Mundo de prisas: los adultos deberíamos bajar el ritmo y respetar el de nuestros niños

Los adultos deben dejar de vivir en un mundo de prisas y bajar su ritmo, pues esto podría traer consecuencias indeseables en sus hijos. Entérate de cómo evitarlas.
Mundo de prisas: los adultos deberíamos bajar el ritmo y respetar el de nuestros niños

Última actualización: 14 diciembre, 2021

¿Alguna vez has sentido que vives en un mundo de prisas? “¡Haz las cosas más rápido, vamos, que no llegaremos al colegio!”, “¡Tardas demasiado tiempo para ponerte la ropa!” y “¿Por qué eres tan lento en lo que haces?”. Si sueles decir este tipo de frases a tus hijos, seguramente vives apresurado.

Tal vez sientes un poco de afinidad con estas expresiones, pues tienden a repetirse muchas veces. Pero lo cierto es que no te detienes a pensar cómo les resulta a los niños el hecho de vivir en un mundo lleno de prisas.

Dama corriendo

¿En qué se basa el mundo de prisas de los adultos?

Por lo general, las personas mayores viven constantemente apresuradas. Las tareas que tienen que realizar todos los días, las responsabilidades que llevan y los problemas que se les presentan terminan por hacerlos actuar en modo automático. Esto quiere decir que tienen prisa desde el momento que se levantan hasta que se acuestan.

Mientras pasan los días, sienten que no tienen tiempo para cumplir con todas sus obligaciones y que el día se les escapa sin tener conciencia de él. Esto genera que sientan una gran frustración, ya que no pueden cumplir con todo lo que desean. Sin embargo, el gran problema comienza cuando esas prisas se trasladan a los hijos y se intenta que ellos vivan una vida acelerada.

La mayoría de los niños vive el presente, pues requieren de tiempos considerables para desarrollar el sinfín de habilidades que adquieren en la infancia. Ellos no entienden lo que es el estrés ni las prisas.

Al verse absorbidos por las exigencias que le das como padre o madre, colapsan. Pues esperas que hagan las cosas como tú quieres y no reparas en el hecho de que su ritmo de vida es muy distinto al tuyo.

Estrés en los niños

¿Por qué no se debe apresurar a los jóvenes?

¿Sientes que en algunas ocasiones tus peques no te escuchan cuando les pides que realicen algo en el momento? Lo más seguro es que esto te haya ocurrido y que te hayas sentido frustrada.

Cuando tu chico no lleva el mismo ritmo que tú, es normal que sientas algo de impotencia e incluso llegues a preguntarte si lo hace a propósito. Pero debes saber que esto no es así, pues los niños nunca van a hacer cosas para molestarte ni para que llegues tarde a tus responsabilidades.

El significado del tiempo que ellos tienen es completamente diferente al tuyo. Ellos viven en el presente, por lo que aún no se han planteado un futuro y no tienen idea de haber vivido en el pasado. De este modo, es muy complejo que entiendan cómo transcurre el día.

Hasta los seis o siete años, cuando aprenden a leer, comienzan a tener noción del paso de las horas y de los meses. Antes de esa edad, el término del ‘tiempo’ es muy difícil de conceptualizar, pues es una idea muy abstracta. Por eso, es necesario que entiendas que es muy probable que a menudo les exijas a tus pequeños ciertas habilidades que aún no han adquirido.

En pocas palabras, no tiene sentido pedirle a tu chico que tenga prisa al colocarse la ropa cuando aún necesita ayuda para hacerlo. Así mismo, rogarle que camine más rápido cuando sus piernas son más cortas que las tuyas.

Padres apurados

¿Es conveniente preguntarse si haces lo correcto?

¡Claro que lo es! Lo más recomendable es que te preguntes si esperas que tus hijos realicen lo adecuado para su edad o si pretendes que hagan más cosas de lo que sus habilidades les permiten hacer.

Cuando apresuras a los jóvenes te desconectas de ellos, pues dejas de respetar sus ritmos y no les permites vivir su infancia plenamente.

De este modo, no puedes olvidar lo importante de esta cuestión: ¿deseas que tus hijos sean respetuosos con las demás personas y pacientes? ¿Te gustaría que pongan mayor atención en las cosas que hacen? Si las respuestas son afirmativas, la manera en la que actúes con ellos es indispensable.

Mundo de prisas

Algunas claves para que puedas ajustar tu mundo de prisas y tu ritmo al de tus niños

Ahora que ya sabes todo esto, aquí tienes algunas claves que te van a servir para que ajustes tu ritmo de vida al que llevan tus pequeños:

  • Conecta con tu chico y con sus necesidades. Esto ayuda a que entiendas mucho mejor sus tiempos y evites exigirle más de lo que puede hacer.
  • Evita hacer las cosas por tu peque para ganar velocidad. Cuando lo vistes tú mismo o le preparas la mochila porque piensas que es más rápido, le quitas su autonomía y las tareas que debe hacer para prepararse para el futuro.
  • Ayúdalo y muéstrale cómo tiene que ejecutar las actividades. Eso sí, con mucho amor, paciencia y respeto. Reconoce junto a él que su ayuda es muy valiosa y pídele su colaboración para realizar las tareas más rápido.
  • Ten más paciencia y reduce la carga mental. Esto hace que las actitudes que ellos tengan sean positivas, mientras tú te sientes más calmada y sin tanto estrés.

Ya sabes lo importante que es dejar de vivir en un mundo de prisas, ya que esto trae consecuencias en las actitudes de tus hijos. Intenta llevar las cosas con más calma y entender que ellos no viven a tu ritmo. Recuerda que hacer las cosas apresuradas conllevan al estrés y nada bueno resulta de él. La crianza consciente, responsable y equilibrada es el mejor camino.

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