Consejos para evitar las molestias por la vacunación

22 noviembre, 2015
Este artículo fue redactado y avalado por la maestra Marisol Rendón Manrique
Independientemente de que los padres le tengan miedo a las agujas o no, es crucial que los niños sean vacunados a tiempo y, sobre todo, cuando son bebés.

La vacunación es el proceso que permite la colocación de una vacuna (es decir, el antígeno que protege al organismo de algunas enfermedades). Este proceso suele formar parte de campañas o programas impulsados por el Estado. De todas formas, es importante que los padres siempre se informen bien con el pediatra.

La vacunas son imprescindibles para la prevención de enfermedades que atacan diferentes órganos y sistemas, como el polio, la difteria y el sarampión. Con lo cual, es fundamental que los padres cumplan con el calendario de vacunación desde temprana edad. En concreto desde que son bebés hasta que alcanzan los 14 años de edad. En resumen, es mucho más sencillo prevenir que lamentar luego.

El proceso de vacunación

De acuerdo con el »Calendario de vacunaciones sistemáticas» de la Asociación Española de Pediatría (2017), a los 2 meses de edad, las vacunas que deben administrarse a los niños son: la hepatitis B, la tosferina, el tétanos, la difteria, la poliomelitis, el neumococo y la Haemophilus influenzae tipo B.

Calendario de vacunación de la AEP 2018.

Entonces, la vacunación no es un procedimiento que se lleva a cabo una única vez en la vida, sino que se trata de un proceso en el cual, según el crecimiento y desarrollo del bebé se procede a aplicar vacunas en distintos intervalos de tiempo.

Es conveniente revisar cuál es el calendario de vacunación e informarse acerca de los posibles efectos secundarios de las vacunas con el pediatra. De esta forma, será posible saber hasta qué punto es normal que el bebé manifieste ciertos síntomas. Cabe destacar que, por lo general, estos son muy leves y desaparecen por sí solos en unas pocas horas. 

Verifica en el registro de vacunación la cantidad de dosis y vacunas que ya se han recibido y pon a tu médico al tanto para que no se repita ninguna dosis.

En caso de tener dudas, lo más recomendable es comentarlo con el pediatra o la entidad de salud que provee los servicios de salud.

En el consultorio médico

Si tienes alguna pregunta, es el momento ideal para hacerla. Especialmente con relación a los cuidados que debes brindarle a tu hijo después de la vacuna. En algunos casos, puede que el médico recomiende darle un analgésico al niño para aliviarle las molestias. Ahora bien, bajo ninguna circunstancia le administres medicamentos sin su aprobación previa.

Paso a paso para padres

  • Lee con cuidado las recomendaciones, las condiciones de la vacuna y cualquier información técnica relacionada a los posibles efectos secundarios.
  • A medida que los niños crecen, enséñales a respirar adecuadamente para que el dolor que sienten sea menos agudo. Los músculos relajados hacen que haya menos tensión y, por tanto, menos dolor. Si notas que el niño está muy tenso, enséñale a respirar profundamente y pídele que inhale y exhale lentamente contigo. La idea es que se enfoque en ello y no preste atención a lo demás.
  • Para que el pequeño esté distraído y no preste atención al dolor, puedes cantarle, iniciar una conversación divertida, mostrarle un vídeo o cualquier cosa que lo distraiga.
  • Llévale a tu hijo uno de sus peluches favoritos o el libro de cuentos que más le gusta para que  pueda distraerse. También es buena idea que lleve su manta o algún objeto con el que se pueda sentir como si aún estuviera en casa, así estará menos tenso.
  • Con los niños más grandes, puedes hablar sin problema y decirles que aunque el pinchazo duele un poco, el dolor no estará por mucho tiempo. No dejes de brindarles apoyo y evita por todos los medios llamarle »miedoso», »gallina» y a fines. Recuerda que el lenguaje del núcleo familiar es crucial en momentos de tensión. 
  • Evita contarles historias desafortunadas que puedan asustarlos más. Tus malas experiencias son tuyas y no debes transmitírselas a tus hijos y mucho menos cuando se sienten inseguros. Hay momentos mejores para compartir la información y brindar un mensaje adecuado.
  • Trata de sonreír y hacer contacto visual con el niño para que se sienta respaldado.

Después de la vacuna

En muchos casos, después de recibir una vacuna, los niños experimentan algunas molestias. Por lo general se trata de picor leve en la zona del pinchazo o algo de fiebre. Estas son reacciones normales que desaparecen en unas pocas horas, pero aún así, es importante estar allí para que los pequeños se sientan reconfortados.

  • Usa una compresa fría para disminuir poco a poco el enrojecimiento de la piel, la inflamación y el dolor.
  • Para disminuir la fiebre, dale al pequeño un baño fresco, pero de corta duración. Y si tu médico lo permite, dale un analgésico en una dosis adecuada para su edad.
  • Procura que el niño se mantenga bien hidratado, no solo con agua sino también con zumos naturales y alimentos saludables. Recuerda que el apetito del niño puede disminuir durante las 24 horas después de la vacunación y que esto también es normal.

Finalmente, ten en cuenta que el momento posterior a la vacunación también es importante. Así que alimenta bien a tus hijos, bríndales afecto y ayúdales a que la experiencia sea más llevadera para que en ocasiones posteriores se sientan más dispuestos y tranquilos.

  • Calendario de vacunaciones AEP. Comité asesor de vacunas. Asociación Española de Pediatría. [En línea].
  • Merino Moína M, Bravo Acuña J. Generalidades sobre vacunas: cosas prácticas. En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2018. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2018. p. 67-76.