No ignores ni castigues a tu hijo cuando se comporte mal, es allí donde más te necesita

Ante la mirada adulta, los niños pueden actuar de formas que están mal. Pero ahí también nos necesitan a su lado, pues requieren una guía amorosa y no un castigo.
No ignores ni castigues a tu hijo cuando se comporte mal, es allí donde más te necesita

Escrito por Génesis Romero

Última actualización: 16 marzo, 2022

Tal vez la sanción es lo primero que se te viene a la mente cuando tu hijo hace algo indebido, pero es mejor que no lo ignores ni lo castigues en ese momento. Ser testigos de su mal comportamiento nos puede hacer estallar. Sin embargo, existen motivos para reflexionar sobre esto y para evitarlo.

En torno a esta idea, existen una serie de razones que indican por qué es mejor no reaccionar agresivamente con nuestros hijos. El motivo principal es que si queremos educarlos, el castigo es una herramienta que no deberíamos utilizar. Pues tiene efectos negativos para la vida de un niño que, incluso, pueden ser arrastrados hasta la adultez.

No es un secreto que el amor es la base de las mejores historias, de los vínculos más fuertes y de los procesos más productivos. Cuando hacemos algo con amor, los resultados son positivos, satisfactorios y llenos de luz. Lo mismo ocurre si tomamos el afecto como nuestra estrategia principal para corregir la conducta infantil.

No lo ignores, dale contención
Cuando tu hijo hace algo indebido, también necesita de tu guía amorosa para aprender a corregirlo.

Ignorar y castigar, ¿por qué está mal?

Ignorar y castigar es una de las reacciones más comunes que los padres y las madres han tenido a lo largo del tiempo. No es una regla general, pero así se educaron a muchas generaciones en el pasado, sobre la falsa creencia de que era un método de educación efectivo.

Contrariamente a lo que se pensaba, esta supuesta efectividad del castigo se traduce en una infinidad de traumas, huellas emocionales y consecuencias psicológicas para el niño. En la actualidad, es usual escuchar adultos que hablan sobre los episodios familiares que más los marcaron. Sin lugar a dudas, en muchos de estos casos, los recuerdos negativos tienen un papel destacado.

En este sentido, el castigo suele generar miedo, confusión y poco entendimiento en el infante. Obedecer o mentir se convierte en una costumbre, pues el niño crece con la figura de un papá o de una mamá molesta. Muchas veces, sin conocer la razón.

Por eso, una de las mejores formas de tratar a un hijo luego de una travesura o de cometer un error, es conversar desde el amor. La crianza respetuosa puede ser más productiva para el desarrollo psicosocial de los niños y para el vínculo que se traza entre padres e hijos.

“Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.
— Robert Louis Stevenson —

No ignores ni castigues , abrázala
Los abrazos siempre son una buena alternativa.

No lo ignores ni castigues, mejor abrázalo

Ante un día difícil o el berrinche de tu hijo, no lo ignores ni lo castigues. Respira hondo, cuenta hasta 10 y dale contención. Si bien es cierto que muchas veces observamos comportamientos sin sentido (para nosotros), debemos tener en cuenta que para el infante no es sencillo lidiar con sus emociones.

Apenas comienzan a desenvolverse en el mundo, los pequeños aprenden a hablar y se rodean de estímulos. Por esta razón, es común que lloren, que hagan pataletas y que usen los modos de comunicación que tienen a su alcance.

Es de humanos estallar o reaccionar como no lo esperábamos cuando tenemos un mal día, pero en el caso de los pequeños esto puede representar que su universo está de cabeza. Por ende, debemos darles más amor que nunca.

No faltarán las personas que te digan que lo malcrías si lo abrazas luego de un mal comportamiento, pero deberás llenarte de paciencia para recibir este tipo de comentarios. Y es que este es un mito muy fácil de derribar.

Cuando los niños se comportan mal, es cuando más necesitan de nuestro apoyo. De este modo, será más sencillo enseñarles a gestionar sus emociones. Incluso, este hábito servirá para afrontar las dificultades de la adolescencia, pues es una etapa caracterizada por una gran sensibilidad.

Lo cierto es que la contención, los abrazos y una conversación calmada son los complementos indispensables para estos instantes agitados. ¿Acaso no es eso lo que muchos necesitamos cuando atravesamos un mal momento? Si de adultos lo queremos, queda claro que en la infancia también es importante contar con ello. No ignores ni castigues a tu hijo.

apoyo contención madre e hija
Contener no implica dejar de educar. Significa ser empáticos con la persona que estamos criando.

El poder transformador de un abrazo

Una vez aclarado que los gritos, los chantajes, las amenazas y los castigos son lo que menos necesita un niño, veamos cómo un abrazo es necesario y efectivo en la crianza.

Los beneficios de un abrazo van desde su capacidad de contener y curar hasta comunicar y fortalecer a una persona. En el caso particular de la infancia, un abrazo es el acompañante perfecto del desarrollo físico y psicológico.

Asimismo, es el complemento ideal para atender los escenarios más complicados y enmendar las fallas sin crear nuevos problemas. Solo hay beneficios en esto, porque el afecto aporta seguridad, autoconfianza y genera una buena autoestima en los niños.

En conclusión, tu hijo te necesita en los momentos buenos y en los malos. Lo mejor que puedes hacer es acompañarlo y mostrarle con cariño cuáles son las reacciones que debe cuidar. Recuerda que eres su apoyo para aprender a gestionar sus emociones y aunque no exista el manual perfecto para criar, la herramienta más positiva y efectiva es el amor.

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