¿Qué es el reflujo gastroesofágico en bebés?

Francisco María García · 26 octubre, 2018
Es normal que nos niños echen por la boca algún líquido de vez en cuando. El problema está cuando la situación va acompañada de otros síntomas o se repite con demasiada frecuencia.

Todos los niños de repente echan por la boca algún líquido, o incluso a veces vomitan. No obstante, cuando la devolución de los alimentos es permanente, podría tratarse de algo más. En estos casos, se suele hablar de una enfermedad por reflujo gastroesofágico en bebés, denominadas ERGE.

La posibilidad de la existencia de un ERGE se considera sobre todo si el reflujo es constante y dura de 12 a 14 meses. Claro que esto no tiene que preocuparnos, sino que hemos de pensar en los remedios efectivos. Veamos de qué se trata el fenómeno conocido coloquialmente como las ‘bocanas de leche’.

Entendiendo el origen del reflujo gastroesofágico en bebés

El esófago es el conducto que permite el paso de los alimentos de la boca al estómago. En él, existe un músculo llamado esfínter esofágico inferior que, cual válvula, facilita el tránsito de las comidas.

Al funcionar con normalidad, el esfínter se relaja y esto es lo que posibilita el paso fluido de los alimentos. Sin embargo, en algunos bebés, este músculo puede no estar del todo desarrollado y afectar así al esófago. El resultado: el bebé regurgita la leche, sea materna o de fórmula.

Básicamente, el ERGE ocurre debido a un descontrol del esfínter esofágico. En el caso de los niños afectados, el esfínter se relaja y distiende de forma errática. Todo se resuelve cuando se completa el desarrollo de este pequeño músculo.

Los síntomas de ERGE en los infantes

Los vómitos y reflujos son los síntomas más notorios de esta condición médica temporal. No obstante, también existen otros signos que presenta un bebé afectado por el reflujo gastroesofágico.

Uno muy particular es el arqueo de la espalda durante el acto de comer. Los bebés con esta afección tienden a echar la cabeza para atrás cuando son alimentados; las arcadas y otros problemas para tragar también se hacen presentes.

Las regurgitaciones del bebé no deben confundirse con los vómitos.

Otros síntomas son tos, cólicos repetitivos y pequeñas complicaciones en la respiración. Además, los niños afectados tienden a rechazar la comida, por lo cual pueden experimentar cierta pérdida de peso.

Diagnóstico de ERGE

Existen varias pruebas médicas para diagnosticar el reflujo gastroesofágico en bebés. Desde luego, la única manera de confirmar este padecimiento es recurriendo a un pediatra. Estos son los tres exámenes que existen:

  • Monitorización del pH esofágico: Esta prueba mide la cantidad de ácido que hay en el esófago de un infante. El nivel de esta sustancia es más elevado en los pequeños con ERGE. Para la medición, se inserta un tubo bajo vigilancia médica.
  • Serie gastrointestinal superior: Consiste en mezclar un líquido de contraste con la leche del biberón. El niño lo toma y, después, el médico realiza algunas radiografías para examinar la forma de su tracto gastrointestinal superior.
  • Endoscopia gastrointestinal superior: En este caso, se utiliza un endoscopio con una cámara que es introducida al tracto del pequeño. La idea es que el médico vea la forma del músculo. Además, podría tomar alguna muestra de tejido (biopsia).

“Los bebés con esta afección tienden a echar la cabeza para atrás cuando son alimentados; las arcadas y otros problemas para tragar también se hacen presentes”

El mejor tratamiento está en los cuidados especiales

El reflujo gastroesofágico en bebés requiere de un mayor cuidado en la forma en que se los alimenta. Lo primero es ayudar al pequeño a expulsar los gases con mayor recurrencia. No solo después de comer, sino durante el proceso.

Después de las comidas, lo recomendable es colocar al bebé en una postura vertical; será preciso mantener dicha posición durante media hora después de cada toma.

Algunos médicos promueven el uso de productos como los cereales de arroz. La idea es mezclarlos con la leche en el biberón; también hay especialistas que optan por cambiar la fórmula de este alimento.

Igualmente, existen algunos medicamentos que el pediatra podría recetar en caso de ser necesario. Un ejemplo son bloqueadores de H2 e inhibidores de bomba de protones; ambos tratamientos ayudan a disminuir el nivel de ácido en el estómago.

El reflujo gastroesofágico en bebés es una condición temporal y no demasiado recurrente.

Un mal poco recurrente

Solo un 10% de los bebés llega a manifestar problemas por la falta de desarrollo en su esfínter esofágico inferior. En la mayoría de los casos, esta condición se supera sin mayores complicaciones; solo un margen muy pequeño de afectados debe someterse a cirugía.

Las madres deben estar atentas ante todas las señales y recurrir a su pediatra de confianza cuando sea necesario. Este profesional será el único que podrá diagnosticar con certeza esta condición en el pequeño. Luego, solo queda tener más cuidado a la hora de alimentar a los bebés afectados.