¿Qué hacer si mi hijo solo respira por la boca?

Naí Botello · 24 septiembre, 2018
Si tu pequeño presenta tos, sinusitis, ronquidos y sus dientes se están desviando, es posible que sea un respirador bucal. No te preocupes, a continuación te diremos todo lo que debes saber sobre esta condición.

Respirar por la boca no es un hábito normal en un niño. En casi la totalidad de los casos, esto se debe a obstrucciones en las vías respiratorias, las cuales deben ser atendidas de forma expedita. De allí que muchos padres se pregunten ‘¿qué hacer si mi hijo solo respira por la boca?’.

La respiración es un proceso fundamental para la vida. El no hacerlo correctamente incide de forma negativa y produce alteraciones como la apnea del sueño, tos y desviación en los dientes, por nombrar solo algunos de los problemas que pueden darse.

La siguiente información apunta a darte una aproximación a este tema, de modo que aprendas a identificar las causas que generan este mal hábito y cuáles son algunas de las terapias más recomendadas por neumonólogos infantiles .

Mi hijo solo respira por la boca

El sistema respiratorio cumple diversas funciones que ayudan a mantener un balance en el organismo, ya que su trabajo eficiente incide directamente en que podamos vivir y estar sanos.

El caso de los niños que respiran por la boca es particular. Partimos del hecho que aspirar eventualmente aire de forma bucal es necesario; esto no afecta al organismo si lo hacemos alternándolo con la respiración nasal.

Sin embargo, queda claro que tomar esa vía como la única para aspirar y expirar puede esconder patologías específicas y desencadenar otras nuevas a su paso.

El proceso del sistema respiratorio vinculado a desplazar el aire dentro de los pulmones se llama ventilación. Esto se realiza mediante ciclos, en los que se inspira para tomar aire y se expira para desecharlo. La base está en un acto automático que realizan las neuronas, quienes a su vez envían las órdenes a los nervios para activar este mecanismo.

Todos los seres humanos nacemos condicionados para realizar el proceso de ventilación principalmente de forma nasal a modo de asistencia.

De allí que se puede deducir de inmediato que, si un niño no logra ejecutar un proceso que realiza el organismo de forma inconsciente, debe haber una obstrucción en una o varias partes del aparato respiratorio.

Saber cuánto debe dormir un niño según su edad te ayudará a tener parámetros para controlar su descanso.

Causas de la respiración bucal

Los motivos por los que un niño respira por la boca pueden ser dispares. Es posible partir de eventos pasajeros, como congestiones nasales por resfriados o rinitis alérgicas, hasta llegar a problemas de obstrucción como la hipertrofia de las amígdalas.

Estos son algunos de los desencadenantes más frecuentes de este problema:

  • Tabique nasal desviado u obstrucciones en el área.
  • Problemas de hipotonía de los músculos de la cara.
  • Problemas de mordida que conduzcan al niño a mantener la boca abierta.
  • Hipertrofia de los adenoides.
  • Hipertrofia de las amígdalas.
  • Causas temporales: resfriados o cuadros alérgicos.

“Tomar la vía bucal como la única para aspirar y expirar puede esconder patologías específicas y desencadenar otras nuevas a su paso”

Consecuencias

Habiendo ya repasado las causas que pueden crear obstrucciones en la ventilación por la nariz, demos ahora un vistazo a las consecuencias más evidentes de la respiración bucal:

  • Episodios de tos y ronquidos durante la noche.
  • Apneas de sueño.
  • Malformaciones en la mandíbula o paladar estrecho.
  • Deglución atípica.
  • Problemas de audición.
  • Sinusitis.
  • Otitis.
  • Presencia de ojeras.
  • Debilidad.
  • Labios secos.

Soluciones médicas

Como se puede ver en los apartados anteriores, la respiración bucal en los niños responde a diversos factores disímiles; algunos de ellos, por suerte, son pasajeros. Una vez identifiques que tu pequeño está respirando por la boca, debes acudir al pediatra para que él determine las causas y remita al niño con el especialista correspondiente; puede ser un neumólogo, otorrino u ortodoncista.

Otra de las atenciones que puede recibir el niño para eliminar este mal hábito es asistir a un logopeda, quien es un especialista en problemas del habla y la audición. Con él, el pequeño puede realizar dos tipos de terapia; la primera se llama terapia respiratoria de ejercicios pasivos y activos, mientras que la segunda es la terapia miofuncional orofacial.

Los niños con dificultades para comunicarse deben acudir al logopeda.

En el primer tratamiento, el pequeño hará ejercicios que le permitan reprogramar su cerebro para que elimine el patrón erróneo de respiración; se parte de ejercicios físicos y condicionamientos mentales.

La segunda metodología, en tanto, consiste en corregir los problemas de hipotonía de los músculos y las degluciones relacionados con problemas oclusales.

Como última aclaración, vale la pena remarcar el hecho de que la respiración bucal afecta de tantas maneras la salud de los niños que incluso muchos pequeños que los sufren demuestran tener problemas escolares e imposibilidad para realizar ejercicios físicos.