Enseña a tu hijo el arte de la felicidad

María José · 8 marzo, 2016

¿Qué se necesita para ser feliz? No se necesita dinero ni tampoco cosas materiales. La felicidad es mucho más sencillo que eso… la felicidad es un camino y es un producto de nuestros propios hábitos mentales, emocionales y físicos que crean la química del cuerpo que determinará nuestro nivel de felicidad.

Es cierto que hay personas que son más optimistas que otros, pero esto puede ser una parte innata, aunque el destino de los genes puedan hacer que exista un estado de ánimo más feliz. Gran parte del estado de ánimo de las personas es un hábito y como todo hábito, se puede aprender.

Puede parecer extraño pensar que la felicidad es un hábito, pero a medida que los niños crecen y se convierten en adultos, se asientan en el hábito de ser felices con frecuencia o por el contrario, en caer en el hábito de ser una persona infeliz.

Es muy importante que como padres ayudéis a los niños a ser felices y poder disfrutar de la vida, de cada momento y de cada paso que dan.

Pero, ¿cómo se puede ayudar a los hijos a desarrollar los hábitos que conducen a la felicidad y que les servirá para vivir una vida mucho más plena y llena de alegrías?

Ayudarle a tener hábitos constructivos

Enseñar a los hijos a tener hábitos constructivos para manejar sus pensamientos es una forma de crear felicidad. ¿Cómo poder enseñar estos hábitos constructivos? Teniendo en cuenta lo siguiente y dando ejemplo de ello:

  • La gestión de las emociones.
  • La gestión del estado de ánimo.
  • El tener una conversación positiva.
  • Aprender a cultivar el optimismo.
  • Practicar la gratitud.
  • Aprendiendo empatía y asertividad.
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Cultivar la diversión

La risa es la mejor medicina para el alma y esto es totalmente cierto. Cuanto más nos reímos más felices somos… Reír puede cambiar la química del cerebro y del cuerpo. La sonrisa es una herramienta maravillosa que nos hace felices incluso cuando faltan las fuerzas, ¿alguna vez te has dado cuenta de cómo los niños ríen todo el tiempo?

La respuesta los músculos faciales nos informa que estamos felices y mejora nuestro estado de ánimo inmediatamente. Por eso, para poder retroalimentar el estado de ánimo de tus hijos, ¡es necesario sonreír cada día y cuanto más mejor!

Hábitos de autocuidado y bienestar

Los niños deben aprender que si aprenden a cuidarse sin depender de los demás se sentirán mucho más felices y plenos. El ejercicio regular, una alimentación sana e incluso practicar la meditación (primero en familia) están altamente vinculados con ser más feliz. Pero si tú y tus hijos tenéis otras estrategias más personas como escuchar música, estar ne contacto con la naturaleza o pasear para sentirse bien… ¡también son buenas ideas!

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Hablar en positivo

Es necesario que para disfrutar del arte de la felicidad los padres enseñemos a los niños a hablar en positivo, este tipo de conversaciones internas les ayudará a ver la parte buena de las cosas y a superar los obstáculos de la vida.

Una persona feliz debe ser capaz de reconocerse a sí misma, de alabarse y de saber que es capaz de hacer cualquier cosa que se proponga… aunque cuesten algunos intentos.

Encontrar la felicidad en las cosas pequeñas

Los niños disfrutan de las pequeñas cosas de la vida diaria, sólo hay que verles disfrutar a cada minuto de cualquier cosa. La vida cotidiana puede ser de lo más alegre sólo disfrutando de las pequeñas cosas.

Un espectáculo de una puesta de sol no deja de ser espectacular aunque se repita cada día. Los niños son capaces de disfrutar de todas esas pequeñas y eso es lo que no se debe perder… deben crecer sabiendo disfrutar de las pequeñas cosas: la alegría de leer un nuevo libro, de abrazar a la abuela, de pasear por el parque…

Es necesario que los niños entiendan que ser agradecido y hacer cosas por los demás es una forma de cultivar la felicidad, que la felicidad no se puede comprar ni con dinero ni con cosas materiales porque la felicidad es una forma de disfrutar de la vida  a cada segundo con las personas que se quieren alrededor o en nuestro corazón. ¿Cómo le enseñas el arte de la felicidad a tus hijos?