Riesgos de quedarse embarazada después de los 35

Eva Maria Rodriguez 3 agosto, 2016

Quedarse embarazada después de los 35 años se está convirtiendo en algo cada vez más común. Sin embargo, aunque esto sea cada vez más habitual, no elimina el hecho de que, a partir de esa edad, los riesgos en el embarazo aumentan.

Muchas mujeres demoran la maternidad por diversas razones, tanto personal como profesionales. El objetivo de este artículo no es, ni mucho menos, hacer una crítica a esta situación, sino exponer los riesgos reales de retrasar el embarazo más allá de los 35 años.

Quedarse embarazada a partir de los 35 años

A medida que las mujeres se hacen más mayores puede llegar a ser más difícil de concebir y, en caso de que se consiga, la dificultad mantener para tener embarazo saludable aumenta. La fertilidad comienza a disminuir entre los 32 y los 37 años, con un descenso más rápido después de 37.

Esto se debe a que las mujeres nacen con una cierta cantidad de óvulos. A medida que pasan los años, la cantidad y la calidad de los óvulos empiezan a bajar, sobre todo durante la tercera década de la vida. Además, ciertas condiciones, como la endometriosis o los fibromas, que  pueden tener un impacto negativo en la capacidad de concebir, se vuelven más comunes con la edad. 

Por otra parte, a medida que se hace más difícil la concepción al aumentar la edad, también hay una serie de riesgos que se producen con el embarazo, los cuales pueden afectar a la salud de la madre y el bebé. 

mujer embarazada después de los 35

Riesgos del embarazo que aumentan a partir de los 35 años

Quedarse embarazada más allá de los 35 años puede aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo tanto para la madre como para el bebé. A medida que las mujeres se hacen mayores aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión y diabetes (incluyendo diabetes gestacional). Estas condiciones pueden tener un efecto negativo en el embarazo.

La presencia de hipertensión arterial durante el embarazo aumenta el riesgo de problemas con la placenta y alteraciones en el crecimiento fetal. La diabetes gestacional puede aumentar el riesgo de defectos de nacimiento, la hipertensión y el aborto involuntario. También aumentan las posibilidades de tener un bebé más grande de lo normal, lo que puede causar problemas adicionales cuando se está dando a luz.

Además de afectar potencialmente la salud del bebé, la hipertensión y la diabetes pueden tener efectos a largo plazo sobre la salud de la madre, incluyendo un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Las mujeres a partir de los 35 también corren un mayor riesgo de tener un bebé con un defecto congénito asociado con anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down .

Las mujeres mayores tienen un mayor riesgo de las siguientes complicaciones durante el embarazo:

  • embarazo múltiple
  • nacimiento prematuro
  • bebé con bajo peso al nacer
  • cesárea
  • muerte fetal o parto de feto muerto

Los bebés que nacen prematuramente o con bajo peso al nacer tienen un mayor riesgo de problemas de salud tanto a corto como a largo plazo, incluyendo el síndrome de dificultad respiratoria, infecciones diversas y retrasos en el desarrollo.

Algunas investigaciones sugieren que la edad del padre en la concepción también puede afectar a la salud del niño, aunque se necesita más investigación en esta área.

enfermera toma la tensión a mujer embarazada

Consejos para tener un bebé sano a partir de los 35 años

Hay una serie de pasos que las mujeres a partir de los 35 años pueden tomar para aumentar las posibilidades de tener un bebé sano. Estas recomendaciones deben ser discutidas con el médico especialista, sin perder de vista que las consultas prenatales deben ser regulares mientras se monitorea la salud tanto del feto como de la madre.

Los factores importantes que deben ser discutidos con el especialista incluyen temas como la dieta, el ejercicio y el aumento de peso. Si bien es importante para todas las mujeres comer de manera saludable, mantenerse activas y no ganar más peso durante el embarazo, es especialmente importante para las mujeres a medida que aumenta la edad.

Además, antes del embarazo, los médicos recomiendan a todas las mujeres empezar a tomar 400 microgramos de ácido fólico todos los días, empezando un mes antes de que se tenga prevista la concepción así como durante el embarazo. El ácido fólico ayuda a prevenir defectos del tubo neural, como la espina bífida.

Las mujeres también deben dejar de fumar, de beber alcohol y consumir drogas. También es importante evitar la exposición ambiental a sustancias tóxicas. Además, los medicamentos y suplementos que se tomen siempre se deben ser supervisado por el especialista.

Al igual que con todas las mujeres embarazadas, puede ser recomendable que las mujeres mayores de 35 años se someten a cribado genético de los defectos de nacimiento. Esto es particularmente importante debido al aumento del riesgo de ciertos trastornos para los niños que nacen de madres de mayor edad.

Las pruebas que se utilizan para la detección de defectos congénitos incluyen:

  • Ultrasonidos: Se utilizan ondas sonoras para examinar el feto
  • Amniocentesis: Es una prueba para detectar defectos congénitos. Se utiliza una aguja para extraer líquido amniótico para la prueba del saco que rodea el feto. Existe riesgo de aborto.
  • Muestra de vellosidades coriónicas: Se extraen células de la placenta para su análisis. Existe riesgo de aborto.
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