De los 2 a los 3 años: Los primeros pasos de independencia

De los 2 a los 3 años notarás que tu bebé comienza a realizar tareas por si solo; esa autonomía son los primeros pasos de independencia. En este post analizamos los aspectos más relevante de esta transición

A medida que los niños crecen pueden ir dando señales  de sus primeros pasos de independencia. Durante los primeros 35 meses de vida el bebé está en un proceso constante de aprendizaje, en el cual logra retener  información que progresivamente le va despertando la necesidad de ponerla en práctica.

Los niños entre los 2 a los 3 años de edad imitan a las personas que se encuentran en su entorno. Todo aquello que  les llame la atención podrían repetirlo reiteradas veces, es por ello que los  adultos deben tener  un comportamiento ejemplar para evitar que el pequeño repita conductas inadecuadas.

Los padres tenemos que guiar a nuestros hijos con  firmeza, dejándoles saber qué actividades pueden hacer solos que no comprometan su integridad. Por ejemplo: si quieren tomar solos una bebida caliente debemos explicarles el riesgo que corren aunque no podamos evitar episodios de terquedad.

La terquedad suele ir acompañada de pataleta y llanto,  estas se tienden a frecuentar cuando no les permite hacer lo que desean. Comunicarte con tu  hijo para explicarle las razones por las cuales no puede realizar alguna actividad que lo exponga, evitará situaciones estresantes 

¿Por qué los primeros pasos de independencia son tan repentinos?

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El progreso o desarrollo psicomotor empieza a ser más notable en el rango de los 2 a los 3 años. Es por esta razón que observamos cada día esa necesidad que tiene nuestro pequeñito de querer hacer una cantidad de cosas por sí mismo (sus primeros pasos de independencia).

Un niño a la edad de 3 años empieza a dar sus primeros pasos de independencia: comienza a entender y siente que posee más capacidad de hacer cosas que antes se le dificultaban, tales como caminar, mantener el equilibrio, etc.

Paulatinamente comienza a realizar movimientos más complejos y sin ningún tipo de dificultad, como: saltar, correr hacia adelante o hacia atrás o subir y bajar escaleras.

La motricidad fina le otorgará con la práctica un buen manejo de sus manos teniendo la posibilidad de controlar sus dedos al dibujar trazando lineas verticales u horizontales, comer con cuchara solo, jugar con rompecabezas uniendo algunas piezas y hasta ponerse la ropa correcta o incorrectamente.

¿Está tu pequeño hijo preparado para un poco de independencia?

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La respuesta es sí, aunque te conmueva que tu bebé crezca muy rápido. Definitivamente son los primeros pasos a la independencia desde la parte psicomotora hasta la parte cognitiva.

A la edad de 3 años los niños concentran todos sus impulsos a la forma de pensar que van creando. Por esta misma razón aprenderá nuevas palabras para expresarse mejor y hacerte saber puntualmente qué es lo que necesita de su mami.

El pensamiento de los primeros pasos a la independencia se vuelve un poco más sistemático, se reconoce animales con su onomatopeya, objetos y personas con un nombre característico, también constantemente podría preguntar el porqué de las cosas.

Forma de cuidarlos sin disgustarse

A los niños les encanta sentirse libres y fuertes, bajo los conceptos que ellos mejor manejen. Ofréceles referencias como por ejemplo: ¿Crees que puedas tirar este papel en la basura que está allá? o ¿podrías ir a donde esta papá y entregarle esto? De esta forma con un tono dulce pero divertido te será práctico enseñarle a que siga instrucciones.

Los bebés de esta edad ya reconocen qué puede ser bueno, malo, pequeño, grande, alto o bajo, de forma sistemática. También pueden reconocer las figuras y colores; esta facilidad podría ayudarte a que se familiarice con el entorno y a que los detecte rápidamente en otros lugares que no frecuente sin ninguna dificultad.

En su desarrollo personal empiezan a tener un mayor control de esfínteres. La independencia podría serte útil para dejar los pañales. También suelen tener preferencias por la comida o a integrarse con otros niños.

Una de las etapas más hermosas de la vida de un infante es la transición de los 2 a los 3 años, una edad ocurrente que puede generar alegrías infinitas, uno de los periodos más enérgicos, frescos y divertidos en el que cada minuto debe ser disfrutado.

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