Los niños no solo necesitan cariño, también protección

Macarena 13 enero, 2016

Afirmar que todo niño necesita amor para ser feliz no es nada nuevo. Es que, como todo el mundo sabe, los pequeños requieren de muestras de afecto y cariño por parte de sus padres y de su entorno. Sin embargo, nadie habla de otra necesidad infantil: la protección.

Sucede que tu hijo necesita sentirse querido y aceptado aún con con sus virtudes y defectos. Por eso no hay mejor muestra que las caricias, abrazos, besos y sonrisas diarios. Ni hablar de escuchar la clave mágica: “te amo”. No obstante, estos gestos deben acompañarse con actitudes que las abalen y creen un clima armónico.

Pues se habla de protección: fomentar un ambiente de no violencia donde reine la comunicación y el diálogo a fin de dejar atrás todo percance y peligro que asuste al niño y, consecuentemente, a la familia. Como ves, hay varios pilares en la felicidad de tu hijo: amor, atención, protección y cuidados, entre otros.

Es por ello que en el decálogo de los Derechos del Niño se hace mención al “Derecho a la Protección” en el que se establece que ‘todos los chicos tienen derecho a la protección y socorro frente a situaciones conflictivas y de riesgo, así como a ser protegidos contra todas las formas de abuso y explotación que perjudique su bienestar’.

Principio de interés superior del niño

La infancia nos encuentra a todos vulnerables dado que estamos en pleno proceso de crecimiento y desarrollo, tanto a nivel físico como mental o emocional. Como consecuencia de las condiciones en las que se encuentran los menores durante este estadío, necesitan atención y protección especiales.

Es aquí donde aparece el famoso Principio del Interés Superior del Niño, el cual tiene por objeto la promoción y garantía del bienestar de todos los nenes e implica dos reglas básicas que revisten gran importancia:

1.Todas las decisiones que atañen al niño deben tomarse según el interés exclusivo del niño para asegurar su bienestar inmediato y futuro.

2.Todas las decisiones y actos deben garantizar imperativamente los derechos del niño.

¿De qué tipo de protección hablamos?

La protección al niño debe ser provista principalmente por sus padres, familiares y todo tipo de allegados. En segunda instancia, este derecho debe ser garantizado por la comunidad que lo acoge y, finalmente, por el Estado.

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Por supuesto, el bienestar de cada pequeño dependerá de diversos factores ya que todo chico es único y, por ende, presenta una serie de necesidades que le son propias y específicas, como así también posee características individuales distintivas como sexo, edad, estado de salud, conformación del entorno, etc.

Ahora bien, cuando afirmamos que todos los niños necesitan misma dosis de protección que de amor para garantizar su bienestar y felicidad, es menester tener en cuenta varios aspectos:

  • Protección física. Los padres tienen que garantizar una buena salud y correcto desarrollo de su hijo, considerando aspectos concernientes a, por ejemplo, alimentación, higiene, protección contra el maltrato físico o el abuso escolar o sexual, etc.
  • Protección mental. Se trata de velar por el desarrollo intelectual del chico, ofreciéndole no sólo esta posibilidad sino también todas las herramientas necesarias para lograrlo satisfactoriamente. Cuidado de su salud mental y emocional, motivación, estimulación, educación, formación en valores, protección contra formas de abuso psicológico, aprovechamiento del tiempo libre, son algunos de los ítems relacionados a este aspecto.
  • Protección social. Debes asegurar al niño la posibilidad de desplegarse y realizarse a nivel social y espiritual, ya sea mediante la libertad de expresión y opinión, participación, pensamiento, consciencia, religión, etc.

Cariño, atención y protección: Caras de una misma moneda

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Todo niño necesita entonces cariño, atención y protección. Sin embargo, cuando uno intenta definir y separar estos conceptos se nos presentan generalmente como factores difícilmente indisociables, cual cara de una misma moneda.

Pues amas a tu hijo con locura, por lo que las muestras de cariño y afecto no faltarán en cada momento de los días de tu chiquillo. Tanto lo amas que te es imposible sacarle los ojos de encima y estar al pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor, por ello lo cuidas al extremo de vivir atenta y en alerta.

Es tan inmensa la atención y dedicación que tienes para con tu tesorito que muchas veces llegas a dudar de no estar criando a tu hijo como una verdadera madre sobreprotectora, pues lo proteges con uñas y dientes de cualquier tipo de peligro, no importa el grado de riesgo que pueda representar para él.

Mañana, tarde o noche, estás lista para enfrentar condiciones climáticas, mosquitos, enfermedades, problemas emocionales y de otro tipo, así como tampoco temes a la hora de estimularlo, motivarlo, formarlo y transmitirle todo lo que ahora es y llegará a ser.

Iniciada la etapa de la socialización, tus enemigos son más complejos: bullying, abuso sexual, maltratos de toda índole, adicciones, etc. Pero eso no es obstáculo suficiente para cuidar y proteger de la mejor manera a tu hijo y permitirle ser feliz siempre. Al fin y al cabo, como toda mamá, matas y mueres por tu pequeño.

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