Cómo ayudar a tus hijos a no pelear

Las peleas entre hermanos son comunes, pero evitables. Con paciencia y una buena educación emocional puedes enseñarles a tus hijos a solucionar sus conflictos de otra manera. ¡Mira cómo!
Cómo ayudar a tus hijos a no pelear
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín.

Última actualización: 28 julio, 2022

Las disputas entre hermanos son frecuentes durante la infancia y esto puede suponer un verdadero quebradero de cabeza para los padres. Como progenitores, deseamos que nuestros niños se lleven bien entre sí, que se respeten y que aprendan a convivir en armonía. Pero es necesario enseñarles cómo lograrlo, al igual que hacemos con tantas otras habilidades. Por lo mismo, te compartiremos algunas claves para ayudar a tus hijos a no pelear.

Los conflictos entre infantes pueden producirse por cualquier motivo: desde no querer compartir un juguete, hasta luchar por el mando del televisor o por un simple desacuerdo o malentendido. Esto puede derivar en gritos, llantos, acusaciones e incluso, agresiones mutuas; así, como adultos hemos de prevenir y enseñar a resolver estas desagradables situaciones de la forma más civilizada posible.

Si tienes más de un hijo y la contienda se sucede a diario, este artículo es para ti. ¡No te lo pierdas!

Claves para ayudar a tus hijos a no pelear

Ayudar a tus hijos a no pelear entre sí es cuestión de perseverancia y de mucha paciencia. Ten presente que no se trata de regañarlos, gritarlos o castigarlos cuando discuten, sino de educarlos en valores, en emociones y en asertividad, para que sepan enfrentar las discrepancias adecuadamente. Para lograrlo, te proponemos algunas pautas. ¡Apunta!

Evita generar rivalidad

En muchas ocasiones, las peleas de los hermanos surgen por una rivalidad que, sin darse cuenta, los padres crean o alimentan. Por ejemplo, cuando los comparan y le dicen a un niño que su hermano es mejor; cuando muestran un claro favoritismo por un hijo y se ponen siempre de su parte, o cuando desatienden a uno de los dos para atender al otro.

Padres abrazando a sus dos hijos.
Es fundamental tener cuidado para no aplicar este trato injusto y tratar de ofrecer a todos los hijos la misma atención, tiempo, respeto y amor.

Practica la crianza respetuosa

Esta es la clave fundamental para evitar las peleas entre tus hijos. Y es que no se trata de actuar una vez que se ha producido la disputa, sino de educar de una forma que ayude a prevenir su aparición. Este estilo de crianza acompaña y valida las emociones de los niños, les ayuda a entenderlas y a gestionarlas; y, así, crea pequeños más capaces de regularse y de relacionarse.

En este caso, tú serás el principal modelo. Cuando tus hijos tengan un estallido emocional, expresen su rabia, su frustración o su disgusto, no pierdas los nervios ni busques reprimir esas expresiones. Por el contrario, sé paciente y comprensiva, ayúdales a entender lo que sienten y por qué, valida sus emociones y acompáñalas con serenidad hasta que puedan volver a su centro.

A medida que crezcan, tus hijos serán capaces de entender y gestionar ellos mismos esas emociones de una forma que no implique estallidos o agresiones, ya que habrán aprendido a hacerlo desde el inicio. Además, serán más sensibles y empáticos con las emociones ajenas, y esto les ayudará en sus relaciones sociales.

Ofrece herramientas de gestión emocional

Una discusión siempre se produce por una emoción que nos desborda y que no sabemos cómo manejar. Por ello, es muy útil enseñar a los niños sencillas herramientas de gestión emocional. Estas pueden usarlas cuando se sientan irritados, furiosos, ofendidos o tristes, sobre todo, para calmarse antes de estallar contra otras personas.

Uno de los mejores ejemplos son las técnicas de respiración, pero también podéis crear un rincón de la calma, animar a los niños a dibujar para descargar esa energía excesiva o crear una canción con instrucciones para manejar ese sentimiento.

Instrúyeles en asertividad

La asertividad es la habilidad más importante para hacer frente a los desacuerdos y, en general, para mejorar las relaciones con otras personas. Esta designa la capacidad de hacer valer los propios derechos, sin perder el respeto por quien tenemos en frente. Así, hemos de enseñar a los niños a expresar sus deseos y opiniones, a hacer peticiones y a saber rechazarlas, a negociar y a llegar a acuerdos.

Esto no es una tarea sencilla y hemos de modelar día a día estas estrategias cuando hablamos con ellos, para que así puedan integrarlas e imitarlas. Por tanto, darles órdenes y pasar por alto sus opiniones no es lo más adecuado; por el contrario, hemos de animarles a decir lo que piensan con respeto, a pedir lo que necesitan de buena manera y a saber ceder cuando sea necesario.

Conviene tener presente que los niños necesitan practicar estas habilidades hasta manejarlas. Por ello, en lugar de resolver tú sus desacuerdos, anímales a que se expresen y negocien entre ellos, adoptando tú el papel de guía y mediación.

Establece límites claros

Aunque no hemos de intervenir en exceso en los desacuerdos de los niños, sí hemos de establecer unos límites y ser firmes al respecto. Uno de los más importantes es la siguiente pauta: “no están permitidas las agresiones de ningún tipo, ni físicas ni verbales, por muy molestos que estemos”.

Así, si uno de tus hijos agrede al otro, has de separarlos de inmediato y, cuando se calmen, ayudarlos a reflexionar sobre lo ocurrido. También es importante enseñar a pedir una disculpa por lo ocurrido y reparar el daño en la medida de lo posible.

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Si quieres que tus hijos establezcan un vínculo fuerte para toda la vida, propicia los espacios, los momentos y las actividades para que se conozcan, se acepten y se disfruten.

 

Fomenta un vínculo fuerte para ayudar a tus hijos a no pelear

Por último, dedica un esfuerzo a fomentar el vínculo entre tus hijos, a favorecer que se vean como amigos, como compañeros y como cómplices. Para esto, además de evitar rivalidades y competencias entre ellos, procura que pasen tiempo valioso y enriquecedor juntos; compartid experiencias en familia, realiza juegos o dinámicas para conoceros mejor, mostraros afecto y generar intimidad emocional.

No es necesario que tus hijos sean iguales para que se amen y se lleven bien, solo necesitan aprender a respetar y apreciar sus diferencias.

Sé el ejemplo y enseña a relacionarse sin pelear

En definitiva, para ayudar a tus hijos a no pelear deberás ser un ejemplo de conducta, un guía y un maestro. Valida sus emociones, escúchalos, negocia y sé paciente y asertiva. Así, ellos aprenderán a serlo también con sus hermanos.

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