Qué hacer cuando la maternidad te hace tener una crisis de identidad

18 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Todas las madres en algún momento pasan por una crisis de identidad. ¿Cómo se puede afrontar esta situación?

Si miras hacia atrás, parece inevitable pasar por una crisis de identidad después de tener un bebé. Si hablas con otras madres, te darás cuenta de que casi todas han pasado por ello. Ya sea que llegue después de unos días, unos meses o incluso unos años después de convertirse en madre, no hay duda al respecto: la maternidad causa un cambio importante en la identidad y, a veces, provoca crisis.

Antes del bebé y de la crisis de identidad

Es posible que antes de tener tu bebé estuvieras convencida de que volverías a trabajar después de tu baja maternal y de que volverías a tu creciente carrera. Después, te das cuenta de que el trabajo a tiempo completo puede que no sea la mejor opción cuando tu barriga está crecida… Y no sabes bien cómo irá todo.

Te levantarás por las mañanas pensando en cuánto tiempo tendrás para arreglarte cuando tengas que hacerte cargo del bebé. Son dudas que, aunque parezcan banales, son reales, y esto puede hacer que, cuando tengas a tu bebé y te des cuenta de que tu tiempo es nulo para ti, empiece una crisis de identidad que no esperabas tener.

Bebé llorando mientras su madre lo abraza para evitar el síndrome del niño zarandeado.

Las nuevas mamás expresan constantemente cambios prioritarios, que son buenos y completamente esperados. Sin embargo, estos cambios pueden hacer que diferentes áreas de su vida se sientan desequilibradas. Pasarás de tener tiempo para disfrutar de tu familia y amigos a encontrar el equilibrio con tus hijos, el tiempo de tu pareja, el trabajo y el presupuesto familiar.

Crisis de identidad

Es posible que todo esto te haga sentir una crisis de identidad porque te has convertido en madre y tu vida ha cambiado por completo. Has de tener algo claro: puede crecer una versión más fuerte y más centrada de tu mejor “yo”. Sigue estos consejos cuando creas que todo se derrumba y te darás cuenta de ello.

Acepta el cambio ante la crisis de identidad

Lo primero es lo primero: no luches contra el cambio. Entonces, ¿qué pasaría si pasases de ser una mujer con carrera a una que se queda en casa? Pues nada, porque tú decides qué y cómo hacerlo. Aceptar que la vida cambia constantemente es fundamental para avanzar hacia el nuevo yo.

Lo que antes parecía una buena idea podría no encajar en lo que es mejor para ti y tu familia ahora, y eso está bien. Mira el cambio como una oportunidad emocionante. Tienes que dar un paso atrás y mirar en quién quieres convertirte en esta próxima fase de la vida.

Sé determinada, pero no seas terca

Es fácil sentirse terco sobre el camino de tu vida. Tenías una idea concreta de cómo querías que fuera tu vida, pero ahora ese camino te ha llevado a una dirección completamente diferente. Si hay algo que nos enseña tener un nuevo bebé es que la flexibilidad hace que todo sea más fácil. Este es el momento de estar abierto a todas las nuevas posibilidades.

Haz una cosa a la vez

No te abrumes tratando de encontrar tu nuevo “yo” de una vez. Muchas áreas de la vida se ven afectadas cuando un bebé entra en escena: la confianza interna y externa, las relaciones con parejas, familiares y amigos, los objetivos profesionales y tu estilo personal. Intentar abordar todo de una vez será frustrante e ineficaz. En cambio, concéntrate en una cosa a la vez. Ataca primero el área que parece ocupar la mayor parte del espacio mental.

Mamá con su bebé apoyado entre las piernas afrontando una crisis de identidad.

Si estás constantemente pensando en volver a ponerte en forma, crea un plan de nutrición y entrenamiento para ayudarte a llegar a donde quiere estar. Una vez que te sientas cómoda y estés haciendo todo lo que puedes en esa área, es cuando puedes pasar a la siguiente.

Acepta a tu nuevo “yo” en la crisis de identidad

No pienses en atravesar una crisis de identidad como si trataras de redescubrir tu antiguo “yo”. Desapareció tan pronto como sostuviste a tu pequeño en tus brazos por primera vez. Ahora, tienes un nuevo “YO”, en mayúsculas, sí, porque es muy importante mantenerlo. Tienes que tomarte un tiempo para resolver con lo que te sientas incómoda.

¿Tienes amistades que ya no tienen sentido en tu nueva vida? ¿Necesitas aprender una nueva herramienta para comunicarte con tu pareja? No desperdicies energía llorando estos cambios. Sin embargo, úsalos para alimentar tu viaje hacia adelante. Es tu camino y tienes que trazarlo con energía.

Todas pasamos una crisis de identidad

Es muy fácil dejarse llevar por el estilo de vida de Instagram y Pinterest. Las personas en las redes sociales realmente parecen tener vidas perfectas, ¿no? La verdad es que no es así; solo muestran lo que piensan que es mejor en sus vidas.

Esa madre de aspecto perfecto que parece tenerlo todo luchó con la identidad tanto como la próxima madre. Cuando ocurre un cambio tan grande como tener un bebé, nadie es inmune a la agitación personal. Todo se reduce a manejar esos cambios con introspección, dedicación y gracia. No dudes de que puedes conseguirlo.