Las etapas del dibujo infantil

Fernando Clementin 8 enero, 2018
Si tu hijo es un pequeño artista que disfruta de plasmar sus ideas sobre una hoja, no te pierdas este artículo. Explicamos cada una de las etapas por las que atravesará hasta desarrollar su habilidad para dibujar.

El dibujo ha sido, desde el principio de los tiempos, el medio de expresión por excelencia para los seres humanos. Y lo es desde una edad temprana. Los niños comienzan a crear formas siendo muy pequeños. Como cualquier otra actividad, hay etapas del dibujo infantil que marcan un crecimiento y desarrollo en el niño.

Este desarrollo se da, en lo que concierne a las etapas del dibujo infantil, en dos aspectos. Primero, el que tiene que ver con lo cognitivo. A medida que el niño reconoce objetos, los memoriza y aprende su forma.

Así, es capaz de trasladar estos conocimientos al papel. O a las paredes, en el peor de los casos.

En segundo lugar, es fundamental el desarrollo de la motricidad fina. Estas son son aquellas que precisan del uso de los músculos pequeños de las manos y antebrazos. Se trata de actividades que requieren mayor precisión y refinamiento. El dibujo, claro está, es una de ellas.

Características de las etapas del dibujo infantil

Este aprendizaje se da de manera paulatina. A continuación, repasaremos las etapas que un pequeño puede atravesar hasta desarrollar por completo sus habilidades artísticas como dibujante.

1.- Etapa del garabateo

Se da aproximadamente desde los 2 años. Al principio, cuando el bebé no presta atención a lo que hace, se denomina garabateo descontrolado. En este caso, no domina sus movimientos y no trata de representar nada.

Posteriormente, cerca de los 3 años de edad, se llega al garabateo controlado. Aunque seguirá haciendo formas, su coordinación comenzará a mejorar y tendrá algo más de pulso para dirigir el lápiz.

Suelen atribuirle nombres a estas formas, aunque no se parezcan en nada a “un perro” o “una casa”. Es por esto que también se lo llama “realismo fortuito”

Como última fase de esta etapa, aparece el garabateo con nombre. Aquí, el niño ya tiene como objetivo dibujar cierta situación u objeto. Por ello se la denomina “realismo frustrado”.

Si bien no se identifica esto en lo que plasma en la hoja, ya elabora formas de acuerdo a lo que pretende dibujar.

Las etapas del dibujo infantil manifiestan su grado de desarrollo.

2.- Etapa preesquemática

Se da en niños de entre 4 y 7 años de edad. En este momento, los dibujos comienzan a tomar formas más reconocibles. Generalmente, el niño intenta dibujar formas humanas para representarse a sí mismo o a su familia haciendo alguna actividad.

Algo notable de esta etapa es cómo los dibujos dejan de ser cosas aisladas para tener determinada organización. Una raya horizontal delimita el suelo, la base de todo lo demás, y el sol y las nubes aparecen arriba, en el cielo.

Además, aparecen los colores. Tendrán alguna relación con la realidad, aunque esto más bien depende de las preferencias de cada uno.

“En la etapa preesquemática, a partir de los 4 años, los dibujos comienzan a tomar formas más reconocibles”

3.- Etapa del realismo

Como el nombre lo indica, el fin aquí es ser lo más fiel posible a la realidad. Se da, por lo general, entre los 8 y los 12 años de edad. Se incorporan aspectos como la superposición, la tercera dimensión y los detalles de cada objeto.

Ya no se realizan producciones bidimensionales, con los pies, las orejas y la nariz de perfil como antes. Tampoco se dibujan paredes o bolsas transparentes que permiten ver hacia el interior.

A medida que el niño crece, su precisión para coordinar movimientos mejora, por lo que también lo hace su capacidad de dibujo.

Importancia del dibujo infantil

Durante todas estas etapas del dibujo infantil, es importante que los niños cuenten con lo necesario para desarrollar esta habilidad. Aquí te dejamos algunos consejos para potenciar este proceso:

Dibujar con pinturas puede ser un gran medio de expresión para los niños.

  • Elementos adecuados y disponibles

Primero, es útil dejarles papel y lápices al alcance, para que los utilicen cuando sientan ganas. Si están acompañados, además, podrías ofrecerles témperas y acuarelas para amplificar las posibilidades creativas.

  • Paciencia, tolerancia y apoyo

Asimismo, también es esencial que los apoyes y los incentives a mejorar. Nunca juzgues ni critiques su trabajo, recuerda que hacen lo mejor que pueden. Y, si no es así, también es positivo que lo tomen como una forma más de recreación.

  • Interésate en su desarrollo

Las etapas del dibujo infantil son el fiel reflejo de la evolución y maduración del niño en cuanto a sus capacidades. Además, también reflejan sus sentimientos. A través de sus dibujos, el niño expresa lo que le gusta, le interesa, lo que percibe y lo que desea.

Teniendo en cuenta todo lo comentado, es momento de que brindes a tu hijo los materiales que necesita para sentarse a crear. Si ya lo está haciendo, préstale atención y trata de identificar en qué etapa se encuentra. Por qué no, ¡también puedes practicar con él!

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