Peleas entre niños: ¿cuándo y cómo intervenir?

Hay situaciones en las peleas entre niños en las que no podemos dudar en intervenir, como cuando hay violencia de por medio. En otros casos, se debe analizar la situación.
Peleas entre niños: ¿cuándo y cómo intervenir?
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 29 agosto, 2022

Juan está en casa con sus hijos y empieza a escuchar que se pelean por un juguete. Internamente, se disparan algunas alarmas: ¿intervengo o no intervengo? Algunas teorías dirán que es mejor seguir mirando el conflicto desde lejos, mientras que otras alentarán el hecho de tomar un rol activo. En este artículo, te contamos cómo y cuando intervenir en las peleas entre niños.

Sin embargo, antes de posicionarse en uno u otro lugar, hay que tener en cuenta una clave: no hay una verdad universal, sino que cada situación requiere que la miremos, la analicemos y decidamos. Después de todo, ese es nuestro rol de adultos.



Cuándo y cómo intervenir en las peleas de niños

Ante una pelea entre niños, muchas veces no sabemos cómo reaccionar. ¿Los dejamos que resuelvan sus asuntos solos o deberíamos intervenir? Esta es una pregunta muy frecuente en los adultos y cuidadores. Aunque la estaban esperando, debemos decir que no hay una respuesta de talla única, sino que se deben tener en cuenta algunos matices. Si bien hay investigaciones que sugieren no intervenir, hay que pensar en que no todas las circunstancias son iguales, por lo que cada situación requerirá de su propia solución. Veamos.

Muchas veces, la duda sobre intervenir -o no- en las peleas entre niños tiene que ver con esa vocecita interna de sobreprotección. Sin embargo, aquí hay que tener un cuidado especial de no confundir protección con abandono. Es por eso que es importante analizar cuál es la situación que se presenta y seguirla de cerca. Es decir, monitorear si crece o no.

Cuando en la pelea entre niños hay violencia de por medio, se debe poner freno a la situación y establecer límites, pero no de forma agresiva.

Cuándo intervenir ante el conflicto

Por ejemplo, no es lo mismo una simple pelea entre hermanos que quieren usar el mismo juguete que cuando dicha situación escala y termina en insultos y golpes. En este último caso, no tenemos que tener duda de poner un freno al conflicto y de establecer unos límites bien claros: “en esta casa, no resolvemos los problemas con violencia”.

Ahora bien, en el primer caso, si no logran llegar a un acuerdo y uno de los niños viene por nosotros y acusa a su hermano de no querer compartir sus cosas, podemos intervenir y ayudar a ambos a detenerse. Lo ideal es pensar de qué manera pueden resolver el conflicto y resultar beneficiados los dos. En ambos casos, habrá que tener en cuenta cuáles son las edades y ajustarnos a sus capacidades de comprender y a sus habilidades.

¿En qué situaciones NO podemos dejar de intervenir?

No hay que dudar cuando vemos que hay una situación de asimetría y desigualdad que supera a las posibilidades reales de un niño de defenderse. Por ejemplo, cuando son varios contra uno, cuando hay burlas recurrentes o cuando hay agresión, entre otras.

Cómo intervenir en las peleas entre niños

Ahora bien, la intervención no puede hacerse de cualquier forma. Es importante tener en cuenta algunas consideraciones. Te lo contamos a continuación.

Conocer las causas del conflicto

Antes que nada, es importante conocer por qué se pelean. No hay que presuponer, sino escuchar a los niños y comprender qué fue lo que desencadenó el conflicto. No se trata de preguntar “quién empezó” para buscar un culpable, pero si para entender lo que sucede.

Evitar ser agresivos

En cualquier intervención que hagamos con los niños, debemos ser un ejemplo. Es decir, si nos implicamos en una situación en donde buscamos poner punto final a la agresividad y a la violencia, no podemos hacerlo mostrándonos agresivos ni violentos.

Los adultos deben procurar el diálogo con los pequeños y entre ellos. En lugar de regaños y castigos, lo mejor es explicarles por qué no se deben pelear y contribuir para que encuentren una solución al conflicto.

Debemos procurar el diálogo, mantenernos firmes y explicar por qué no se deben pelear. Al mismo tiempo, hay que ayudar a los niños a encontrar una solución al conflicto al actuar como mediadores. Esto no quiere decir que el problema lo vamos a resolver nosotros, sino que procuraremos tiempo, espacio y esfuerzo para que ellos logren ver cómo hacerlo. Cuando somos quienes les damos la solución, el mensaje que les dejamos es que los problemas los resuelven los otros.

Transmitir valores

Es muy importante que podamos transmitir valores como el respeto, la paciencia y el diálogo. Es decir, nuestra intervención requiere que dejemos alguna enseñanza. Se trata de que puedan encontrar formas saludables de discutir y de establecer acuerdos. Pensar diferente no tiene por qué terminar en una pelea. Empezar por trabajar esta idea con ellos es darles una clave para el futuro.



Conocer nuestras propias ideas sobre las peleas entre chicos

Como sucede con cualquier asunto de la crianza, es muy importante conocernos como adultos para poder identificar “qué es nuestro” y qué es de los niños. Muchas veces, nuestros propios modelos educativos y experiencias nos impiden pensar en otras alternativas y simplemente accionamos.

Si creemos que por dejarlos llorar o que se las arreglen solos los estamos haciendo fuertes, es posible que nuestra respuesta automática siempre sea la de no intervenir. Aquí corremos el riesgo de que suceda lo contrario a lo que esperamos, que se sientan solos, desprotegidos, inseguros y que piensen que no pueden contar con nosotros.

Por eso, la crianza no puede suceder en piloto automático. Como adultos debemos ser capaces de saber cuándo y cómo intervenir acorde a lo que necesitan los niños. Es necesario poder adecuarnos a la situación y a la edad de los menores. En algunos casos, es pretencioso esperar que ellos por sí mismos resuelvan sus problemas, pero en otros, es necesario darles el espacio para que lo hagan.

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