Niños con epilepsia: causas, síntomas y tratamientos

Mervis Romero · 20 julio, 2018
Aunque suele ser muy doloroso tener niños con epilepsia, se puede hacer mucho como padres para brindarles el tratamiento adecuado. De esta manera, los pequeños pueden mejor considerablemente su calidad de vida.

La mayor parte de los niños con epilepsia puede tener una vida normal. Si bien la mayoría necesita tratamiento farmacológico, también hay algunos casos no lo ameritan. Incluso, dependiendo de muchos factores, la epilepsia puede desaparecer antes de la etapa adulta.

Conocer las posibles causas, síntomas y tratamientos relacionados a esta enfermedad te permitirá mantenerla controlada en tu hijo. De este modo, evitarás malos momentos, preocupaciones innecesarias y, fundamentalmente, mejorarás notablemente su vida.

Niños con epilepsia, ¿cuáles son las causas?

Las crisis de epilepsia se producen por un descontrol de las descargas eléctricas, provocadas a su vez por un desequilibrio en los neurotransmisores. Esto sucede cuando hay exceso de estas sustancias químicas encargadas de enviar señales entre las neuronas.

Del mismo modo, también pueden darse por una disminución de dichos neurotransmisores. No obstante, en la mayoría de los casos de niños con epilepsia, se trata de una condición idiopática. Es decir que se da por causas desconocidas.

En menor porcentaje, existen las crisis de epilepsia criptogénicas o sintomáticas, que se deben a alguna causa. Pueden aparecer por enfermedades como meningitis, tumores cerebrales, problemas durante o después del nacimiento, traumatismos, malformaciones o accidentes cerebrovasculares.

En algunos casos, hay antecedentes de epilepsia en la familia. Además, se han encontrado alteraciones en los genes o de los cromosomas.

Síntomas de la epilepsia en los niños

Se determina que un niño sufre de epilepsia cuando ha presentado más de una crisis o convulsiones. Muchos infantes presentan diferentes síntomas antes de una crisis; por ejemplo, dolores de cabeza, cambios de conducta o malestares digestivos. Es posible que estos indicios pasen desapercibidos o que no se dé ninguno.

Cabe destacar que una crisis difiere de una convulsión, pues la primera dura solo segundos o pocos minutos. Algunos tipos de crisis son tónicas, o sea que causan rigidez total del cuerpo.

Los niños con epilepsia pueden mostrarse somnolientos tras una crisis.

En tanto, las hipotónicas o lipotimias producen un desmayo e inactividad por unos segundos. Por otra parte, están las crisis de ausencia; en estas, el niño se ve con la mirada perdida por segundos.

Las convulsiones se caracterizan por sacudidas musculares en todo el cuerpo, incontrolables y repetitivas, con pérdida de conocimiento total. Otras convulsiones son parciales y se dan sin perder la conciencia; afectan solo una parte del cuerpo.

Después de una crisis, el niño puede presentar un periodo de somnolencia y poca reacción a los estímulos durante una hora.

¿Cómo saber si mi hijo tiene epilepsia?

Lo primero es que haya sufrido más de una crisis o convulsión para que el especialista realice una evaluación física. Esta incluye la exploración del cuerpo del niño y una indagación sobre la duración, los tipos de movimientos y si hubo pérdida de conocimiento o alguna parte afectada.

La evaluación se completa con un electroencefalograma. Este mide la actividad eléctrica del cerebro y sirve para determinar el tipo de convulsión o crisis que ha sufrido el infante y las posibles causas.

Asimismo, los exámenes de sangre son importantes, pues ayudan a diagnosticar alguna afección que pueda causar la epilepsia. Si el neurólogo lo ve conveniente, sugerirá también un estudio de tomografía axial computarizada para comprobar alguna lesión neurológica aguda u otra enfermedad.

En último lugar, una imagen de resonancia magnética de cerebro es un estudio que puede revelar nuevas convulsiones y en qué parte del cerebro se producen.

“La epilepsia puede aparecer por enfermedades como meningitis, tumores cerebrales, problemas durante o después del nacimiento, traumatismos, malformaciones o accidentes cerebrovasculares”

Tratamientos médicos para la epilepsia

Por lo general, los niños con epilepsia necesitan medicamentos. No obstante, debes tener presente que esta enfermedad es diferente y compleja en cada niño.

En consecuencia, no todos los niños responden igual al mismo medicamento, por lo que no hay un tratamiento único para todos los casos. Afortunadamente, existe una gran variedad de fármacos para prevenir las convulsiones llamados anticonvulsivos o antiepilépticos; cumplen la función de reducir la frecuencia de las crisis o convulsiones.

Es vital seguir correctamente las instrucciones del médico para que el tratamiento sea efectivo. El motivo es que los medicamentos actúan después de cierto nivel en el cuerpo.

Además, existen otras opciones para algunos casos de epilepsia cuando los medicamentos no mejoran la enfermedad. Por ejemplo, se usan dispositivos médicos para tratar las convulsiones y terapias dietéticas como la dieta cetogénica; es decir, libre de carbohidratos y con reducción del índice glucémico.

En casos de epilepsias graves, se recurre a las cirugías cerebrales. Estas se han realizado con resultados satisfactorios.

En ciertos casos de niños con epilepsia, las crisis son anticipadas por malestares digestivos.

¿Puede curarse la epilepsia?

Muchas veces, la epilepsia se cura o se controla con medicamentos. Sin embargo, esto depende de diversos factores, como el tipo de epilepsia, la reacción al tratamiento anticonvulsivo y la edad en la que comienza la crisis. Otro factor relevante es que no existan lesiones en el sistema nervioso que causen la enfermedad.

Las epilepsias sintomáticas son difíciles de curar, incluso de controlar, pues están condicionadas por alguna anomalía cerebral. Además, en estos casos las crisis que producen dañan progresivamente el sistema nervioso.