Niños que se chupan el dedo podrían sufrir menos alergias

Es común ver a niños que se chupan el dedo, pese a ello, sigue siendo un tema que causa cierta polémica. A los padres no les gusta mucho que sus hijos hagan esto y existe la creencia de que puede causar problemas en la cavidad bucal. No obstante, se ha descubierto que chuparse el dedo podría ayudar a los niños a disminuir la sensibilidad a los principales alérgenos, tales como el polvo, los ácaros o el pelo de animales.

De acuerdo con el estudio realizado por la escuela neozelandesa Dunedin de Medicina de la Universidad de Otago, los niños que se chupan el dedo tienen menos riesgos de sufrir alergias durante la infancia y la adultez. El enfoque de esta investigación es la teoría de la exposición temprana a los gérmenes, algo que se supone ayuda a estimular las defensas del pequeño y a reducir su sensibilidad a la contaminación.

Pese a la obtención de resultados positivos en este aspecto, los especialistas que encabezaron la investigación no recomiendan que se anime a los niños a tomar y mantener estos hábitos. En este particular, se estima que chuparse el dedo también podría tener consecuencias indeseadas en la salud del pequeño si las manos no están limpias.

Niños de cinco años hasta la edad adulta

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La investigación de la Universidad de Otago utilizó una muestra de unos mil niños en edades comprendidas entre los cinco y los once años de edad; modelo que fue constatado con personas adultas cuya sensibilidad hacia las alergias había disminuido considerablemente. Según el estudio, el 45% de los casos analizados habían conseguido una amplia resistencia a las alergias desde los 13 años.

Es decir, aquellos niños que tenían el hábito de chuparse el dedo, ya en la preadolescencia habían desarrollado menos propensión a la aparición de alergias. De igual manera, aquellos niños que también se muerden las uñas, presentaron mayor resistencia que quienes no tenían ninguno de los dos hábitos; a pesar de ello, el 49% de los niños que no se chupan el dedo sigue presentando la menor incidencia.

Los estudios se mantuvieron hasta lograr identificar una progresión hacia la edad adulta, cuyo resultado fue positivo en un 31%. De acuerdo a los datos de la investigación, personas a los 32 años de edad que de niños tuvieron el hábito de chuparse el dedo o morderse las uñas, desarrollaron menos reacciones alérgicas en caso de convivir con animales, fumadores o estar en contacto con polvo y ácaros.

Ciertas alergias no aplican

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Los doctores encargados de analizar los resultados del estudio afirman que con total seguridad es posible que el contacto frecuente con los microbios del ambiente y a su vez llevarlos al organismo a través de la boca, conlleva al desarrollo de cierta resistencia a estos.

Sin embargo, la conclusión de la investigación advierte sobre la incidencia en algunas alergias solamente, por ejemplo, estas que se hallan en el ambiente, no aquellas que se relacionan con la alimentación o componentes artificiales.

Los alérgenos más comunes son de origen natural, pueden ser el polen, los ácaros del polvo o algún moho; como sabemos, estos organismos se hallan en cualquier superficie, por lo que los niños están en contacto con estos desde temprana edad. En tal sentido, aquellos niños que se chupan el dedo suelen llevar parte de estos microbios a su boca, algo que al parecer favorece una menor propensión a reaccionar de manera alérgica.

No obstante, la disminución de cuadros alérgicos por esta causa solo se relaciona con afecciones de la piel y algunas de tipo respiratorio. Es decir, no se encontró relación entre este hábito en la infancia y una disminución en el riesgo de padecer alergias en general, especialmente aquellas asociadas al asma.