Polihidramnios o líquido amniótico abundante

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 5 enero, 2019
Astrid Moreira · 5 enero, 2019
Cualquier alteración del líquido amniótico durante el embarazo como en el caso del polihidramnios, puede traer complicaciones y poner en riesgo la vida del bebé.

El polihidramnios, más conocido como líquido amniótico abundante, es una acumulación del fluido que se encarga de rodear al bebé durante su gestación y de brindarle todos las proteínas necesarias para su desarrollo. Pero en el caso de presentarse de forma exagerada y fuera del estándar puede generar problemas para la madre o el feto.

¿Qué causa polihidramnios?

Aunque en ocasiones los especialistas no logren identificar por qué ocurre este estado en algunas madres embarazadas, según sus investigaciones hay ciertas condiciones que generan un mayor riesgo de sufrir polihidramnios. Entre ellas están las siguientes:

  • Gestación múltiple. Puede ocasionar que un bebé tenga más líquido amniótico que el otro.
  • Diabetes materna.
  • Bebés grandes.
  • Problemas neurológicos en el bebé —como hidrocefalia, puede hacer que tenga dificultad para tragar.
  • Que el bebé tenga baja frecuencia cardíaca.
  • Malformaciones fetales como defectos en la médula espinal, cerebro u obstrucciones gastrointestinales y urinarias.
  • Labios leporinos en el bebé que le pueden ocasionar problemas para deglutir (tragar) y, por consiguiente, un bajo fluido en la matriz.
  • Incompatibilidad del grupo sanguíneo entre la madre y el bebé.
Bebé envuelto en el líquido amniótico

Signos y síntomas

Las mujeres que sufren polihidramnios muchas veces no presentan síntomas, sobre todo cuando se encuentran en un estado leve, pero de pasar a un estado grave podrían comenzar a padecer los siguientes:

  • Dificultad para respirar
  • Dolor abdominal
  • Inflamación de la pared abdominal o extremidades inferiores
  • Contracciones uterinas
  • Vómitos
  • Abdomen más brillante o justo, más de lo habitual para el periodo que está pasando

Es fundamental que se realice un diagnóstico y tratamiento a tiempo a fin de ayudar a que el embarazo tenga un curso normal.

¿Cómo diagnosticar un caso de polihidramnios?

La mejor forma de que una mujer embarazada sepa que tiene polihidramnios es por medio de una medición ecográfica que deberá ser realizada por un especialista. Esto le proporcionará un aproximado de índice de líquido amniótico (ILA), el cual no debería pasar los 25 centímetros durante el tercer trimestre debido a que estaría presentando un exceso del mismo, causando daños.

Después de que le realicen la ecografía completa en busca de malformaciones del feto, el médico debe descartar si la abundancia de su líquido amniótico se debe a causas hereditarias, verificando los antecedentes familiares. También podría hacer pruebas de tolerancia a la glucosa, hemorragias, anemias y pruebas serológicas maternas.

Factores de riesgo

Existen serios factores de riesgo que pueden incrementar los problemas durante el embarazo a causa del polihidramnios, por lo que es importante que la madre asista a todos los controles programados por su médico a partir del momento de su gestación. Estos son los agentes: 

  • Hemorragia posparto. Este caso se produce por medio de un sangrado de gravedad después del parto.
  • Muerte  del bebé. El polihidramnios puede provocar la muerte del bebé después de las 20 semanas de embarazo.
  • Parto prematuro. Ocurre cuando el bebé nace antes de las 37 semanas de embarazo.
  • Desprendimiento de la placenta. Este desprendimiento se considera grave, debido a que el bebé deja de recibir oxígeno y nutrientes proporcionados por la matriz, lo que trae como consecuencia un sangrado peligroso.
  • Mala posición del feto. Lo normal es que el feto se coloque boca abajo y con vista hacia la espalda de la madre, pero en casos de polihidramnios suele afectar esta posición, teniendo que tomar la cesárea como una opción más segura para su nacimiento.
Una mala posición del feto puede ser un factor de riesgo para la presencia de líquido amniótico abundante.

¿Cuál es su tratamiento?

Si se trata de polihidramnios de carácter leve no es necesario un tratamiento, pero una vez que el médico indique a la madre un caso severo, es vital que se actúe a tiempo. Dentro de los tratamientos más efectivos se encuentran: la reducción del líquido amniótico de manera manual, medicamento para hacer que el bebé orine menos cantidad o, en caso de acercarse a los días, adelantar el parto.

Igualmente, es recomendable que la vigilancia prenatal comience a las 32 semanas a través de una prueba completa en la cual la madre debe mantenerse calmada para lograr obtener resultados precisos libre de alteraciones. Así mismo, en caso de tener diabetes, cuidar los niveles de azúcar a fin de evitar la muerte fetal.

Embarazo sin complicaciones

Evitar los casos de polihidramnios es un acto imposible, debido a que aparece sin previo aviso, ya sea por alguna anomalía, causas familiares e incluso sin motivo. Por ello es importante que las futuras madres cuiden cada fase de su embarazo para que logren reducir los riesgos que pueda provocar esta condición al bebé y a su estado de salud en general.

Tener hábitos saludables, lejos de la nicotina y con una buena alimentación ayudará a que la madre se mantenga en un peso deseado reduciendo el riesgo de diabetes y aportándole vitaminas importantes para el correcto desarrollo del feto.

  • Infogen. (2013). Alteraciones del líquido amniótico: Oligohidramnios, polihidramnios. Artículo perteneciente a  Infogen
  • Stanford Children's Health. Problemas del líquido amniótico/hidramnios/oligohidramnios. Artículo perteneciente a Stanford Children's Health