Los desafíos de ser una madre putativa

Una madre putativa puede llegar a ser cualquiera de nosotras, quizá ya lo hemos sido o nos encontramos todavía cruzando ese puente. Este antiguo y común rol no es tan sencillo de cumplir como tal vez los padres lo pueden ver, pues requiere un esfuerzo y equilibrio emocional muy sólido para continuar sin tropiezos.

Entre los principales desafíos de ser una madre putativa, se encuentra el hecho de que muchas veces estas mujeres carecen de apoyo legal sobre su situación o responsabilidad hacia sus hijos. En tal caso, se trata de una obligación más bien moral y sostenida por una relación con el padre de los niños.

¿Cómo se forma una madre putativa?

Existen innumerables maneras de convertirse en madre sin llegar a serlo biológicamente. Aunque es un rol para el cual no todas creemos estar preparadas, cuando llega el momento de asumir la maternidad en cualquier contexto, las mujeres estamos capacitadas. Iniciar una relación con una persona cuyos hijos están a su cargo, implica que tarde o temprano nos convertiremos en madre de rebote.

De más está de decir que los niños son inocentes en todo esto, razón por la cual, sea nuestra responsabilidad o no, cuando estos se quedan sin madre es necesario que alguien se haga cargo de su cuidado. Como sabemos, quizá es un trabajo difícil de realizar, pero no es algo imposible para el amor.

Pese a que el principal caso que nos llega a la mente es el de criar a los hijos de tu pareja; otras vías para convertirse en madre putativa son bastante frecuentes, por ejemplo, aquellas mujeres que terminan criando a sus hermanos. Hacer el papel de madre de los hijos de otra persona, no es malo del todo, pero tiene sus desafíos.

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¿Cuáles son los desafíos de ser una madre putativa?

La complicación en estos casos viene dada por factores muy puntuales; por ejemplo, la edad de los niños y el nivel de colaboración del padre. Adoptar como hijo propio a un pequeño bebé implica responsabilizarnos en una tarea bastante difícil, si lo hacemos legalmente supone además una obligación; sin embargo, todo podría complicarse si se trata de niños más grandes.

Significa una amenaza a nuestra tranquilidad asumir la crianza de niños grandes que ya han sido formados de una manera distinta. Si adicionalmente, estos conocen a su madre y están conscientes de su ausencia, las cosas podrían empeorar.

En ocasiones el reto más difícil de afrontar es ganarse el cariño y respeto de los que ahora son nuestros hijos. Vivir con la permanente imagen de la madre ausente y tratar de que no nos vean como a sus enemigas puede ser un trabajo agotar que no siempre tiene resultados positivos.

Se puede llegar a criar hijos ajenos con la mejor voluntad, pero quizá estos jamás lleguen a vernos como a una madre. Si a esto se le suma el hecho de que el padre presta poca colaboración, la lucha podría ser más ardua y sin propósito aparente.

Madre putativa habla con su hijo

Causa enorme preocupación que las madres putativas llegan a ser más juzgadas y criticadas que las biológicas. Que las personas vean a una madre castigar a su hijo biológico no es tan terrible como si la vieran haciéndolo con un hijo putativo; por lo general las críticas son mayores y la comprensión es mínima.

También resulta un desafío enorme la falta de ayuda; una madre de rebote podría ser muy joven, sin experiencia en la crianza y con una vida propia que llevar. En gran medida se pueden socavar los derechos a mujeres que se ven obligadas a criar hijos ajenos, porque aunque no son legalmente responsables, deben atenderlos sin ayuda de los verdaderos responsables y a veces de casi nadie.

Con frecuencia los familiares directos se hacen a un lado a la hora de asumir responsabilidades con los niños huérfanos, por lo que estos terminan quedando de manos de una sola persona. Esperamos poder creer que quienes ayudan a poner en aprietos a la madre putativa, también sean los que sean están perdiendo la mayoría de las satisfacciones que trae consigo una maternidad tan especial.

 

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