Necesidades especiales: bebés prematuros o con discapacidad

Raquel Aldana · 4 noviembre, 2015

Cuando una mujer se adapta a la maternidad no solo tiene en cuenta quién es su bebé, sino también en quién se ha convertido ella a través de su nueva identidad. Así, si todo va con normalidad es probable que la madre no se sienta demasiado extraña en su nuevo mundo.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando nuestros bebés nacen con prematuridad o con algún tipo de discapacidad? En este caso los obstáculos a los que se enfrenta la madre pueden llegar a resultar impactantes.

O sea, que si ya de por si este proceso no es sencillo para ninguna mujer, la incomprensión y el desconocimiento generarán aún mayor confusión y desconcierto.

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La importancia de la imaginación en la nueva madre

Cuando vamos a ser madres pasamos horas y horas entre fantasías de cómo será nuestro hijo, qué cambios supondrá en nuestra vida, cómo será la familia, etc. Así, la mente de una futura mamá va configurando paso a paso cada etapa, atrapándose, disfrutando e incluso a veces temiendo los nuevos escenarios.

Sin embargo ni siquiera cuando hay datos objetivos del problema físico del bebé durante el embarazo la madre puede hacerse a la idea de lo que supondrá para ella y para su mundo. Por eso esto requiere una gran cantidad de trabajo psicológico.

La madre debe asimilar que no solo ha perdido ese pensamiento de su niño ideal, sino que además no podrá predecir de qué manera evolucionará su futuro. Así, el tiempo detiene virtualmente al mundo psicológico de la madre mientras en realidad gira y gira vertiginosamente.

La mamá comienza a plantearse si todo aquello que había imaginado podrá cumplirse, qué tipo de futuro les espera y qué tipo de deseos puede plantearse. Digamos que se queda huérfana de una gran parte de su proceso imaginativo sin saber cómo reaccionar y, en parte, resignándose a la incertidumbre.

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Aprender sobre el problema del bebé

Dado que cada niño tiene su propia historia, el descubrimiento de la naturaleza y las consecuencias de la enfermedad o del problema es muy propio. Generalmente el proceso de descubrimiento comienza con la información médica. 

Esto no siempre está claro y, aunque lo esté, la ambigüedad y la confusión del momento llena a la madre de soledad y de incontables preguntas sin respuesta.

Esa parte es la que conlleva una angustia insoportable en los padres, así que lo normal es que en estos momentos la oleada de sentimientos de ansiedad, tristeza y culpa inunden todos sus sentidos.

Los momentos de incertidumbre y angustia golpearán cada cierto tiempo las ventanas de una familia que poco a poco se adaptará a una nueva condición que no esperaban y que nadie les puede explicar.

Así, tanto en niños prematuros como con necesidades especiales por discapacidad física o intelectual, los padres irán caminando a la par que el hijo siempre vigilando e intentando garantizar un progreso que les mantiene en vilo.

Bebé recién nacido

Cómo la madre se ve a sí misma

Generalmente la mamá de un niño que nace con algún tipo de problema físico se plantea cómo debe manejar los obstáculos, si es o no competente como madre, si se puede o no identificar con el bebé y de qué manera reinventará su relación de pareja.

Así, en la búsqueda de su misma maternidad, el nacimiento psicológico de esta madre estará herido, pues se sentirá fuertemente incapaz de hacer frente a la crianza de su hijo cegada por el dolor y la culpa que siente ante lo que le sucede al bebé. A pesar de que por supuesto los padres no son culpables, esta etapa es necesaria para superar el duelo y manejar el momento presente.

Ante estos casos se recomienda buscar grupos de apoyo que se encuentren o se hayan encontrado en la misma situación, pues el consejo psicológico en el momento inicial puede ayudar a superar la crisis y a definir cada vez mejor la situación que nos ayude a manejar la crianza de nuestros niños de luz.

Fuente bibliográfica consultada: El nacimiento de una madre de Daniel Stern y colaboradores.