Pesadillas y terrores nocturnos: 7 Diferencias

Pedro 1 diciembre, 2016

Las pesadillas y terrores nocturnos infantiles están dentro de lo que se llama trastornos del sueño. A pesar de estar englobados dentro de este trastorno no son graves, pero sí que pueden afectar a la conducta del niño. Por ello tenemos que buscar asesoramiento o intervención psicológica (miedo a dormir, a la noche, irritabilidad, ansiedad, a dormir solo, etc.).

¿Qué son las pesadillas?

Podemos decir que es un sueño largo en el que hay muchos detalles. Puede provocar en el niño una sensación de ansiedad, angustia y miedo. Puede variar en contenido, pero la mayoría de veces en la pesadilla hay peligro para la integridad física del niño. No se relacionan con situaciones reales, aunque sí que pueden producirse tras haber sufrido el niño alguna situación traumática.

La pesadilla acaba cuando el niño se despierta y tiene la sensación de miedo y ansiedad presente aun estando despierto.

¿Qué son los terrores nocturnos?

Son episodios en los que el niño se sienta en la cama o se levanta gritando y llorando con una expresión facial de terror y una alta ansiedad. Todo ello a pesar de tener los ojos abiertos, pero el chico no está despierto, y a pesar de intentar despertarlo, cuesta mucho sacarlo de ese trance desagradable.

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Si se logra despertar el niño, puede tener signos de desorientación y estar confundido, pero no se despierta con esa sensación de terror como ocurre en la pesadilla.

Diferencias entre pesadillas y terrores nocturnos

1. Recuerdo de la experiencia

En las pesadillas el niño se despierta y recuerda todo. Mientras, que en los terrores nocturnos le cuesta despertarse y no recuerda nada debido a que no son un sueño, sino una experiencia de miedo intenso.

2. Contenido del sueño

En las pesadillas el sueño es muy elaborado. Mientras, en los terrores nocturnos el contenido es apenas existente.

3. Momento del periodo del sueño en que ocurre

Podemos saber si un niño tiene un terror nocturno y no una pesadilla porque aparecen pocas horas después de iniciar el sueño, en el momento de transición entre la fase REM a la no REM.

4. Comportamiento del pequeño

Tras la pesadilla, el niño se despierta y se encuentra muy asustado con una alta ansiedad. En el terror nocturno se sienta, se agita, grita, hace movimientos extraños, patalea y habla. Los ojos los pueden tener abiertos, se encuentra sudoroso, con el ritmo cardiaco acelerado, pero cuando se despierta todo desaparece.

5. Reacción del niño en pesadillas y terrores nocturnos

Cuando el niño se despierta de la pesadilla puede ir a buscar a sus padres para que lo tranquilicen y reconforten. Mientras, en el terror nocturno el pequeño no se da cuenta de tu presencia e incluso puede reaccionar apartándote, dando patadas, gritando y agitándose sin parar.

6. Vuelta a dormir de nuevo

Después de una pesadilla cuesta mucho coger el sueño debido al terror y miedo que ha producido ésta. Mientras, en el terror nocturno, una vez que ha pasado, se puede volver a dormir rápidamente. Se debe en parte a que no se despierta por completo.

7. Cuando desaparecen

Un niño puede presentar un terror nocturno y no volver a tenerlo más, mientras que las pesadillas pueden aparecer en cualquier momento de nuestra vida, incluso de adultos. Los terrores nocturnos son más frecuentes en niños pequeños.

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Orientaciones para superar pesadillas y controlar terrores nocturnos

Terrores nocturnos

  • Reducir el estrés a lo largo del día, no exponerlo a situaciones estresantes.
  • No hablarle ni intentar despertarlo mientras sucede el episodio.
  • Observar mientras tiene lugar el episodio pero sin intervenir.
  • Si sufre intensos episodios en los que pueda hacerse daño, es importante buscar ayuda o asesoramiento psicológico o médico, dependiendo de la gravedad de éstos.

Pesadillas

  • Acudir a su habitación e intentar calmarlo.
  • Si te cuentan el contenido del sueño, es bueno explicarle, por ejemplo, “los monstruos no existen, sólo están en nuestra imaginación, y por eso no pueden hacernos daño”.
  • Utilizar una voz suave y no mostrarnos nerviosos o preocupados por lo que ha sucedido.
  • Si está muy asustado y ansioso, valorar la posibilidad de dejarlo a dormir en la habitación con sus padres, sin que esto sirva de precedente para futuros episodios.
  • Evitar ver películas antes de dormir. Es preferible realizar actividades relajantes, como leer un cuento, tomar un baño o jugar con los padres.

Si sigues estos consejos, las pesadillas y terrores nocturnos irán mejorando a la vez que llevarás mucho mejor esta situación. Es más positivo no preocuparse en exceso ni mostrarse ansiosa ante los niños.

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