¿Por qué a un niño le cuesta guardar secretos?

Amanda 16 mayo, 2016

Guardar secretos no es una obligación, pero forma parte de un acuerdo que implica mantener la confidencialidad de cierta información. Por lo general este tipo de información es manejada en un círculo personal íntimo, donde al menos dos personas acuerdan no revelar lo que se han contado; pero, es esta una tarea más bien de adultos, es por esto que a los niños les cuesta guardar secretos.

Se tiene entendido que para mantener este tipo de acuerdos, es preciso que se tengan cierta madurez emocional y cognitiva. En tal sentido, se cree que pedir a un niño que guarde un secreto es colocarlo en un compromiso muy incómodo para él, pues su edad va de la mano con su falta de experiencia social.

Se puede decir que va en contra de la naturaleza del niño, el poder mantener una información reservada, la cual aunque logre esconder por un tiempo, le puede causar un conflicto emocional severo. Del mismo modo, conseguir un motivo de peso para guardar el secreto, podría significar una triste manipulación.

Por otro lado, le estaríamos enseñando un valor contrario a lo que quizá hasta el momento le hayamos enseñado. Ocultar cosas, mentir o modificar información, contradice gran parte de las enseñanzas que hasta el momento hemos transmitido, por lo cual podemos causar una confusión difícil de sobrellevar.

Es un error pedir a un niño guardar secretos

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Como ya hemos dicho, los secretos son elementos que manejan los adultos, por lo cual es conveniente evitar involucrar a los niños. Sin embargo, es común que cometamos el error de pedir a los pequeños que no digan nada sobre algo que vieron o hicieron, es también frecuente que este secreto deba guardarse a su otro progenitor y en general a otro adulto.

Para un niño, tal petición podría causar un estrés que compromete emocionalmente al pequeño, quien sufrirá la tensión en su interior. Pese a que es totalmente posible lograr que el niño mantenga guardado el secreto, la presión que alcanza es muy incómoda para este, pues es probable que sea objeto de preguntas y situaciones que le aterran por la responsabilidad que siente.

De igual manera, en ocasiones la petición de confidencialidad no es totalmente inofensiva, pues puede venir acompañada de algún tipo de amenaza o coerción. Esto podría traer como consecuencia, que el niño sienta que está haciendo algo malo, por lo tanto es potencialmente culpable de un desenlace no deseado.

Consecuencias de guardar secretos para los niños

Como ya hemos dicho, a los niños les cuesta guardar secretos, por lo tanto, si les pedimos que lo hagan, atentamos contra su naturaleza pura y su nivel  normal de inmadurez emocional. Haciendo esta petición a los niños atentamos contra su equilibrio emocional y lo predisponemos a seguir patrones equivocados.

Si de alguna manera enseñamos a los pequeños a ocultar cosas a su padre o a alguien más, estamos haciendo que mienta y se acostumbre a ocultar otro tipo de información. Sin planearlo estamos provocando que nos mienta a nosotros mismos y nos guarde sus propios secretos; pues se confundirá en cuanto a la verdadera razón de esta práctica.

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Los niños deben recibir información que puedan entender e interpretar, evitemos que estén involucrados en temas de adultos, para que no tengan que guardar secretos que no le corresponden. En este particular, es necesaria que la educación sea explícita en cuanto a que no debe haber secretos en el hogar.

Usar las palabras adecuadas a su edad, hablar con la verdad y ser precavidos sobre la información que se toca con desconocidos, podría evitar que el niño sufra las consecuencias emocionales de los secretos en casa. Si un niño está enterado de que en su familia no hay claridad en ciertas cosas, comenzará a tomarlo como algo normal y a repetir.

Pedir a nuestros niños que guarden secretos los predispone para que otras personas lo inviten a tener secretos también. Esto podría traer como consecuencia, que sea víctima de abuso o de alguna manera termine siendo cómplice de actos que son negativos y con los que no está relacionado.

Es conveniente evitar el quiebre de la comunicación en el hogar, en las discusiones y desacuerdos dejemos a los niños de lado; evitemos obligarlos a mentir u ocultar información, aun cuando esto nos afecte. Los niños son frágiles a nivel emocional, por lo tanto, los secretos son incómodos para ellos y causa de muchas angustias.

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