Normas básicas de seguridad alimentaria para evitar las toxiinfecciones durante el embarazo

29 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Silvia Zaragoza
Todas las infecciones son prevenibles mediante unas normas básicas de seguridad alimentaria, como te contamos en este artículo, especialmente durante el embarazo, puesto que el riesgo es mayor.

El embarazo es una etapa de la mujer en la que existe un mayor riesgo de contagio por la ingesta de determinados alimentos. Además, los síntomas no solo le afectan a ella, sino al futuro bebé. Por eso, es recomendable seguir unas normas básicas de seguridad alimentaria a la hora de manipular los alimentos y evitar otros. Pero, primero de todo, es necesario saber qué es una toxiinfección.

¿Qué es una toxiinfección?

Es un conjunto de síntomas producidos por la manipulación e ingesta de alimentos que contienen microorganismos con capacidad para producir toxinas.

Los síntomas suelen ser digestivos, aunque también pueden ser neurológicos, renales u oculares. Incluso, aborto espontáneo. Por este motivo, la prevención es básica mediante la aplicación de unas normas básicas de seguridad alimentaria que te contamos a continuación.

Mujer embarazada siguiendo las normas básicas de seguridad alimentaria.

Normas básicas de seguridad alimentaria

Lavar y desinfectar

Es imprescindible lavarse las manos con agua y jabón justo antes de preparar los alimentos. También después de ir al baño y manipular alimentos crudos.

Además, los utensilios y superfícies han de estar limpios siempre que vayan a utilizarse, especialmente al alternar alimentos crudos y cocinados. Si fuera posible, disponer de cubiertos y tablas de cortar diferentes o hacerlo en zonas separadas. Si vas a consumir fruta, verduras y hortalizas crudas, desinféctalas con lejía alimentaria para retirar los restos de tierra y microorganismos que pudiera haber.

Separar los alimentos crudos de los cocinados, una de las normas básicas de seguridad alimentaria por excelencia

El principal motivo por el que nunca los alimentos crudos y cocinados han de mezclarse es por el gran foco de contaminación de los crudos. Estos son más propensos al desarrollo y reproducción de microorganismos por el alto contenido en agua. Por ello, los alimentos más implicados son los vegetales, la carne, el pescado y los huevos. Y, en último lugar, los lácteos elaborados con leche cruda.

No solo afecta el momento de prepararlos, sino también cómo los guardas. Hazlo en recipientes cerrados herméticamente y situados en estantes distintos y en refrigeración.

Mujer embarazada cocinando junto a su pareja siguiendo las normas básicas de seguridad alimentaria.

Cocinar los alimentos a la temperatura adecuada

Al calentar los alimentos, los microorganismos dejan de reproducirse y generar toxinas. Sin embargo, la temperatura ha de ser superior a los 70-75 ºC para garantizar su completa destrucción.

Enfriar rápidamente si el consumo no es inmediato

Cualquier alimento o plato preparado no puede permanecer más de 2 horas a temperatura ambiente. A esta temperatura, los microorganismos pueden volver a crecer. A pesar de que en casa no dispongas de un abatidor (aparato que reduce la temperatura en minutos), puedes conseguirlo con un baño María de agua fría con hielo.

Además, de esta manera mantienes el color vivo de los vegetales. Una vez esté frío, guárdalo en la nevera o el congelador bien tapado para evitar las quemaduras por las bajas temperaturas que alteran la textura y valor nutricional del alimento.

Finalmente, recuerda seguir éstas normas básicas en la cocina para garantizar tu salud y la de tu futuro hijo.