Cómo abordar las peleas entre hermanos

Gladys · 22 marzo, 2016

 

Las riñas entre hermanos son más comunes de lo que imaginan. Sin embargo, esto no es una razón para permitir que cobren fuerza ya que pueden interferir en la armonía familiar y lo que es todavía más importante: en el respeto mutuo que debe existir entre hermanos. Acá compartimos con ustedes una serie de recomendaciones para superar estas situaciones incómodas.
Aunque se trate de algo muy común, no debemos restar atención a las frecuentes peleas entre hermanos que suelen  tener nuestros hijos. Los motivos pueden ser triviales como quién tiene el control de la TV, a quién le toca sacar la basura, no querer compartir sus pertenencias, pelear por la atención de los padres.

Cualquiera que sea la razón, no debemos subestimarlas y tenemos la obligación de fomentar el respeto y la tolerancia entre ellos.

Algunos padres cometen el error de convertir las riñas entre hermanos  en un show en el que pueden estar apoyando a uno o al otro.

Pero no es un partido de fútbol, no podemos celebrar las peleas porque de alguna manera estaríamos alentando la rivalidad entre hermanos.

Hay hermanos que en la edad adulta recuerdan con humor las rencillas que protagonizaban durante la infancia, pero lamentablemente hay casos en los que después de muchos años, se desatan sentimientos de rencor, celos y envidia.

Los padres deben mantener una actitud neutral para no promover la rivalidad entre hermanos. Ante esta posibilidad, los padres deben abordar cuanto antes las riñas familiares, explicar a los hijos la importancia de aceptarse, respetarse y de amarse.

¿Cuándo intervenir en las peleas entre hermanos?

peleas entre hermanos

Los psicólogos y terapeutas familiares aconsejan que cuando los niños pelean, los padres deben estar atentos a la riña pero deben ser muy cuidadosos en no participar en el conflicto, hasta que sea estrictamente necesario. Por el contrario, deben mantenerse como espectadores silentes para analizar las causas de las diferencias entre hermanos.

Determinar quién generó el motivo de la pelea es muy difícil y, aunque sepan con certeza cuál de los dos niños comenzó, es contraproducente disciplinar  a uno y al otro no; porque se estaría iniciando un círculo vicioso acerca de quién logrará triunfar sobre el otro.

Así que lo recomendable es no opinar ni ser parte de la pelea, pero si observan que la situación pasó los límites establecidos por los padres y consideran que deben imponer castigo, este debe ser para ambos. El objetivo es que los niños experimenten las consecuencias de la pelea y que aprendan a reconocer que el error radica en tratarse de manera irrespetuosa.

Diferencia de edades

 

Cuando es muy amplia la diferencia de edad entre los hermanos, aumenta la posibilidad de que en medio de una pelea el mayor quiera imponerse sobre el más pequeño. Si esto sucede con frecuencia, el menor puede desarrollar inseguridades y complejos frente al más grande.

Al tener en cuenta este riesgo, los padres deben procurar enseñar al hijo mayor a convertirse en el protector de su hermanito. Por supuesto es imposible evitar las peleas entre los niños, pero fuera del campo de discusión, es bueno decirle al mayor que es ejemplo para el más chiquito y que debe ser cauteloso incluso en medio de peleas.

peleas entre hermanos

Consejos para los padres

Las peleas entre hermanos en algunos puntos de su crecimiento suelen ser inevitables pero debes conversar con tus hijos acerca de la importancia del respeto mutuo que debe practicarse siempre, sobre todo cuando la rabia cobra fuerza.

Enseñar a los hijos que todos los miembros de una familia  tienen derecho a tener diferencias, a molestarse con el otro, pero esto no es excusa para el maltrato y las humillaciones.

Los niños deben saber que después de las peleas entre hermanos, amigos o cualquier otra persona la reconciliación es obligatoria. En ese sentido, papá y mamá deben destacar lo imprescindible que es ofrecer disculpas al otro y perdonar.

Comparar a los hijos es un error gravísimo que cometen algunos padres. Cada niño tiene su personalidad y no tiene por qué parecerse a su hermano. Las comparaciones serán el nido perfecto donde nacerá la rivalidad entre hermanos, por esta razón es prioritario evitarlas a toda costa.

La vida en familia no es fácil en virtud de la diferencia de caracteres, gustos, intereses y personalidades de cada uno de sus miembros.

Aunque en ocasiones parezca un reto imposible, la convivencia en armonía debe ser el objetivo en común; mientras que el amor y el respeto deben convertirse en las principales herramientas para afrontar cualquier dificultad.