Las regresiones en los niños: ¿por qué son habituales?

10 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
¿Tu hijo vuelve a realizar actos que ya había superado con anterioridad? Descubre por qué ocurren las regresiones infantiles.

Se dice que los niños muestran comportamientos regresivos cuando llevan a cabo actos propios de una edad evolutiva anterior que, supuestamente, habían superado previamente. Dichas regresiones son más habituales de lo que la gente piensa, especialmente entre los 3 y los 5 años de vida.

Cabe señalar que el proceso de desarrollo no siempre es lineal y ascendente, sino que en ocasiones se producen estancamientos y retrocesos, los cuales pueden deberse a múltiples motivos. ¿Quieres saber más sobre el tema de las regresiones en la infancia y por qué se suelen dar? Presta atención a lo que te contamos en las siguientes líneas.

¿Qué son las regresiones infantiles?

A lo largo del proceso de desarrollo y crecimiento de los niños, las madres y los padres observan con entusiasmo cómo sus hijos consiguen, poco a poco, ciertos hitos importantes, tales como aprender a hablar, a andar, a ir al baño, etc.

Niño con la cama mojada porque sufre regresiones infantiles.

Pero hay veces que los niños, en lugar de seguir avanzando, dan un paso hacia atrás y vuelven a realizar conductas que acostumbraban a llevar a cabo cuando eran más pequeños. A este fenómeno se le conoce con el nombre de regresiones infantiles y los progenitores, o principales cuidadores, deben estar preparados para hacerles frente.

En este sentido, algunos de los comportamientos regresivos más comunes son

  • Volver a utilizar el chupete.
  • Pedir el biberón o papillas para comer.
  • Chuparse el dedo.
  • No controlar los esfínteres.
  • Hablar como un bebé.

¿Por qué son habituales?

Las regresiones infantiles suelen darse de forma transitoria. Normalmente, tienen lugar cuando los niños están viviendo una situación de angustia, estrés, inseguridad o temor, de manera que manifiestan dichas conductas propias de una edad inferior a la que tienen como mecanismos de defensa, buscando en estos actos cierto apoyo y seguridad.

Así, las situaciones que suelen producir la aparición de comportamientos regresivos son aquellas en las que los pequeños deben enfrentarse a cambios importantes en sus vidas. En este sentido, algunos de los acontecimientos más habituales son

  • El nacimiento de un nuevo hermano.
  • La ausencia de alguna de las figuras paternas.
  • El fallecimiento de un familiar o de un ser querido.
  • El divorcio o la separación de los padres.
  • Un cambio de domicilio.
  • El comienzo de la escuela infantil o un cambio de colegio.
  • Problemas familiares como malos tratos, violencia intrafamiliar, abuso sexual, etc.
  • Problemas en el contexto educativo, como acoso escolar, mala relación con el profesor de referencia, etc.

¿Cómo actuar ante las regresiones de los niños?

Ante la aparición de regresiones en los niños hay que actuar con paciencia y comprensión, y hay que tener siempre presente que se trata de una fase natural del desarrollo y que más pronto que tarde acabará pasando.

Eso sí, si las regresiones perduran durante un largo periodo de tiempo o se dan de forma combinada con otros síntomas, tales como irritación, agresividad, etc. Puede que se trate de un problema emocional más grave que debe ser tratado con ayuda de un especialista en psicología infantil.

Niño con problemas de autorregulación tumbado en la cama mientras sufre una rabieta.

Aunque, como hemos comentado antes, normalmente los pequeños muestran estas conductas de forma temporal ante situaciones que les hacen sentir vulnerables, por lo que van a necesitar un gran apoyo y atención por parte de sus figuras de referencia para poder superar y hacer que desaparezcan los comportamientos regresivos.

Algunas recomendaciones

Para ello, es importante seguir los siguientes consejos:

  • Pasar más tiempo de calidad con los niños, compartiendo juegos y diversión.
  • Dedicar tiempo a hablar abiertamente sobre las emociones y los sentimientos con los pequeños.
  • Evitar enfadarse ante la producción de comportamientos regresivos y, por supuesto, no utilizar métodos correctivos como el castigo.
  • Evitar frases ridiculizantes y que pueden causar mucho daño, como: “Pareces un bebé; ya eres mayor para seguir haciendo esas tonterías”, etc.
  • Quitarle hierro al asunto, es decir, no reaccionar de forma excesiva ante las conductas regresivas.

Ahora que conoces esta información sobre las regresiones en la infancia, ¡prepárate para poner estos consejos en práctica si llegase el momento! Y recuerda: “Las madres y los padres no cuentan con un manual de instrucciones para criar a los hijos, pero cuentan con un instinto natural para protegerlos y ofrecerles el apoyo y el amor que necesitan”.

  • Casado-Flores, J., Jiménez-García, R. y Faya-Barrios, M. (2019). Trastornos del comportamiento de niños y adolescentes. Guía práctica para padres. Madrid: Ergon.