Los terrores nocturnos en los niños

Carmen Fetreros · 29 septiembre, 2016

Muchos niños sufren por las noches pesadillas cuando están dormidos. Normalmente se les pasa cuando se despiertan y se les tranquiliza con un buen abrazo de sus padres. Pero algunos niños pueden sufrir terrores nocturnos y los padres se suelen preocupar si su hijo es propenso a tener estas alteraciones del sueño.

El terror nocturno es un trastorno del sueño que se parece a una pesadilla pero es más duradero y el niño pasa mucho miedo. Los niños parece que están despiertos pero en realidad están dormidos.

Los terrores nocturnos en los niños asustan mucho a los padres pero si no hay ningún problema médico que lo cause no nos debemos preocuparnos. Al igual que el sonambulismo o las pesadillas no suelen tener relevancia para la salud de los niños.

terrores nocturnos

Los terrores nocturnos

El sueño es un fenómeno complejo durante el cual pueden aparecer trastornos diferentes en sus distintas etapas conocidas como parasomnias. Entre las parasomnias infantiles más conocidas podemos citar el insomnio pediátrico, el sonambulismo, hablar durante el sueño, las pesadillas, los terrores nocturnos o el síndrome de piernas inquietas, entre otros.

El sueño de nuestros hijos pasa por varias fases. En la fase REM es cuando tienen lugar la mayoría de los sueños pero los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM. Los terrores nocturnos suelen ocurrir 2 a 3 horas después de que se concilia el sueño, en la transición entre la fase de sueño más profunda no REM a la REM, la etapa en que se producen los sueños.

Durante un terror nocturno, el niño puede incorporarse y sentarse en la cama incluso puede gritar o correr por la casa angustiado. Luego después de unos minutos, el niño se irá calmando y se volverá dormir plácidamente. Aunque parezca increíble el niño no se acuerda de estos terrores nocturnos. Aún así los padres se suelen preocupar mucho al ver como los niños pasan mucho miedo con los terrores nocturnas.

Diferencias con una pesadilla

Las pesadillas solo aparecen en la llamada fase REM del sueño. Sin embargo los terrores nocturnos surgen en la fase NREM, cuando el niño está profundamente dormido en el primer tercio de la noche.

Si un niño tiene una pesadilla se calmará si los padres nos sentamos y hablamos con él. Si un niño está pasando por un terror nocturno no reaccionará cuando vayamos a verle. El niño puede permanecer sentado o incorporado en la cama incluso con los ojos abiertos pero no nos verá ni sabrá que estamos allí. El niño no será consciente de que estamos a su lado y por ese motivo no debemos despertarle.

Si un niño tiene una pesadilla seguramente al día siguiente recordará lo que ha soñado. Si por el contrario el niño ha pasado por un terror nocturno no se acordará de nada aunque nosotros insistamos en preguntarle qué le ha pasado o en que estaba soñando.

Causa de los terrores nocturnos

Los especialistas creen que los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño. Suele darse en niños desde los tres o cuatro años hasta la adolescencia. Lo suelen sufrir los niños cuando están excesivamente cansados o se encuentran enfermos. También pueden aparecer como consecuencia de una medicación o cuando duermen en una casa diferente a la suya.

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Qué hacer ante un terror nocturno

A los padres no asustan mucho estos terrores nocturnos y normalmente no sabemos qué hacer. Es importante no despertar al niño cuando está sufriendo un terror nocturno porque se sentirá desorientado y seguramente no sabrá dónde se encuentra.

Lo mejor es esperar a que el terror nocturno pase vigilando que el niño no se caiga de la cama o no se haga daño. Normalmente los terrores nocturnos duran unos minutos y luego los niños vuelven a dormir con tranquilidad.

No existe un tratamiento para los terrores nocturnos pero podemos intentar reducir las actividades o las responsabilidades de nuestro hijo por si es lo que le está afectando. Puede que el niño esté estresado o demasiado cansado. También podemos intentar que antes de dormirse no vea películas violentas ni juegue a algún videojuego que le puede estar afectando. Tenemos que intentar que nuestro niño deje de tener problemas para dormir.

Si los terrores nocturnos se repiten con asiduidad, tendremos que contárselo al pediatra por si tuviésemos que hablar con algún especialista para controlar que no tenga un transtorno del sueño.