¿Cómo actuar ante una quemadura infantil?

Macarena 15 marzo, 2016
¿Qué evaluar de una quemadura infantil? ¿Cuáles son los diferentes grados de quemaduras? ¿En qué casos recurrir al médico y cómo actúo si mi hijo se enfrenta a una accidente de este tipo? Descúbrelo aquí.

La quemadura infantil es una de las lesiones más comunes y dolorosas, por lo que también es la que más aterra a todo padre. Esta es consecuencia de la exposición excesiva a una determinada fuente de calor, como el sol, las llamas, las explosiones, la acción de agentes eléctricos y los líquidos a temperaturas altas.

Según el estado de la quemadura infantil, dependerá el grado de riesgo que representa y, consecuentemente, la necesidad de que el niño reciba atención médica o sea tratado en casa. Como sea, el primer paso a seguir frente a esta circunstancia es evaluar la gravedad para actuar acertadamente. 

Pon mucha atención porque en este artículo de Eres Mamá te contamos cuáles son los diferentes grados de quemaduras infantiles, en qué casos es menester recurrir al médico y cómo actuar si tu hijo se enfrenta a un accidente de estas características.

¿ Cómo evaluar una quemadura infantil?

Una vez que el niño se quemó, debemos observar minuciosamente el aspecto de la quemadura a fin de evaluar si representa un nivel de gravedad por el cual acudir con urgencia a la guardia médica para recibir la atención correspondiente.

Mas es fundamental conocer, como mínimo, cómo se produjo tal quemadura infantil, la superficie de la piel que resultó afectada con dicho accidente, la localización de la zona herida y la profundidad de la lesión que presenta el pequeño.

  • La extensión. Esta variable se evalúa midiendo la lesión con la palma de la mano del pequeño. Para ello, ten en cuenta que la palma de la mano completa del niño equivale a un 1%.
  • La localización. Los especialistas consideran zonas de afectación grave a la cara, las manos, los pies y la zona genital. Además, se habla de quemaduras complicadas cuando se producen alrededor de los orificios naturales del chico (boca, nariz, ano, ojos, oído), las articulaciones y las zonas de flexión.
  • La profundidad. Este parámetro se mide en función de las capas de la piel que resultaron afectadas como consecuencia de la quemadura de la criatura.

Clasificación de las quemaduras

Toda quemadura infantil puede ser clasificada, en función de estas tres características de la herida, en los siguientes tres grados:

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  • Primer Grado o epidérmicas. Este tipo de quemadura infantil, al ser producida por el sol y las escaldaduras leves, solo afecta la capa más superficial de la piel, de modo que se caracteriza por enrojecimiento, inflamación y dolor al contacto sin formación de ampollas. Como no reviste complicaciones a la hora de curarse, pueden tratarse durante 10 o 15 días en el domicilio sin lamentar secuelas.
  • Segundo Grado, dérmicas superficiales o profundas. Afectan tanto epidermis como capas profundas de dermis, generando ampollas o produciendo pérdida de epidermis. Según las características de la quemadura infantil, requieren de un tratamiento especializado de 10 a 20 días ya que necesitan cuidados y control sanitario, pues suelen ser bastante dolorosas al estar la lesión en carne viva y con ampollas con contenido líquido procedente de los tejidos dañados. Si la quemadura es leve, la secuela es un cambio de coloración en la piel que desaparece con el tiempo, y si es grave puede ocasionar cicatrices y retracciones de la piel.
  • Tercer grado o subdérmicas. Estas quemaduras suelen afectar todo el espesor de la piel, llegando a dañar estructuras subdérmicas (músculo y hueso). Presentan un aspecto blanquecino, marrón o negro y, debido a que destruyen las terminaciones nerviosas, son indoloras mas requieren tratamiento especializado cuya evolución es muy lenta. Por lo general, resulta menester acudir también a un tratamiento quirúrgico y, aun así, dejan secuelas importantes, tanto físicas como psicológicas.

¿Cómo actuar ante una quemadura infantil?

Los minutos subsiguientes al accidente son de vital importancia dado que la quemadura puede seguir actuando sobre los tejidos, con lo cual, si no la detenemos, aumenta el daño en el cuerpo del pequeño. Lo principal es alejar al chico de la fuente de calor y enfriar la quemadura con agua a temperatura ambiente.

Esta aclaración respecto al agua es pertinente puesto que el líquido a bajas temperaturas en este caso disminuye la circulación a la zona y, consecuentemente, la oxigenación del tejido. También es posible emplear compresas empapadas en suero fisiológico.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta en caso de una quemadura infantil es retirar urgentemente la ropa que sea fácil de quitar. Es decir, aquella que parece estar pegada a la piel no debe ser retirada. Si quieres secar tu hijo luego de lavarlo, no frotes con la toalla la herida, sécalo con pequeños toques.

Tratar quemaduras pequeñas

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  • No demorar la asistencia al pequeño quemado, por más leve que ésta parezca.
  • Enfriar la zona quemada con agua para calmar el dolor y evitar la aparición de ampollas.
  • No aplicar hielo, cremas, mantequilla, aceite, pasta dental o cualquier otro remedio casero.
  • No explotar las ampollas, en caso de que aparezcan, puesto que las mismas protegen la piel afectada mientras se cura.

Tratar quemaduras grandes

  • Colocar al niño en la ducha o bañera y dejar que la herida se moje con agua fría (no helada) durante al menos 10 minutos.
  • No tocar la parte quemada de la piel ni aplicar cremas, ungüentos o cualquier remedio casero.
  • No quitar la ropa por si está adherida a la piel. En este caso es conveniente que los médicos retiren la ropa para evitar infecciones.
  • Llamar a urgencias médicas.
  • Si la quemadura infantil está descubierta, puedes taparla con ropa limpia, preferentemente de algodón y sin pelo ni fibras que puedan desprenderse y pegarse a la herida.
  • No ofrecer comida ni bebida al menor.
  • Controlar y vigilar la aparición de cualquier síntoma mientras se aguarda al servicio de emergencias.

¿Qué no hacer en cualquier caso?

Además de las contraindicaciones señaladas anteriormente, existen otras acciones que, por temor y angustia los padres paralizados frente a estos casos suelen hacer, mas deben evitarse por todos los medios ya que, en definitiva, resultan nocivas para los chicos damnificados.

Por eso, es fundamental que en ningún caso y bajo ningún concepto hagas lo siguiente:

  • Ofrecer agua, alcohol o analgésicos por vía oral.
  • Despegar la ropa o cualquier otro elemento que esté pegado a la piel del pequeño.
  • Dejar solo al nene. Aun en caso de tener que ir a pedir ayuda, debes llevar a tu hijo mientras que sus lesiones lo permitan.
  • Apagar las llamas de la persona con agua. El fuego debe ser apagado haciendo que el niño ruede o bien cubriéndolas.
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