Los niños hiperactivos: cómo y cuándo se detecta el TDAH

Astrid Moreira · 27 octubre, 2017

La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños. Los niños hiperactivos desarrollan una intensa actividad motora, que hace que se muevan continuamente sin ninguna razón. Esto ocasiona que se movilicen rápidamente a realizar una tarea, pero que muchas veces la dejen inconclusa debido a que prefieran ponerse a hacer otra cosa, para también abandonarla después.

Cuando los niños están junto a otras personas, la hiperactividad aumenta, especialmente con aquellas que no tienen una relación frecuente o no conocen. Cuando están solos, por el contrario, esta conducta disminuye. Generalmente, junto con la hiperactividad desarrollan problemas para concentrarse y prestar atención, conocido como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). No es sencillo diagnosticarlo, pero si podemos estudiar sus actitudes y determinar si debemos realizar el estudio.

Cómo actúan los niños hiperactivos

Una de las características más fuertes que tienen los niños hiperactivos es la dificultad que presentan para lograr concentrarse y enfocar su atención. Aquí te presentamos algunas actitudes principales que puede tener un niño hiperactivo:

  • Son especialmente problemáticos, destructivos, insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos.
  • Difíciles de educar.
  • Son impulsivos y desobedientes.
  • Tienen un umbral bajo para tolerar las frustraciones.
  • Se mantienen inquietos en cualquier actividad que realicen.
  • Presentan dificultades para poder concentrarse.
  • Presencia de conductas disruptivas.
  • Impulsividad cognitiva.

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Causas de la hiperactividad

La hiperactividad infantil es mucho más común de lo que parece. Según algunos estudios, afecta al 3 por ciento de los niños menores de 7 años y es más recurrente en niños que en niñas. En 1914 se determinó que las causas se deben a una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica, por la cual es afectada la zona del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria, explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de quedarse quietos.

Luego en 1937 se descubrieron los efectos terapéuticos de las anfetaminas en los niños hiperactivos, y basado en la teoría de 1914, se les administró medicaciones estimulantes del cerebro, como la benzedrina, observándose una notable mejoría en los pacientes.

Indicadores de hiperactividad según la edad

A medida que el niño va creciendo desarrolla diferentes tipos de conducta que lo convierten en un niño hiperactivo. Esta conducta es muy sencilla de reconocer debido a que sus acciones son muy evidentes, pero debemos tener en cuenta estas señales desde una edad temprana para determinar si el niño sufre hiperactividad.

De 0 a 2 años

Presenta descargas clónicas durante el sueño y problemas para mantener el ritmo de la comida. Tiene periodos cortos del sueño y en muchas ocasiones se despierta sobresaltado. También manifiesta resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.

De 2 a 3 años

Falta de madurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia del peligro y propensión a sufrir diversos accidentes debido a que se les resulta reconocer cuándo algo es realmente peligroso.

De 4 a 5 años

Presentan fuertes dificultades para relacionarse con otros niños, desobediciencia e incapacidad para seguir las normas. Es difícil que hagan caso a las observaciones de los adultos sobre su comportamiento.

Desde los 6 años

Algunas de las características de los niños hiperactivos a partir de los 6 años es que son impulsivos, obtienen malos resultados en la escuela, el déficit de atención se hace más patente y las dificultades para establecer relaciones sociales aumentan.

Síntomas de un niño con TDAH

Cuando el niño presenta también déficit de atención e impulsividad, acompañado de su hiperactividad, estaríamos hablando directamente de un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que debe ser determinado bajo un estudio médico. Como mencionamos anteriormente, las tres señales principales que debe presentar el niño con TDAH son:

  • Falta de atención.
  • Hiperactividad.
  • Impulsividad.

No todo lo que parece es TDAH

Algunas conductas de los niños pueden ser muy similares a este trastorno, pero eso no significa que lo padezcan. En la infancia los niños pueden ser intranquilos, presentar problemas para concentrarse e impulsividad. Sin embargo, se trata de comportamientos normales siempre y cuando no sobrepasen ciertos límites.

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Para que se pueda plantear un posible diagnóstico de TDAH se deben cumplir los siguientes criterios marcados por el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, quinta edición):

  1. El niño manifiesta estas conductas de forma desproporcionada en comparación con otros niños.
  2. Aparece antes de los 12 años.
  3. Afecta al niño en la escuela, su entorno familiar y en el ámbito social.
  4. Deteriora su calidad de vida.
  5. No es causado por un problema médico, tóxico u otro problema psiquiátrico.

Tratamiento

Los tratamientos farmacológicos más utilizado son los estimulantes que ayudan a que el niño pueda concentrarse mejor y los calmantes en caso de que el niño presente rasgos psicóticos. Por su parte, el tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, ayudando a que el niño tenga una mejor integración. Por último, el tratamiento cognitivo se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño planifica sus actos y mejora su lenguaje interno.

Si en algún momento notas algunas de estas características en tu hijo, es importante que realicen un estudio que pueda determinar si sufre del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o simplemente se trata de una hiperactividad normal de la etapa de niñez. Analizar su conducta será vital para identificar cualquier comportamiento que no sea normal.