Maternidad consciente: el reto actual que impulsará el cambio social

Ejercer una maternidad consciente favorecerá un desarrollo integral del ser humano que impulsará el necesario cambio social.
Maternidad consciente: el reto actual que impulsará el cambio social
Sara Sanchis

Escrito y verificado por la psicóloga Sara Sanchis el 20 Noviembre, 2019.

Última actualización: 20 Noviembre, 2019

En la mayoría de las sociedades occidentales actuales impera el sistema patriarcal. En él, la jerarquía y el dominio del hombre sobre la mujer, los niños y las minorías son las bases de su estructura social. Frente al control que supone el patriarcado, la maternidad consciente supone una oportunidad para restablecer los verdaderos valores humanos.

La maternidad consciente como motor que impulsará el cambio social

Los seres humanos, hombres y mujeres, estamos compuestos por energía masculina y energía femenina. La energía masculina tiene que ver con la fuerza, la valentía y la decisión, mientras que la energía femenina implica sensibilidad, intuición y nutrición. Ambas energías tienen dos posibles manifestaciones: la de la luz, que construye, y la de la penumbra, que destruye.

Nuestro sistema social actual, el patriarcado, representa la manifestación de la energía masculina que destruye, que desprecia el poder de la energía femenina. La maternidad consciente supone la manifestación viva de la energía nutritiva femenina, cuya acción restablecerá el equilibrio de energías en este mundo.

Mamá con su bebé aplicando la maternidad consciente.

Limitaciones del patriarcado

El patriarcado, consciente del poder de la maternidad por su función nutridora del alma humana, establece estrategias para invisibilizarla y conservar intacta la estructura social dominante.

Empieza por menospreciar la feminidad, a la mujer y a su propio cuerpo, tejiéndolo como parte del inconsciente colectivo, lo cual debilitará a la mujer desde la infancia. Desconectadas de su ser esencial, las mujeres que devienen madres, encontrarán grandes dificultades para desplegar el potencial que supone su maternidad.

Así, ya desde la misma concepción del ser humano, el patriarcado establece mecanismos para obstaculizar una maternidad amorosa y, consecuentemente, un desarrollo natural y saludable del bebé. Entre los diferentes mecanismos utilizados, podemos destacar los siguientes:

  • Somete a la mujer embarazada a un ritmo de vida (laboral o personal y familiar) acelerado, en contra de la necesidad biológica de la madre y de su bebé.
  • Realiza partos con intervenciones excesivas e innecesarias que desconectan a la madre y al bebé del proceso natural de parto y nacimiento.
  • Promociona leches artificiales frente a la lactancia natural, fuente de alimento fisiológico y emocional.
  • Alimenta valores de independencia e individualidad frente a valores de unión y comunidad. Las madres necesitan vivir su maternidad en unión con otras madres.
  • Dificulta la conciliación laboral y familiar, con los problemas que ello supone para cada miembro.
  • Reduce a mínimos la edad de inicio escolar en estructuras rígidas y estancas: los niños, para tener un desarrollo óptimo, necesitan libertad y acompañamiento emocional, preferentemente individualizado, hasta los 6 años, como mínimo.

Es de este modo como nuestro sistema social genera maternidades inconscientes y desconectadas que perpetuarán los valores sociales imperantes. Con ello, los niños se desconectan de su ser esencial, lo que alimentará vidas adultas disociadas que seguirán sometiéndose al poder.

Padres con su bebé recién nacido aplicando la maternidad consciente.

¿Cómo la maternidad consciente puede favorecer el cambio social?

Practicar la maternidad consciente supone respetar al ser humano desde el mismo inicio de la vida. El ser humano viene provisto de los mecanismos necesarios para desarrollar todo su potencial en este mundo. Únicamente necesita los ambientes adecuados para que esto ocurra. No se trata tanto de educar a los niños como de acompañarlos y ofrecerles todo lo necesario para que puedan desarrollarse en su totalidad.

Maternidad consciente supone cuidado, escucha, respeto a la individualidad y entrega amorosa incondicional. Para que esto ocurra, se necesita un sistema social que sustente esta maternidad, que entregue los recursos necesarios a las madres, familias y escuelas para que estos acompañamientos respetuosos sean posibles.

Establecer la maternidad consciente como valor universal

La maternidad consciente supone la recuperación de los valores originales de la maternidad. La entrega amorosa de la madre cuidadora a su hijo. No obstante, no debemos limitar esta manera de entender la crianza a madres, familias y educadores. Este concepto debemos incorporarlo como valor universal compartido por todos y cada uno de los miembros de la sociedad.

El inicio se encuentra en las madres, criando con amor y respeto a sus hijos. A partir de ahí, todos podemos formar parte de ese nuevo modo de vivir. Sociedades que practiquen este tipo de maternidad engendrarán niños amados que se convertirán en adultos respetuosos. Desde ahí, nuevas estructuras sociales son posibles. Sociedades cuyos principales valores sean el amor, el respeto y la libertad.

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Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año a 2001 continuó su formación en el ámbito de la la prevención y la intervención individual y socialEn los últimos años ha realizado un itinerario personal y profesional en el ámbito de las Terapias Humanistas y Corporales y, con su reciente maternidad, ha incorporado las áreas de la Crianza Respetuosa y el Acompañamiento de Maternidades y Paternidades. Su foco de intervención se encuentra en el acompañamiento de adultos en su trabajo de crecimiento personal para sanar heridas infantiles , que obstaculizan su trayectoria de vida y, en concreto, su interacción con los niños.Recientemente, fruto de toda esta evolución personal y profesional, ha publicado el cuento “¿Y si todos tuviésemos un Gran Corazón Rojo?” en la Editorial Círculo Rojo. En él, subraya la importancia de revisar nuestras programaciones mentales para poder ejercer maternidades y paternidades respetuosas con nuestros hijos.