¿Los peluches son buenos para tu hijo?

Los ositos de peluche han sido idealizados por muchas caricaturas y satanizados por muchas mamás temerosas de los ácaros o de que el bebé pueda afixiarse al usarlo, pero ciertamente el peluche -como cualquier otro objeto- no tiene la culpa de todo lo que se le endosa.

De hecho puede librarse de los ácaros si lo lavas y lo congelas en la nevera regularmente, sobre todo si es un peluche antiácaros y también puedes evitar algún accidente si lo mantienes alejado de la cuna cuando el bebé está en ella. Además de eso, los peluches y las mantas tienen un uso muy positivo: pueden ser objetos de transición que ayuden al niño a adaptarse a la guardería cuando tiene seis meses y a dormir en su cuna.

La verdad es que hay peluches de peluches. Por ejemplo, recientemente un grupo de científicos creó uno que a través de sensores ocultos le mide la temperatura, el ritmo cardíaco y el nivel del oxígeno en la sangre de los niños que lo abrazan. Lo mejor es que los infantes ni se enteran de lo que el osito en secreto está haciendo.

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Los datos de esa medición hecha en pocos segundos y  enviada a través de mensajes al celular del médico, la enfermera y los padres del niño, mientras el inocente se divierte jugando con el peluche que es un osito que tiene un corazón de plástico que se ilumina con colores diferentes según cambia la temperatura del niño y palpita al mismo ritmo que el corazón del pequeño.

Pero no todos tenemos en casa un osito guardián, de hecho los primeros ejemplares de este peluche están en hospitales del Reino Unido, sin embargo en casa sí podemos tener cualquier peluche para que nuestros hijos jueguen.

Ten tus precauciones con los peluches

No hay ningún problema con que le compremos uno a nuestros hijos, de hecho los peluches en sí no son buenos ni malos para nuestros hijos, sus bondades dependerán del uso que le demos, tal como ocurre con cualquier otro objeto. 

Lo que sí es claro es que debemos tomar ciertas precauciones sobre todo si el niño es pequeño, por lo cual no resulta conveniente que un bebé de meses duerma en una cuna con peluches o almohadas porque existe el riesgo de que pueda asfixiarse de manera involuntaria.

Por esta razón, y porque los peluches o almohadas pueden ser un gran reservorio de ácaros es que muchas veces los ositos de felpa han sido satanizados. No obstante, para todo hay solución, por ejemplo para el riesgo de asfixia la solución es que el bebé no duerma con peluches cuando es muy pequeño y si ya ha empezado a crecer que los que se lleva a la cama no sean de gran tamaño.

Ciertamente la composición de algunos peluches puede favorecer o empeorar la condición de un niño que tenga alergias, pues estos pueden acumular gran cantidad de polvo, ácaros, polen y otros alérgenos ambientales. Pero en el mercado también se encuentran peluches certificados por la Fundación Americana para el Asma y la Alergia y la Allergy Standard Ltds, muchos de ellos denominados como Amigos del Asma.

Estos productos son naturales, hipoalergénicos y respetuosos con el ambiente, además entre sus instrucciones figura que antes de usarlo y cada 4 semanas, el peluche se debe congelar a -18ºC durante 24 horas.  Con este procedimiento conseguirás eliminar los ácaros, por eso es bueno hacerlo al menos una vez al mes.

Niño con peluches

Los peluches son un soporte emocional

Y más allá de un oso decorativo, los peluches  pueden ayudar a tu hijo a sobrellevar “la ansiedad de separación” que casi todos los niños experimentan alrededor de los seis meses de edad y suele pasar a los dos años y medio.

La ansiedad de separación es un sentimiento que experimentan los niños cuando se separan de quien los cuida regularmente, por ejemplo de su mamá, con quien han establecido un vínculo tan fuerte que cualquier tipo de separación como la que implica irse a dormir les causa inseguridad.

Para sobrellevar este sentimiento existen los llamados objetos de transición, los cuales, según el pediatra y psicoanalista inglés Donald W. Winnicott, ayudan al niño a sobrellevar momentos en los cuales está pasando de lugares conocidos como la casa a desconocidos como la guardería. Tales sitios también traen a nuevos desconocidos como las cuidadoras que definitivamente no son como mamá.

Así que estos objetos de transición que pueden ser un peluche o una manta, los cuales le facilitan al bebé esa transición que significa ir de lo conocido (papás, casa) a lo desconocido (guardería). Durante esa etapa un osito de peluche se convierte en un objeto entrañable porque le recuerda a tu bebé a papá y a mamá y le ofrece la seguridad necesaria para aprender que esa separación que ocurrió es transitoria y que sus padres siempre van a estar con él cuando lo necesite aunque en ciertos momentos no los pueda ver.

Esta herramienta psicológica hace de los peluches más que un objeto de decoración que solo sirve para acumular polvo y los convierte definitivamente en algo bueno para tu hijo.

Su peluche será tan lindo y tan querido que tú, mamá, también deberás cuidarlo y seguramente te encargarás de ponerle nombre, de mantenerlo a salvo y limpio para que tu bebé duerma feliz y plácidamente cuando tú no puedas acompañarlo porque se ha mudado a otra habitación, por ejemplo o porque es tiempo de estar en la guardería.

 

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