Nacer por cesárea también es una forma “sagrada” de llegar al mundo

Valeria 15 junio, 2017

Nacer por cesárea también es una forma sagrada de llegar al mundo, porque no hay nacimientos más dignos o menos dignos. Todo parto es un acto de amor, todo nacimiento es mágico, intenso, doloroso y lleno de emociones. Esa herida en tu vientre será una firma eterna en tu piel, el pacto por el cual tu bebé pudo formar parte de esta vida.

Hace casi un año se compartía en las redes sociales una frase y unas imágenes que indignaron a miles de usuarios. Se comentaba que “traer a los bebés mediante cesárea era pecado”. Es sin duda un ejemplo de la ignorancia más extrema y de un fanatismo infundado que no hizo más que alzar polémicas y múltiples críticas. Sin embargo, por curioso que parezca las cesáreas siguen viéndose en ocasiones como una forma “poco natural” de parir un hijo.

Debemos entender que el término “natural” tiene matices. Un parto vaginal siempre tiene más ventajas para la mamá y para el bebé, queda claro, pero la cesárea debe considerarse como algo maravilloso también por un hecho muy concreto: desde que se practica ha salvado millones de vidas. Solo por ello, tiene ya pleno derecho a considerarse un acto igual de sagrado porque gracias a esta técnica quirúrgica es posible la vida, es posible la felicidad.

No obstante, eso sí, lo que se pide desde múltiples asociaciones, grupos e instituciones es la necesidad de construir las adecuadas condiciones para que se produzcan cesáreas respetadas, no cesáreas innecesarias y traumáticas.

Parto por cesárea, belleza y dolor

Toda mujer sueña con un parto fácil, un parto rápido, ahí donde sentirse seguras, acompañadas, cómodas… Sin embargo, no siempre pueden darse estos factores, de hecho, más de una mamá guarda en su memoria un mal recuerdo de ese momento.

A su vez, se está dando un hecho innegable:  los índices de cesáreas están alcanzando límites en ocasiones poco justificables. Esas intervenciones quirúrgicas sobrepasan en muchos casos lo que la propia OMS  (Organización Mundial de la Salud) recomienda, a saber, no debería sobrepasar el 15% del total de los partos.

¿Es que las mamás de hoy en día no son capaces de dar a luz mediante un parto vaginal? Esta pregunta es en ocasiones un tanto polémica. Porque no podemos negar que hay situaciones donde es inevitable la cesárea, donde esas decisiones, lejos de programarse, se dan muchas veces en el último momento. Por tanto, no es adecuado caer en la siempre “criticable” idea de que las mujeres de hoy no son como las de antaño. De hecho, no hace falta recordar que en el pasado, los índices de mortalidad en el parto eran demasiado elevados. 

No queremos por tanto ahondar en este artículo en las razones del por qué hay más cesáreas. En esta ocasión queremos solo “celebrar” esos nacimientos, porque son igual de mágicos, dolorosos, emocionantes e intensos que los partos vaginales.

Mi parto por cesárea fue sagrado porque…

  • Mi parto por cesárea fue sagrado porque me permitió tener conmigo a mi hijo.
  • Porque todo nacimiento trae el mismo resultado: la vida de un ser amado y la oportunidad de tenerlo a nuestro lado.
  • Mi parto fue sagrado porque aunque no deseaba una cesárea, descubrí lo fuerte que puede llegar a ser mi cuerpo, lo asombroso de ese útero que es capaz de regenerarse, de ser refugio, cobijo pero también la puerta que acoge y libera.
  • Mi parto fue doloroso y habitado por el miedo y los nervios. Tuve que luchar contra la incertidumbre, contra el no saber, el no poder ver qué ocurría tras esa tela verde que en ocasiones, colocan en el cuerpo de la mamá durante la cesárea. No obstante, todo mi ser reaccionó cuando te oí llorar, cuando te pusieron sobre mí…
  • Mi cesárea me ha hecho amar cada punto de sutura que dibuja ahora mi vientre. No me importa esa marca, tampoco el tiempo, los largos meses que me costó recuperarme… Porque mi parto también fue sagrado, mágico, intenso e inolvidable.

Para concluir. Tenemos claro que no todo el mundo desea este tipo de parto, pero puesto que cada vez son más habituales, pongamos los medios y las condiciones para que “las cesáreas necesarias sean cesáreas respetadas”. Ahí donde en la medida de lo posible, la madre pueda, por ejemplo, disfrutar de ese primer contacto con su bebé, de esos instantes piel con piel.

Ahí donde se sienta presente, partícipe y acompañada por los suyos para dar la bienvenida a esa preciada criatura…

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