Qué causa las peleas entre hermanos

¿Qué causa peleas entre hermanos? Esta pregunta aunque es corta tiene muchas y amplias respuestas: básicamente los conflictos y celos están presentes en casi todos los núcleos familiares, solo que la intensidad y las expresiones violentas varían de acuerdo al ambiente que exista en el hogar.

El doctor Carlos González, en su libro: Bésame Mucho: cómo criar a tus hijos con amor, comenta que los niños sienten celos de sus hermanos por una razón meramente evolutiva: Necesitan la atención y cuidados de sus madres, padres o su familia para sobrevivir. Si la familia atiende a uno y olvidan a otro, el niño “ignorado” no lo pasará muy bien.

Por lo tanto, la reacción lógica frente a un hermano es recordarle a la familia: “¡Ey estoy aquí!”, y esto algunas veces el pequeño lo expresa con conductas orientadas en llamar la atención como berrinches, volver a orinarse encima, enfermarse, entre otras con las que espera lograr que vuelvan la mirada hacia él.

La forma de prevenir los celos y los conflictos y de fortalecer la hermandad, es incluir a todos los hermanos en la entrega de amor, cuidado y atención. Esto los ayuda a alejarse de la sensación de soledad, apatía, abandono emocional o preferencias causante de peleas entre ellos y ellas.

Algunas estrategias para lidiar con las peleas entre hermanos

En una entrevista publicada en el primer número de la “Revista Criar”, la psicóloga clínica Yolanda González presidenta de la Asociación de Psicoterapia y Prevención-Promoción de la salud infantil (APIR) en México, sugiere algunas estrategias a tomar para prevenir y lidiar con la situación de celos y peleas entre hermanos.

Por ejemplo, dar espacios individuales para cada hijo, donde se sientan únicos, principalmente porque lo son: esto quiere decir que la familia debe procurar dedicarle tiempo de exclusividad a cada niño por separado para asegurarles que se sienta amados, atendidos y cuidados.

Reconocer y no negar la existencia de celos sin culpabilizar

al igual que la rabia, la tristeza, la euforia, los celos forman parte de las emociones humanas. Negar su expresión no la disuelve, por el contrario, la empeora porque lo que se reprime, se pervierte en la sombra del subconsciente y en cualquier momento aflora multiplicado y empeorado.

Favorecer el diálogo y los sentimientos entre los hermanos y hermanas

Fomentar la expresión de sentimientos y hacerse respetar a través del diálogo sin violencia. Las familias que permiten respetuosa y amorosamente el diálogo y la expresión de las emociones entre todos sus miembros, pequeños, mayores, mujeres y varones, siempre tienen más chance de solucionar los conflictos favorablemente.

Reuniones periódicas familiares para la solución de conflictos

Según la propuesta de la doctora Aletha Solter, psicóloga experta en disciplina no punitiva, las reuniones periódicas familiares para la resolución de conflictos aportan un ambiente en el cual los miembros de la familia pueden lograr un aprendizaje participativo, cooperativo y democrático.

Al igual que en cualquier empresa moderna, todos los miembros de la familia pueden traer un punto de agenda al foro semanal familiar, y participar por igual para encontrar soluciones a los conflictos, a continuación se resumen los puntos más destacados del artículo titulado Reuniones Familiares para la Resolución de Conflictos:

  • Estas reuniones funcionan muy bien con niños y niñas a partir de los 4 años de edad.
  • Una buena forma de comenzar es fijar una cita semanal de forma regular.
  • Es importante que todos los miembros de la familia estén presentes.
  • Se debe llevar una agenda escrita, dicha agenda puede ser un papel sobre la nevera y a lo largo de la semana apuntar cada quién los asuntos que quiere llevar a la reunión.
  • Los puntos a discutir en las reuniones pueden ir desde la planificación de un viaje familiar, la celebración de un cumpleaños, hasta la creación de un cronograma con asignación de tareas y obligaciones domésticas.
  • Después de que todos lleguen a un acuerdo, alguien puede elaborar una lista individual de trabajo para cada miembro de la familia. Otra manera de asignar las tareas domésticas es rotarlas sistemáticamente entre los miembros de la familia, cada semana o cada mes.

La idea es incentivar en los niños y adolescentes el sentido de cooperación y la buena voluntad de hacer su aporte porque son parte de una familia. El uso de sistemas externos de recompensa desmejoraría el logro de este objetivo. Por lo tanto no se recomienda pagarles por hacer las labores domésticas.

Es igualmente importante motivar a los hijos a que usen las reuniones familiares para resolver los problemas que tengan con su padre o madre, con sus hermanos, o para hablar de situaciones en las que ellos sienten que sus necesidades no son reconocidas.

Finalmente, y a través de este proceso, los niños y adolescentes por ser tomados en cuenta y participar activamente en las decisiones, aprenden a valorar la comunicación, la reflexión y adquieren habilidades para la negociación y resolución de conflictos, ganando experiencia de primera mano a través de un sistema democrático verdadero.

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