Malos hábitos que todo padre debe eliminar

Es imposible negar que todos tenemos algunos malos hábitos. El que te importen o no depende en muchos casos de las personas que te rodean o tu situación particular. Aquí te queremos hablar de los malos hábitos que todo padre debe eliminar si desea una relación sana con sus hijos y dejarles buenos hábitos.

Verás que la mayoría están fundados en creencia erróneas y aunque puede ser difícil dejarlos de lado, es necesario para ser el padre ideal. ¿Quieres saber cuáles son? Aquí los tienes:

Dramas emocionales sin sentido

¿Cómo reaccionas cuando se presenta una situación contraria a lo que esperas? Imagina que tu pequeño olvidó que debía comprar algunas cosas para la escuela, el auto no arranca y ya vas tarde al trabajo?

¿Eres de las personas que se alteran y comienzan a gritar? Esta actitud puede ser normal siempre que no exageres ni te quedes estancada en ella. Si haces esto, tu hijo verá que no sabes cómo reaccionar a los problemas y situaciones adversas e imitará tu comportamiento.

Una buena estrategia para sobrellevar esta situación es asignar una calificación a cada problema. Luego trabaja en cada situación, si puedes, en conjunto con tu pequeño.

De esta forma, tus hijos aprenden que todos los problemas tienen una solución y que trabajar en equipo funciona.

No demostrar emociones porque eso es de “débiles”

No demostrar emociones porque eso es de “débiles”

Pensar que demostrar tus emociones es de débiles es una creencia arraigada principalmente en los hombres. Como papá debes saber que es una idea falsa y que tus hijos necesitan que les demuestres tu amor. No hay nada de malo en ello, al contrario.

También hay papás y mamás que creen que en todo momento deben mostrarse seguros, felices y que todo va bien. Cualquiera de los dos casos representan malos hábitos que todo padre debe eliminar.

Al ser capaz de expresar el amor por tus hijos o la preocupación por los problemas diarios, creas una conexión más cercana. Claro que no necesitas expresar al límite tus emociones a tus hijos, pero sí puedes ser más sincero con tu pareja.

Nadie espera que seas un superhéroe. Deja que te ayuden y comparte responsabilidades con los demás miembros de la familia.

Crítica excesiva

¿Analizas y criticas cada error de tus hijos al máximo? ¿Haces lo mismo con tus errores y los de tu pareja? Entendemos que puedes hacer esto con la finalidad de lograr grandes mejoras. El problema es que las críticas pueden sabotear la seguridad de tus hijos.

En un intento de defenderse, ellos pueden ignorarte o ponerse a la defensiva. En el peor de los casos generarás falta de confianza y problemas de autoestima en tus pequeños. Está bien querer mejorar pero deja de lado el perfeccionismo.

En lugar de ver todo lo malo o todos los defectos, busca aspectos a favor. Cuando hagas una crítica, asegúrate de incluir comentarios positivos y negativos. Enfócate en los aspectos que funcionan y trabaja con tus pequeños o pareja para encontrar posibles mejoras donde sea necesario.

De esta forma tu hijo se siente valorado y aprende que tiene cualidades. Se sentirá motivado a continuar mejorando y mantendrás su confianza. Sabrá que puede contar contigo

Juzgar a otros padres

Juzgar a otros padres

Otro de los malos hábitos que debes romper como padre es criticar a otros padres. Puede ser difícil porque siempre creemos que nuestra forma de educar es la mejor. Ya sea la forma en que alimenta, educa, castiga o premia a sus hijos, debes respetar a cada papá.

De la misma forma en que no hay otra mamá o papá como tú, tampoco has otro niño como tu hijo. Por eso, es común y positivo que cada padre encuentre la forma de educar a sus pequeños. Quizás para ellos funcionan lo que con tu hijo no le sirve.

En el peor de los casos, si esa forma de educar realmente es mala, tampoco des tu opinión si no te la piden. Esos padres pueden estar pasando por retos que ni te imaginas y una crítica negativa tal vez no les ayude en lo más mínimo.
Rompe los malo hábitos que representen un problema en la educación de tus hijos. Si tienes duda sobre si alguna actitud es un mal hábito, pregúntate si es algo que daña la autoestima o seguridad de tu hijo.

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