¿Los peluches son buenos para tu hijo?

18 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Si te gustan los peluches, es posible que quieras uno para tu hijo. ¿Es buena idea darles peluches?
 

Los ositos de peluche han sido idealizados por muchas caricaturas y satanizados por muchas mamás temerosas de los ácaros o de que el bebé pueda afixiarse al usarlo. Ciertamente, los peluches no tienen culpa de que se hagan un mal uso de los mismos. Hay que tener criterio al usarlos para que no sean peligrosos para tu hijo.

Los peluches tendrás que lavarlos regularmente para evitar que se llenen de polvo, además, cuando el bebé es pequeño es necesario que no lo mantengas en la cuna. Tenerlo dentro de la cuna con tu bebé puede aumentar el riesgo de asfixia. Siendo bebé, los peluches es mejor que solo estén de decoración.

Peluches inteligentes

Además de eso, los peluches y las mantas tienen un uso muy positivo: pueden ser objetos de transición que ayuden al niño a adaptarse a diversas circunstancias como dormir solo o incluso se pueden convertir en objetos de apego a medida que crecen. Y esto, no es para nada negativo.

La verdad es que hay peluches que son increíbles. Por ejemplo, recientemente un grupo de científicos creó uno que a través de sensores ocultos le mide la temperatura, el ritmo cardíaco y el nivel del oxígeno en la sangre de los niños que lo abrazan. Lo mejor es que los infantes ni se enteran de lo que el osito en secreto está haciendo.

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Los datos de esa medición hecha en pocos segundos y  envía a través de mensajes al teléfono del médico, la enfermera y los padres del niño. Mientras el pequeño se divierte jugando con el peluche que es un osito que tiene un corazón de plástico que se ilumina con colores diferentes. El cambio de color ocurre según cambia la temperatura del niño y palpita al mismo ritmo que el corazón del pequeño.

Pero no todos tenemos en casa un osito guardián, de hecho los primeros ejemplares de este peluche solo está en hospitales del Reino Unido. Sin embargo en casa sí podemos tener cualquier peluche para que nuestros hijos jueguen.

Ten precauciones con los peluches

No hay ningún problema con que le compremos uno a nuestros hijos. Los peluches en sí no son buenos ni malos para nuestros hijos, sus bondades dependerán del uso que le demos. Tal como ocurre con cualquier otro objeto. 

Lo que sí está claro es que debemos tomar ciertas precauciones sobre todo si el niño es pequeño. En este sentido, no resulta conveniente que un bebé de meses duerma en una cuna con peluches o almohadas porque existe el riesgo de que pueda asfixiarse de manera involuntaria.

Por otra parte, la composición de algunos peluches puede favorecer o empeorar la condición de un niño que tenga alergias.En este sentido, estos peluches pueden acumular gran cantidad de polvo, ácaros, polen y otros alérgenos ambientales. Merece la pena destacar que en el mercado también se encuentran peluches certificados por la Fundación Americana para el Asma y la Alergia y la Allergy Standard Ltds, muchos de ellos denominados como Amigos del Asma.

 

Estos productos son naturales, hipoalergénicos y respetuosos con el ambiente, además entre sus instrucciones figura que antes de usarlo y cada 4 semanas. El peluche se debe congelar a -18ºC durante 24 horas.  Con este procedimiento conseguirás eliminar los ácaros, por eso es bueno hacerlo al menos una vez al mes.

Niño con peluches

Los peluches son un soporte emocional

Y más allá de un oso decorativo, los peluches  pueden ayudar a tu hijo a sobrellevar “la ansiedad de separación”. Esta ansiedad la experimentan muchos bebés alrededor de los seis meses y suele durar hasta los dos años y medio.

La ansiedad de separación es un sentimiento que experimentan los niños cuando se separan de quien los cuida regularmente. Por ejemplo de su mamá, con quien han establecido un vínculo tan fuerte, que cualquier tipo de separación como la que implica irse a dormir les causa inseguridad.

Para sobrellevar este sentimiento existen los llamados objetos de transición u objetos de apego. Los cuales, según el pediatra y psicoanalista inglés Donald W. Winnicott, ayudan al niño a sobrellevar momentos en los cuales está pasando de lugares conocidos como la casa a desconocidos como el centro infantil. Tales sitios también traen a nuevos desconocidos como las cuidadoras que definitivamente no son como mamá.

 

El peluche se convierte en un objeto entrañable

Así que estos objetos de transición que pueden ser un peluche o una manta, los cuales le facilitan al bebé esa transición que significa ir de lo conocido a lo desconocido. Durante esa etapa un osito de peluche se convierte en un objeto entrañable.

En este sentido, tu bebé lo siente como familiar y le ofrece la seguridad necesaria para aprender que esa separación que ocurrió es transitoria. Que sus padres siempre van a estar con él cuando lo necesite aunque en ciertos momentos no los pueda ver. Esta herramienta psicológica hace de los peluches se conviertan definitivamente en algo bueno para tu hijo.