La primera fiebre de cuarenta y uno

Raquel Aldana 24 diciembre, 2015

No hay nada más angustioso como la fiebre en nuestros bebés y niños, pero si estas fiebres son altas, el agobio y el desasosiego se vuelven insoportablemente intensos.

La primera fiebre de cuarenta y uno es complicada de afrontar y, sin duda, inunda nuestra mente de incertidumbre y preocupaciones que no dejan lugar a nada más.

En ese momento se convierte en una prioridad correr en busca de atención médica y tener al lado apoyo emocional que nos ayude de desbloquearnos, a responder con eficacia ante la situación y a no ser catastrofistas.

Fiebre en una niña

La angustia ante la primera fiebre es inevitable

Es natural y perfectamente comprensible el bloqueo emocional y físico que sufrimos en estos momentos de tensión, los cuales por su parte nos ayudan a correr sin saber muy bien cómo o por qué en busca tanto de asistencia como de explicaciones médicas que rebajen la fiebre a nuestro pequeño.

Tantos los niños como los bebés suelen comenzar a manifestar la fiebre con un comportamiento extraño o mimosón. Sus ojitos comienzan a enrojecerse y a verse decaídos, lo cual puede hacernos sospechar que algo no está yendo bien.

Estar atentos a este tipo de señales es muy importante, pues un bebé no puede hablar ni decirnos lo que le pasa, así que lo manifiesta de esta manera. Del mismo modo, un niño enfermo en estado de fiebre o febrícula no suele poder explicarnos más que el hecho de que siente malestar.

Por eso es importante que siempre prestemos mucha atención y le demos la importancia que merece a la fiebre. Veamos a continuación algunas pautas de cómo afrontar las primeras fiebres.

Toma de temperatura axilar

¿Cómo actuar ante la fiebre?

En primer lugar debemos saber que el hecho de que tengan una temperatura muy alta o ligeramente alta es signo de que algo no está bien en su pequeño cuerpito. Sin embargo, no debemos fiarnos de que sea alta o baja, pues hay infecciones que cursan con temperaturas más bajas como la bronquiolitis, mientras que la amigdalitis lo hace con más altas.

Nuestro sexto sentido de mamás nos ayuda, pues somos capaces de reconocer a la legua si nuestro niño está más mimoso, gruñón o apático que de costumbre. Sin embargo, es importante que midamos su temperatura con un buen termómetro.

Ahora la pregunta es la siguiente, ¿cómo sabemos si tiene o no tiene fiebre dependiendo de la edad? Para saber cómo actuar, los pediatras han establecido unas pautas generales de orientación en el caso de que se mida la temperatura en la axila:

  • Hasta 37,5ºC es febrícula. En principio no es preocupante siempre y cuando sea algo puntual y el niño no sea menor de tres meses.
  • Entre 38ºC y 39ºC es fiebre moderada. En este caso se debe acudir a la consulta sin dudar para esclarecer qué le pasa al pequeño y tratar el origen de la fiebre.
  • Más de 39ºC es una temperatura elevada y requiere de un tratamiento médico inmediato, pues no podemos descuidarnos.

Si la medición es en culete o en la boquita debemos saber que las temperaturas serán más altas que en la axila y, por lo tanto, habrá que determinar la diferencia. Si nuestro termómetro es de infrarrojos deberemos seguir las indicaciones del fabricante. Con los termómetros tradicionales generalmente la regla es esta:

Temperatura Rectal 0.5 oC > Temperatura Oral 0.5 oC > Temperatura Axilar

Termométro y bebé

Fiebre en recién nacidos y menos de 3 meses

El caso de los recién nacidos y menores de tres meses es especial, por lo que debemos  ser cautelosos y valorarlo de otra manera. Debemos tener en cuenta la ropita, las vacunas o si ha estado pasando de brazo en brazo, ya que los bebés muy pequeños aún no regulan bien su temperatura corporal.

Si normalizando la situación del pequeño la temperatura (37.5ºC ó más) no desciende, entonces debes acudir al médico, el cual determinará causa y posible tratamiento. A partir de los tres meses el niño ya ha avanzado en el desarrollo de su sistema inmunológico y por eso se adecuará más a los márgenes que hemos comentado anteriormente.

Recién nacido con fiebre

¿Qué podemos hacer para bajar la fiebre?

Cuando la temperatura no es excesivamente alta (37,5ºC) debemos empezar por quitarles algo de ropa, darles agua fresca, ofrecerles comida templada y no abrazarles en exceso. Esto ayudará al niño a regular su temperatura corporal.

Si pasamos a 38ºC, entonces podemos darles un baño de agua templada que esté a dos grados menos que su temperatura corporal. Si  no es posible podemos mojarles la nuca, el pecho y las ingles con una esponja con agua templada.

Del mismo modo, será adecuado darles el antitérmico que el pediatra nos haya aconsejado para estos momentos si cumplen la edad adecuada y siempre respetando sus indicaciones. En cualquier caso si la temperatura persiste a pesar de estas actuaciones debemos acudir al médico sin dudarlo.

Durante el primer año de vida de nuestros niños la fiebre será una fiel compañera de viaje. Por lo tanto, es importante que nos familiaricemos con ella y sepamos cómo actuar en cada momento.

 

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