La tortícolis en el bebé

Mariajose 25 agosto, 2017

La tortícolis es una condición normalmente dolorosa y es posible que alguna vez en tu vida la hayas experimentado, sobre todo después de una noche con alguna postura incómoda mientras dormías. Normalmente se desarrolla en los recién nacidos a causa de un parto difícil o por la colocación inadecuada en el útero. Esta condición puede conocerse como tortícolis muscular congénita o tortícolis infantil.

La mayoría de los bebés no experimentan ningún dolor con tortícolis, pero pueden tener la cabeza torcida o sentir problemas al girar el cuello. Afortunadamente, con unos ejercicios simples y/o con unos cambios de posición apropiados, el niño mejorará con el tiempo. Pero para poder ayudar a un bebé con tortícolis, lo primero será entender de qué trata esta condición cuando los bebés son tan pequeños. 

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¿Qué es la torticolis?

Tortícolis o ‘cuello retorcido’ es una condición en la que un bebé o niño tiene la cabeza inclinada a un lado y la barbilla inclinada en la dirección opuesta por el dolor que siente (no puede poner la cabeza en posición normal). Se denomina ‘tortícolis congénita’ si el niño nace con esta condición. Existen estudios que han demostrado que aproximadamente 1 de cada 250 bebés sufre esta condición en el parto.

En algunos casos, la tortícolis adquirida puede ocurrir en un momento posterior al nacimiento con la cabeza y el mentón torcidos en esta misma dirección. El bebé con tortícolis puede parecer dolorido, pero generalmente no lo es (aunque en ocasiones sí, sobre todo debido a las malas posturas). Lo ideal es que si ves que tu bebé tiene la cabeza ladeada con o sin dolor, acudas a tu pediatra para que valore la condición.

Los síntomas de la tortícolis en bebés

La tortícolis en bebés puede mostrar algunos síntomas que están relacionados cuando el bebé intenta ladear la cabeza, moverla o incluso, puede notarse cuando coges a tu bebé en brazos. Para saber si realmente puede tratarse de tortícolis deberás fijarte en los síntomas que son bastante claros en estos casos:

  • Tiene la cabeza inclinada en una dirección
  • Mira por encima de un hombro en vez de girar la cabeza completamente para seguir el movimiento
  • Prefiere la lactancia materna en un pecho ya que puede tener dificultad en el otro lado
  • Tiene dificultad para mover la cabeza completamente en una dirección particular y se frustra cuando no puede hacerlo

Además de estos síntomas, también existen otras afecciones desarrolladas a partir de tortícolis. Es importante conocer de qué tratan para poder diferenciarlas y en caso de que sea necesario, acudir al pediatra lo antes posible para que valore la condición:

  • Plagiocefalia posicional (desarrollo de la cabeza plana) en uno o ambos lados como resultado de estar siempre acostado en una dirección particular
  • Desarrollo de un pequeño bulto o protuberancia en el cuello, parecido a un nudo en un músculo tenso
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Posibles causas de la tortícolis en bebés

Existen diferentes causas que pueden causar la tortícolis en los bebés y es necesario saber a qué se pueden deber para poder acudir al médico y buscar el tratamiento más adecuado en cada caso.

Aunque no es una condición común en los bebés, sí que es una condición que puede ocurrir y por tanto, los padres deben estar atentos a las causas que la pueden provocar.

Estrechamiento en el músculo esternocleidomastoideo

La tortícolis congénita suele desarrollarse cuando el músculo que conecta el esternón y la clavícula al cráneo (músculo esternocleidomastoideo) se estrecha y se aprieta.

Esta opresión puede deberse a un posicionamiento anormal en el útero (cabeza inclinada en una dirección) o el músculo podría haberse dañado durante el parto. La condición se denomina ‘tortícolis muscular congénita’.

Anomalías en las vértebras cervicales

Menos común son las anormalidades en la formación de las vértebras cervicales que pueden ser la causa de la tortícolis congénita, una condición conocida como ‘síndrome de klippel-Feil’.

En este caso, los huesos del cuello pueden estar pegados juntos, anormalmente formados o en una combinación de ambos. Todo esto podría hacer que hubiera tortícolis.

Enfermedades hereditarias

La tortícolis congénita puede deberse en casos raros como resultado de condiciones médicas graves que causan daños en el sistema nervioso o en los músculos, daños en el cerebro o un tumor de la médula espinal. La condición también es hereditaria y por este motivo también puede ocurrir esta condición en los bebés. 

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