Niños con baja tolerancia a la frustración: pautas para ayudarlos

Eneiro Matos · 13 noviembre, 2017
La frustración representa una vivencia de tipo emocional que se manifiesta cuando un proyecto, una ilusión o un deseo que no se llega a cumplir. Enseñar a nuestros hijos a manejar este tipo de situaciones les ayudará en el futuro a ser adultos pacientes y resolutivos.

Para que los niños puedan enfrentarse de manera efectiva a las diferentes circunstancias de la vida diaria, es necesario que aprendan a tolerar desde pequeños la frustración. Debemos entender que la frustración representa una vivencia de tipo emocional que se manifiesta cuando un proyecto, una ilusión o un deseo que no se llega a cumplir.

Esto genera un conjunto de emociones como la tristeza, el enfado, la ansiedad o la angustia. Cada niño puede reaccionar y enfrentarse a estas situaciones de manera distinta. Por eso resulta fundamental saber identificar a los niños con baja tolerancia a la frustración.

Características de los niños con baja tolerancia a la frustración

Cuando evitamos que nuestros hijos se sientan frustrados frente a cualquier evento o intentamos complacerlos todo el tiempo estamos actuando de manera equivocada. Una manera de favorecer el desarrollo integral de los más pequeños es ayudarlos a asumir que en la vida existen situaciones tanto de fracaso como de éxito.

Los niños pueden mostrar su frustración y enfado de muchas maneras

  • Un niño con baja tolerancia a la frustración es más impaciente e impulsivo.
  • Les resulta más difícil controlar sus emociones.
  • Los niños con baja tolerancia a la frustración son muy exigentes.
  • Intentan satisfacer de manera inmediata sus necesidades, por lo que ante la postergación de sus requerimientos pueden llorar fácilmente y tener rabietas.
  • Son más propensos a desarrollar cuadros de depresión o ansiedad ante dificultades o conflictos de importancia.
  • El niño posee una reducida capacidad de adaptabilidad y flexibilidad.
  • Creen que lo merecen todo y que el mundo gira entorno a ellos, llegando a pensar que el límite representa algo injusto ante sus deseos. Es difícil que comprendan las razones por las que no reciben todo lo deseado.
  • Los niños tienden a pensar que algo es negro o blanco, para ellos no existe el punto medio.

Causas de la baja tolerancia a la frustración

Algunas de las causas más frecuentes de los niños con baja tolerancia a la frustración son las que te presentamos a continuación:

  1. Obtención inmediata de sus satisfacciones. El niño obtiene al momento todo lo que desea, lo que implica fundamentalmente su incapacidad de retrasar la gratificación. El niño prefiere recibir de inmediato una recompensa pequeña que esperar por un obsequio mayor.
  2. Carencia de límites dentro de la educación. Detrás de estos comportamientos muchas veces se encuentran situaciones de educación sin normas y niños que desconocen un “no” como respuesta.
  3. Padres que toman decisiones por ellos. Debido a que escoger entre diferentes opciones implica una renuncia y un riesgo, muchas veces son los padres quienes finalmente deciden por los niños para evitar que estos experimenten la molestia.

“Una manera de favorecer el desarrollo integral de los más pequeños es ayudarlos a asumir que en la vida existen situaciones tanto de fracaso como de éxito”

¿Cómo ayudar a niños con baja tolerancia a la frustración?

Ayudar a los niños con baja tolerancia a la frustración es muy sencillo, a continuación te proponemos algunos consejos:

  • Debes ser consciente de las razones específicas que causan esa reacción.
  • Explicarle las veces que sea necesario que es algo normal cometer errores y ayudarle a que exprese sus sentimientos es una manera de que haga frente a las situaciones que le causan frustración.
  • Es fundamental que trates de que el niño aprenda a diferenciar sus necesidades y deseos, así podrá controlar mejor su impulsividad.
  • Como adulto debes ser capaz de fijar metas y límites tomando en cuenta las habilidades y la edad del niño, de esta forma se evitarán frustraciones innecesarias.
  • A veces, para solucionar situaciones difíciles, emplear un poco de humor puede servir de gran ayuda.

Actividades para niños con baja tolerancia a la frustración

Las terapias y los ejercicios para niños con baja tolerancia a la frustración representan excelentes herramientas de apoyo para estimular el desarrollo integral del pequeño, de manera que en la etapa adulta pueda manejar satisfactoriamente la frustración.

Terapias para niños con baja tolerancia a la frustración

  • Técnicas de relajación. Puedes enseñarle al niño técnicas de relajación, de manera que pueda enfrentarse de un modo más positivo a los acontecimientos adversos cuando esté relajado. Enséñale por medio de la relajación corporal a incrementar la tolerancia la frustración.
La meditación es una de las mejores técnicas para relajarse.

  • Enséñale a distinguir la frustración. Es fundamental que los niños con baja tolerancia a la frustración puedan identificar el momento en que aparece el sentimiento de frustración.
  • El niño debe aprender a pedir ayuda. Es necesario enseñarle que trate de localizar primero una solución. Si al hacer una determinada tarea se siente frustrado, enséñale la mejor forma de evitar el sentimiento de frustración: ¿qué podría hacer antes de abandonar la tarea o de enfadarse?

Ejercicios para niños con baja tolerancia a la frustración

  • Refuerzo de acciones adecuadas. Es fundamental que reciba un elogio cuando su respuesta sea usar una estrategia apropiada.
  • Cambiar la tarea: muéstrale alguna alternativa diferente de obtener sus objetivos.
  • Personificar papeles: puedes hacer un juego con el niño donde interprete un evento frustrante. Deja que primero interprete la frustración y después el rol contrario. Anímalo a que hable positivamente consigo mismo y encuentre la mejor forma de solucionar el problema.

En muchos casos, el cariño y la comprensión representan la mejor estrategia para evitar la baja tolerancia a la frustración. Dado que existen situaciones en las cuales no se puede evitar, lo más importante es que enseñes a tu hijo a identificarla, de manera que sea más sencillo para él canalizarla y pida ayuda cuando sea necesario.