Los niños no son el futuro, son el presente del mundo

Adrianazul 19 diciembre, 2016

El solo hecho de que tu hijo exista es un presente. Él, como todos los niños, encarna la promesa viva de que el mundo se puede transformar en un mejor lugar. Tu hijo es un regalo precioso que debe ser cuidado como el mayor tesoro de la humanidad porque de esta generación dependen grandes cambios.

Hace años, cuando algunos pensadores osados imaginaban que podríamos comunicarnos de manera remota a través de llamadas y poder ver la imagen de nuestros interlocutores en pantallas, sus ideas parecían extraídas de libros de ciencia ficción; pero ahora que podemos hacer llamadas a través de whatsaap, hangout, skyp… entre otras compañías, nos maravillamos que nosotros seamos como los Supersónicos y que estemos viviendo en el futuro que esos soñadores idearon.

Ese futuro que ellos imaginaron con tanta vivacidad es nuestro presente y es también el presente de tu hijo, quien se desenvuelve en un mundo lleno de comodidades y de tecnología apenas imaginadas por nuestros abuelos.

Y lo mejor de todo es que este mundo, esta realidad, este presente todavía es un proyecto en construcción que puede mejorar, los cambios del ahora están en nuestras manos, de igual manera que lo está el futuro, pues la educación de tu hijo, quien tendrá un rol protagónico en el futuro, es tu responsabilidad.

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Esa responsabilidad la expuso el reconocido neurobiólogo y filósofo chileno Humberto Maturana, cuando dijo: “(…) el futuro de la humanidad no son los niños. Somos nosotros los adultos con quienes ellos crecen”. Esa afirmación pone de manifiesto que el futuro del mundo y de nuestros niños está siendo construido hoy nosotros, quienes somos los responsables de introducir a los niños a la sociedad.

“El futuro está en el presente”

El futuro es hoy, así de claro. Nadie puede esperar que el futuro sea mejor si no trabaja en convertirse en mejor persona si no cambia su presente que es también el presente de su hijo.

Y para cambiar tu presente (y en consecuencia el de tu hijo) es necesario que trabajes en ser una madre consciente, conectada con el aquí y el ahora y consecuente con el rol fundamental que tienes en la formación moral, intelectual y espiritual de tu bebé.

Pues cuando crías a tu hijo de manera respetuosa estás consciente de que las circunstancias de vida que lo rodean -sobre todo en el aspecto psicosocial- influyen de manera determinante en el adulto que llegará a ser.

Por eso es muy importante que tengas en cuenta que cuando tu hijo es escuchado aprenderá a escuchar, también aprenderá a respetar a sus semejantes si lo tratas con respeto, aprenderá a tener paciencia si se la tienes y en la medida que se sienta amado, perdonado, entonces él aprenderá a amar y a perdonar. Lamentablemente también está propenso a criticar si se siente criticado, tu hijo tiene la capacidad de aprender muchísimo y aprenderá sobre todo del ejemplo que tiene a su alrededor.

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 El futuro también eres tú

Entre tú y tu hijo hay un vínculo muy estrecho. Cuando está en tu vientre, tú representas todo su mundo, él está unido a ti, se alimenta de ti y crece dentro de ti. Cuando nace, tú sigues siendo todo su mundo, su principal ejemplo para aprender a manejarse la sociedad.

Por eso, el entorno en el que se desenvuelve tu hijo es tan importante, es fundamental que comparta con personas de diferentes generaciones como sus tíos, primos y abuelos y que sienta a gusto compartiendo con ellos, que sienta que se puede convivir sanamente y siendo feliz.

La necesidad de compartir con su familia y con amigos de manera sana lo ayudará a integrarse a la sociedad, de hecho esta es una de las características centrales de las sociedades, la cual se ha ido desvaneciendo peligrosamente con el correr del tiempo. Compartir en familia nos hace personas más sanas y esta es una costumbre que tú puedes rescatar junto a tu hijo.

Recuerda que todos los seres humanos necesitamos de los adultos, y en especial de nuestros padres, para terminar de desarrollarnos como personas, por eso tu desempeño como madre es fundamental en el proceso de crecimiento de tu hijo, y en ello deriva el hecho de que tú también tienes un rol fundamental en el futuro, pues eres su presente.

Tú tienes la oportunidad de sembrar en tu hijo semillas de esperanza, de amor, de entrega, de responsabilidad… y de explicarle lo importante de entender que aunque hayamos cometido errores, siempre podemos mejorar.

Las personas y el mundo en general somos siempre, no importa la edad que tengamos, un proyecto en construcción que tiene la oportunidad de mejorar cada día. Tú también tienes todos los días la oportunidad de sembrar el futuro, de cuidarlo, de amarlo, porque todo lo que hagas por tu hijo, por tu familia y por ti ayuda a construir un mejor porvenir.

 

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