Las alergias más comunes en los niños

Este artículo fue redactado y avalado por la maestra Marisol Rendón Manrique
5 junio, 2019
El asma, la dermatitis, el eczema, las alergias a la comida, las picaduras de insectos y los medicamentos son las más comunes.

Aproximadamente 50 millones de adultos en el mundo sufren de las alergias más comunes; estas son afecciones que suelen presentarse durante los primeros años de vida. Una alergia puede afectar el sueño, la capacidad de tu hijo para realizar sus actividades recreativas y académicas, por eso es tan importante estar atentos a las señales.

Por lo general, las alergias se manifiestan a través de irritaciones de la piel, intoxicaciones por alimentos o en dificultades del sistema respiratorio. Estas manifestaciones forman parte del mecanismo de defensa del sistema inmunitario para defender al organismo de algo que se percibe como invasor.

Cabe destacar que el factor alérgeno puede ser un alimento, el polen, un medicamento e incluso el pelo de una mascota.

¿Cuáles son las alergias más comunes?

1. Alergias a las comidas

La intoxicación por la ingesta de alimentos suele provenir de alguno de estos productos: leche, huevos, cacahuate, almendras, castañas, nueces u otros frutos secos, pescado, mariscos (cangrejo, langosta o camarón), soja y trigo. 

Si bien las alergias alimentarias a los frutos secos son muy comunes (y conocidas), hay que destacar que hay muchos casos de niños que no toleran las frutas cítricas. 

Al introducir un nuevo alimento a la dieta de tu hijo, es importante que vigiles cómo reacciona su organismo en las siguientes horas. De esta manera, podrás detectar si presenta algún síntoma que pueda indicar alergia. Por supuesto, el diagnóstico lo brindará el médico una vez que examine al pequeño.

2. Alergias a algunos animales

La presencia de animales en casa también puede ser causante de síntomas de alergia. Debes tener claro que lo que causa la alergia no es directamente el animal, en mucho casos las alergias más comunes se producen por las células muertas, la saliva, la orina o la piel de los animales.

Si tu hijo estornuda o bosteza mucho después de jugar con su mascota, posiblemente sea necesario chequear que no haya una alergia.

Síntomas

Los síntomas más comunes de las alergias son anomalías en la boca, la nariz, los ojos y los oídos.

Si sospechas que alguno de tus hijos tiene una alergia, debes chequear síntomas como los ojos rojos, inflamados y con picazón que persisten por una o dos semanas, la nariz congestionada por mucho más tiempo que cuando hay un resfriado normal o la picazón en la boca o la garganta. Los oídos también son sensibles a los síntomas de las alergias.

En muchos casos, pueden tener fiebre. También puede manifestarse la rinitis de una forma crónica. En este sentido vigila con qué frecuencia y bajo qué circunstancias aparecen estas afecciones para poder identificar el origen de la alergia.

  • Brotes en la piel, resequedad, enrojecimiento, parches y ronchas: puntos muy pequeños o de grandes parches rojos o ronchas que producen incomodidades, irritación y picazón.
  • Problemas estomacales: cólicos, episodios de diarrea repetidos, entre otros.
  • Otros signos de la presencia de una alergia: dolores de cabeza, fatiga, apatía, irritabilidad, etcétera.

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La piel es el órgano más extenso del cuerpo y también es parte del sistema inmunitario, por eso muchas alergias se hacen visibles en la piel al percibir la presencia de un agente alérgeno.

¿Qué hacer cuando se presenta una condición alérgica?

  • Pide asesoría al pediatra sobre las medicinas más efectivas y amigables para tratar o prevenir los síntomas de alergia que presentan tus hijos.
  • Cuida su alimentación y si el médico lo recomienda, descarta ciertos alimentos o reduce la frecuencia de consumo.
  • Un consejo para todos los padres que tienen hijos alérgicos es que lean bien las etiquetas de los comestibles para asegurarse de que no contienen alérgenos.
  • Evita que tus hijos estén expuestos al humo del cigarrillo, especialmente en lugares cerrados.
  • Mantén las ventanas cerradas durante la primavera para evitar que entre mayor cantidad de polen.
  • Limpia la casa con frecuencia para evitar que los niños estén expuestos al polvo.
  • Procura reducir el contacto de los niños con el pelo de las mascotas. También es conveniente que evites ciertas plantas para la decoración de interiores.

Además de tener en cuenta los consejos anteriores, es importante que consultes con el pediatra o bien, el alergólogo cuanto antes para asegurarte de aplicar las medidas más adecuadas desde el primer momento. De esta manera, le proporcionarás bienestar a tu hijo y sabrás cómo actuar en las distintas situaciones que pueden surgir a partir de una condición alérgica.

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