5 claves para tener una infancia relajada y sin estrés

Mervis Romero · 27 diciembre, 2017
Ningún bebé llega al mundo con manual de instrucciones. Por tal razón, comprender cada etapa de su desarrollo puede crear ciertas inseguridades en los padres. Aprende cómo una infancia relajada puede ahorrarte grandes problemas.

Durante los últimos años, con frecuencia se observan niños estresados al superar cada fase del desarrollo. Esta condición, en ocasiones, afecta a la personalidad del niño y a la opinión que tiene de sí mismo. Por tal razón, apoyarlos durante su crecimiento y permitirles llevar una infancia relajada son las claves para que se torne un adulto confiado y dispuesto a enfrentar el mundo.

5 claves efectivas para una infancia relajada y feliz

Ver a su hijo feliz es el sueño de todo padre. Para ello, se debe entender claramente cómo el pequeño forma su personalidad explorando las cosas a su alrededor. Asimismo, observa detenidamente la reacción de su entorno en cada proceso de aprendizaje y descubrimiento.

Conocer esto te ayudará a determinar las claves para brindar al pequeño una infancia relajada, sin estrés y llena de felicidad.

Apunta estas 5 pautas y elige las que más se adapten a su forma de ser:

1.- Dale protección y compañía en cada momento de su vida

Desde que el pequeño nace, la compañía y el contacto de la madre es la técnica más usada para inducir a la relajación. En otras palabras, funciona como regulador emocional.

Favorece esta capacidad abrazándolo, besándolo y manteniendo el contacto visual. Haz que se sienta querido; el amor y el afecto producen reacciones en el cuerpo que disminuyen el estrés y nos brindan bienestar.

2.- Estimula su interacción con variedad de personas

El crecimiento del niño va acompañado del desarrollo de sus relaciones sociales. Cuando él concibe que en su entorno, aparte de ti, están su padre, los tíos y los abuelos, entre otras personas, podrá expresarles sus emociones si se da una interacción efectiva.

Gracias a esto, podrán generar una red protectora que le ayudará a evitar la sensibilidad al estrés o ante situaciones frustrantes. Por otro lado, también desarrollará resiliencia, una capacidad que le permitirá superar las adversidades sin sufrir consecuencias.

La buena relación con sus padres permitirá a los niños vivir una infancia relajada.

3.- Enséñale a poner límites

Enseñarle a conocer sus limites y respetarlos es una de las mejores claves para una infancia relajada. Reconocer hasta dónde llegar, las fuerzas con las que se cuenta y el nivel de cansancio le ayudará a evitar la irritación, el nerviosismo o la frustración.

Cuando esto sea imposible de lograr, entonces puedes proporcionarle técnicas de relajación propias para cada edad, por ejemplo:

  • Darse una ducha con agua tibia.
  • Escuchar música, escribir, leer, ver la televisión, dibujar, bailar, reír o simplemente descansar.
  • Correr, caminar o andar en bicicleta.
  • Pasear a la mascota.

Darles las herramientas para relajarse lo ayudará a canalizar los fracasos que se presentan diariamente.

4.- Muestra gran empatía

Una de las primeras cosas que olvidan los padres es que también fueron niños. Para posibilitar una infancia relajada, es imprescindible que todos los actores que rodean la vida del niño comprendan lo que se siente al ser pequeño.

Es necesario que aprendan a ver las cosas desde ese mismo punto de vista. Esto implica dejar de ver los logros, frustraciones y descubrimientos como pequeñeces o asuntos de poco valor.

Esta valoración errónea influirá en su percepción de las cosas, y el niño creerá que sus problemas son de insuficiente valía. Esto ocurrirá, sobre todo, cuando involucre a las personas de las que el niño espera su aprobación y apoyo.

Una infancia relajada debe contar con espacios de recreación y juegos.

5.- Evita la sobreprotección

Un niño sobreprotegido no poseerá autonomía y le será difícil demostrar sus logros. Por lo tanto, estimula sus habilidades al establecer normas y leyes razonables que cedan de acuerdo a la necesidad.

Esta actitud lo llevará a ser una persona confiada y optimista. Verá los problemas como desafíos para aprender y ser mejor persona en todos los aspectos.

“Para posibilitar una infancia relajada, es imprescindible que todos los actores en la vida del niño comprendan lo que se siente al ser pequeño”

Consecuencias del estrés en niños

Si no se fomenta la oportunidad de tener una infancia relajada, se pueden formar niños con altos niveles de estrés. Las consecuencias de esto pueden ser las siguientes:

  • Trastornos nerviosos, neurológicos y psicológicos.
  • Aumento de las posibilidades de sufrir problemas de ansiedad que lo lleven al consumo de drogas o a enfermedades como la esquizofrenia.
  • Desarrollo de patologías tales como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades respiratorias o autoinmunes.

En resumen, una infancia relajada forma adultos felices. Para lograrla, procura tener un embarazo sin estrés o vivir situaciones frustrantes, lleva una vida tranquila, haz ejercicio e incluye a tu pequeño en tus actividades. Abrázalo diariamente, dile cuánto lo quieres y bríndale confianza: será el niño más feliz.