribuir a guiarlos en la iniciación o continuación de hábitos saludables con el fin de que comprendan que la buena salud también depende de nosotros mismos.