La lactancia puede ayudarte a adelgazar, pero también a engordar

La maternidad nos trae muchos cambios y sorpresas en cualquiera de sus etapas, por eso, durante la lactancia seguimos transformándonos. Debido a esta podemos adelgazar y también engordar, así que no todos son beneficios. Está comprobado que la lactancia es una etapa beneficiosa para bebés y mamás, en especial, es recomendada para ayudar a recuperar nuestro peso debido al gasto calórico; entonces, ¿cómo es posible que puede hacernos ganar peso?

Creer que la grasa presente en la leche materna proviene de nuestros muslos, al parecer en ocasiones forma parte del mito. La producción de leche está relacionada con nuestra alimentación, la estimulación hormonal y otra serie de factores que no necesariamente tienen que ver con el peso que hemos mantenido hasta el momento.

Si perdemos peso debido a la lactancia, esto tiene que ver con la cantidad de calorías que consumimos, las cuales pueden gastarse en la producción de leche. Es por ello que se ha institucionalizado la idea de que la lactancia de cierto modo previene la obesidad. Sin embargo, no todas las mujeres pueden asegurar que esto les ha sucedido, sino al contrario, se sienten más gordas y no comprenden por qué su historia es tan diferente a la de las demás.

La lactancia también puede ayudarte a engordar

Sabiendo que para producir leche el cuerpo de la mujer gasta al menos 550 kcal diarias, ¿cómo es posible que aun así podamos engordar? Este cambio en nuestro cuerpo equivale a que salgamos a correr por lo menos una hora al día, también implica que gastemos la grasa acumulada en nuestro cuerpo. Sin duda, esto nos hace pensar que adelgazar es muy posible, lo cual se suma a la modificación en los hábitos alimenticios, que por lo general son más saludables.

La lactancia te puede hacer engordar

No obstante, todo depende de las características particulares de cada quien, no todas las mujeres somos iguales y nuestro metabolismo tampoco lo es. Algunas personas pueden ejercitarse y comer saludable, pero no logran los efectos deseados en poco tiempo, a diferencia de otras que pierden peso más rápido.

De igual manera, suele afectar el tipo de alimentación que recibimos aún cuando no creamos que nos afecte. El aumento en el consumo de azúcares y alimentos ricos en carbohidratos, viene de la mano con el cansancio, la ansiedad y propio gasto calórico; es decir, que en esta etapa tendremos más hambre, descansaremos menos y conseguiremos la justificación perfecta para comer más.

En tal sentido, el efecto de adelgazar durante la lactancia se produce solo cuando apenas logramos compensar el gasto calórico que hicimos al producir la leche. Es decir, si sobrepasamos la ingesta de calorías en relación a lo que gastamos, aumentaremos de peso tal como sucedería si no estuviéramos amamantando.

De igual manera, cuando dejamos que el hambre aumente necesitaremos que el consumo de energía sea mayor, por eso los especialistas recomiendan que no dejemos mucho tiempo sin comer; pues esta es la principal causa del aumento de peso. Pese a esto, hay quienes todavía no entienden el porqué de su sobrepeso durante la lactancia, pues hasta ahora no hemos mencionado nada que se le parezca; es entonces cuando entran en juego las hormonas.

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Falta de estrógeno puede hacerte engordar durante la lactancia

Durante el período de lactancia el ciclo menstrual de la mujer se modifica, por lo cual se inicia una etapa de anaovulación que es diferente en todas las mujeres. Esta situación provoca que el sistema endocrino reduzca los niveles de estrógeno, lo cual puede llegar a volver más lento el metabolismo, esto trae a su vez como consecuencia que en reposo se consuman menos calorías.

En esta etapa también se produce una retención de líquidos que comienza a disminuir una vez que el ciclo menstrual vuelva a comenzar de manera normal. Sin embargo, como sabemos, el embarazo puede producir la mayor variación hormonal que pueda experimentar una persona, algo que no siempre se restablece inmediatamente después del parto.

De manera que, podemos hablar de un desequilibrio conocido como “tiroiditis posparto”, capaz de causar el aumento de peso o el adelgazamiento, como producto del hipotiroidismo y el hipertiroidismo transitorio, respectivamente. Por lo general la tiroiditis posparto se termina en un periodo de 18 meses después del parto, tiempo que coincide con el destete natural en la mayoría de los casos; no obstante, se cree que al menos el 20% de las mujeres no supera el hipotiroidismo después de esta etapa.

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