La repercusión de las ETS en el embarazo

Agetna · 13 octubre, 2017

Las enfermedades de transmisión sexual o ETS en el embarazo tienen consecuencias tanto para la madre como para el feto. Recordemos que al ser sexualmente activos, estamos expuestos a las ETS. Por ello, debemos procurar tener relaciones sexuales sanas.

Las ETS en el embarazo pueden ocasionar numerosas complicaciones, no solo para la mujer sino también para el feto. Razón por la cual es de suma importancia saber cómo evitarlas.

¿Qué son las ETS o ITS?

Anteriormente, las ETS eran conocidas como enfermedades venéreas. Ahora también se les conoce como infecciones de transmisión sexual (ITS).

Las enfermedades de transmisión sexual son aquellas infecciones contagiosas cuya procedencia puede ser tanto bacteriana como viral; y en algunos casos pueden estar causadas por hongos o protozoarios. Estas enfermedades se propagan de un individuo a otro, principalmente, a través del coito o acto sexual por cualquiera de las siguientes vías:

  1. Oral.
  2. Vaginal.
  3. Anal.

A diferencia de lo que normalmente se piensa, existen otras vías de contagio aparte de las mencionadas. Algunas de ellas son: el contacto directo con objetos contaminados o heridas abiertas de personas infectadas, transfusiones de sangre, etcétera. También pueden transmitirse de madre a feto durante el embarazo.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada día, más de 1 millón de personas contraen una infección de transmisión sexual (ITS). Por otra parte, más de 900.000 mujeres embarazadas contrajeron sífilis en 2012, lo que causó complicaciones en alrededor de 350.000 casos, incluidos casos de muerte prenatal.

ETS más comunes

Las ETS más comunes son: las ladillas, la vaginosis bacteriana, la candidiasis, la tricomoniasis, la hepatitis B, la clamidia, la gonorrea, la sífilis, el herpes genital, el virus de papiloma humano (VPH), el sida y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

¿Quiénes son más vulnerables a las ETS?

No existen personas más o menos vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual. Cualquiera que no tome las medidas de protección necesarias corre el riesgo de contagiarse con alguna enfermedad de transmisión sexual. 

¿Se pueden prevenir las ETS en el embarazo?

Para prevenir las ETS en el embarazo lo mejor que se puede hacer es utilizar métodos barrera (preservativos de látex) tanto en las relaciones sexuales como en el sexo oral. De esta forma, mantendremos a raya aquellos gérmenes indeseados y podremos disfrutar sanamente, sin afectar al bebé.

En otras palabras, las ETS en el embarazo se previenen como en cualquier otro momento: con parejas estables y practicando sexo seguro. Otra forma de prevenirlas es optar por la abstinencia sexual.

El mejor método preventivo es el sexo seguro y el uso de preservativos.

Por otra parte, para evitar las ETS en el embarazo, la mujer debe ser cuidadosa al tener contacto directo con las pertenencias de higiene y aseo personal de otras personas, ya que pueden ser un foco potencial de ETS. En este sentido, nos referimos a objetos como: cuchillas de afeitar, algodones con sangre, entre otros.

Principales síntomas de las ETS en el embarazo

Ante las molestias, especialmente el ardor excesivo al orinar o cambios en el flujo vaginal tales; mal olor, comezón y enrojecimiento en los genitales, lo mejor que se puede hacer es recurrir al médico y solicitar una evaluación física para descartar una posible ETS.

Lo que sí es de vital importancia tener en cuenta es que realmente NO existen muchas diferencias en la sintomatología de las ETS durante el embarazo o fuera del mismo.

Algunas de las enfermedades de transmisión sexual más peligrosas no causan síntomas en las primeras etapas del embarazo, pero sí afectan tanto a la madre como al bebé a corto y largo plazo.

La mudez de algunas ETS no minimiza el riesgo, todo lo contrario. Al ser sexualmente activos, debemos estar atentos. El hecho de estar embarazada no nos excluye del contagio. En este sentido, la clave está en tomar precauciones y acudir al médico ante cualquier sospecha o molestia fuera de lo normal.

Solo un médico puede determinar si una mujer embarazada presenta una ETS. A través de los análisis de laboratorio correspondientes y una exploración física, el especialista evaluará los signos y determinará cuál es el diagnóstico en función de la causa, para así pautar un tratamiento u otro.

Riesgos de las ETS en el embarazo

Algunas ETS son capaces de alcanzar la placenta e infectar al bebé a través de los intercambios que se dan entre el organismo de la madre y el del feto. Entre ellas se encuentran la sífilis, hepatitis B, y VIH.

Si el contagio no se produce en el útero, el niño continúa estando en riesgo porque muchas de estas infecciones todavía pueden infectarlo en su recorrido por el canal del parto, en este caso están el VIH, el herpes genital, la gonorrea, la clamidia.

Cabe destacar que luego del alumbramiento –a través de la leche materna– que recibe del pecho de su madre, el niño también puede contagiarse con VIH.

En cuanto a los riesgos, las ETS en el embarazo pueden provocar los siguientes:

  • Aborto.
  • Parto pretérmino.
  • Embarazo ectópico.
  • Cáncer en el cuello del útero.

En el niño son capaces de causar:

  • Daño cerebral.
  • Infecciones oculares.
  • Lesiones en distintos órganos.
  • Discapacidad visual, auditiva o ambas.
  • Bajo peso al nacer.
  • Discapacidad intelectual.
  • Deformidades en los huesos.
  • Insuficiencia hepática.
  • Neumonía.
  • La muerte.Métodos de prevención de las ETS

Tratamiento de las ETS

Los fármacos a aplicar varían según el tipo de ETS. En el caso de las infecciones que no son causadas por virus como la gonorrea, la clamidia, la tricomoniasis, la vaginosis bacteriana y la sífilis, es común el uso de antibióticos. Estos fármacos (bajo prescripción médica) no son perjudiciales para el bebé.

Desafortunadamente, las ETS causadas por virus (como el VIH, herpes genital, hepatitis B) no tienen cura, de hecho, solo se prescriben ciertos medicamentos para apalear algunas molestias y reducir el riesgo de que el bebé se contagie.

Ahora bien, para minimizar el contagio de algunas infecciones de la madre al niño durante el nacimiento, los ginecólogos recomiendan el parto por cesárea.