Un niño necesita que te intereses por su mundo para ser feliz

Un niño necesita toda nuestra atención, amor y cuidados para crecer feliz, por eso un pequeño descuido en nuestro interés por sus cosas, podría traerles cierta frustración que no deseamos. Aunque sus actividades no requieran mayor esfuerzo según nuestra experiencia, forman parte de su vida y los elementos que componen su propio pequeño mundo.

Es frecuente que las familias lleven el día a día del niño como si no fuera importante, por lo general ponemos nuestros asuntos por encima de las cosas de los pequeño. Sin embargo, a cada momento tu hijo está consiguiendo objetivos, que aunque más simples que los nuestros, para él tienen mucha importancia.

Las actividades infantiles varían de acuerdo a la edad, cuando son muy pequeños no hacen casi nada, por eso algunas veces actuamos al margen de lo que creemos que no entienden. Cuando alcanzan cierta independencia como gatear o caminar, es precisa más atención en sus acciones, pero lo más común es vigilar desde lejos que no corran riesgos.

No podemos estar seguros de que cuando no nos interesamos por sus cosas, ellos se sintieran frustrados; pero en realidad ganamos mucho si le demostramos interés. Es posible que nos estén enseñando algo que para ellos no es del todo importante, por lo cual no le hagan caso si los ignoramos; pero no siempre es así.

A cierta edad el criterio de los niños se despierta, por lo cual son capaces de argumentar sobre algún trato particular. Por ejemplo, están en capacidad de percibir que se les ignora o que causó disgusto por su accionar, este es el momento en que esa costumbre de tratarlos como si no supieran nada debe cambiar; pero hubiese sido mejor que nunca pasara.

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¿Cómo demostramos el interés que un niño necesita?

Las fallas en la atención, como sabemos es un problema que puede tornarse grave. No interesarnos por el mundo del niño y sus cosas, implica que no estamos concentrados en fortalecer sus emociones. Por lo tanto, es importante mostrar interés para que afloren los sentimientos positivos y el apego por la familia.

¿Cómo demostramos afecto? Mostrando interés en sus pequeños proyectos, queriendo hablar con ellos, manifestando que apoyamos sus ideas y que nos convencen de compartirlas. Pensemos en cómo lo haríamos con aquella persona que nos gusta, ¿cómo le demostramos a nuestra pareja que nos interesaba?

Esa fase de conquista en la cual todo lo de la otra persona nos interesa, no es del todo diferente a la función de demostrar amor a los hijos. Aunque el plan no sea el mismo y mucho menos el sentimiento, quizá un poco de práctica nos esté faltando.

Dediquemos un tiempo valioso a conocerlo mejor, hagamos un esfuerzo por comprenderlo y tratemos de seguir sus intenciones, así como lo hiciéramos si quisiéramos conquistar a alguien. Nadie duda que lo amas y que quieres verlo feliz, pero tal vez él podría vacilar si de alguna manera sus cosas no parecen importarte.

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¿Dónde está la falla?

Pensar que nuestro hijo está obligado a querernos sin importar el trato que le demos, es la principal razón por la cual a veces no nos preocupamos en exceso por demostrar nuestro interés. De igual manera, es probable que estemos asumiendo que el niño sabe que lo queremos aunque no lo demostremos.

No obstante, aunque de hecho es posible que los lazos entre padres e hijos sean tan estrechos como para que esta carencia se minimice; sin dudas la felicidad quizá se escape. En tal sentido, estar pendientes de las cosas que hace el niño, sus tareas y actividades, indica que estamos expresando el apoyo que profesamos y es una acentuada forma de demostrar amor.

Otra manera de equivocarnos como padres, es enfrentarnos a las manifestaciones de la personalidad de los hijos. Los niños no tienen por qué ser la viva copia de sus padres, pero a veces queremos que así sean. Por esta razón, cuando sus gustos son diferentes, quizá nuestra compresión disminuye y también nuestra tolerancia.

Que no estemos de acuerdo con la elección que hizo o nos parezca innecesaria cierta acción que haya tomado, lo importante es conservar el mismo afecto e interés por lo que hace. Sabemos que ciertas conductas son negativas y que deben corregirse, pero para que el niño sea feliz debe sentirse aceptado, comprendido y que su mundo es tan importante como el de cualquier adulto.

 

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