La importancia de los horarios de sueño en los niños

Inés Gómez · 20 noviembre, 2017
Los horarios de sueño en los niños suelen variar. A partir de los 3 años es de unas 10 o 13 horas diarias; mientras que al llegar a la pubertad serán entre 8 y 10.

Establecer unos horarios de sueño en los niños es fundamental para su buen desarrollo. Desde que nacen hasta que alcanzan la juventud, la hora de irse dormir se convierte casi siempre en una batalla campal. Necesitan descansar mucho más que los adultos, pero a la vez desean permanecer despiertos el máximo posible.

Las excusas para quedarse un rato más viendo la televisión o jugando muchas veces acaban en lágrimas. No entienden que, al igual que a sus padres, la falta de sueño puede ocasionarles serios problemas.

Esto se debe a qué los niños son mucho más activos que los adultos. Su energía es inagotable, pero a la vez están en pleno proceso de cambios. Necesitan estar descansados, porque están absorbiendo información todo el día.

Los horarios de sueño en los niños: ¿cómo les afecta?

La falta de sueño puede acarrear diversos problemas. Algunos de ellos pueden derivar en enfermedades y patologías, que en el caso de los niños pueden ser incluso más peligrosas.

Problemas físicos

No dormir adecuadamente puede derivar en un cansancio exacerbado. Esto impide que los niños puedan realizar sus actividades diarias con normalidad. El agotamiento puede causar también agarrotamiento de articulaciones y músculos, dolor de cabeza y problemas de estómago.

Problemas emocionales

Trastornos como la depresión y la ansiedad son solo algunos de los más frecuentes. El cansancio genera irascibilidad, mal humor, tristeza y apatía. Influye en el carácter y en la forma de comportarse del infante, que puede llegar incluso a aislarse de los demás.

La falta de descanso impide que el afectado se concentre y preste atención.

Problemas cognitivos

La falta de descanso impide que el afectado se concentre y preste atención. Una alteración en los horarios de sueño de un niño puede ser catastrófica para su rendimiento. Esto a su vez repercute a nivel social y emocional para él: irá más despacio que sus compañeros, lo que le generará frustración y baja autoestima.

No sentirse descansado impide también que la creatividad aflore en los más pequeños. Las buenas ideas vienen siempre de las mentes más lúcidas y despiertas.

“Dormir es distraerse del mundo”

-Jorge Luis Borges-

Consejos para la hora de dormir

Existen una serie de trucos para mantener los horarios de sueño en los niños. Son simples, pero muy efectivos, y propiciarán tanto el descanso infantil como el adulto. Casi siempre son los padres los que en un intento de ayudar a sus vástagos acaban sucumbiendo a los mismos problemas.

El estrés del trabajo, las obligaciones familiares y la vida personal se unen a la preocupación por los niños. Aprender a relajarse es, tanto para ellos como para nosotros, algo que debería ser imperativo.

Pon música relajante

Una buena forma de que se duerman es oyendo música relajante. Escuchar piezas clásicas o especializadas en meditación es siempre una buena opción. Procura no ponerla muy alto, sino como sonido ambiente. Además de favorecer el sueño, crearás un clima muy agradable dentro de casa.

Dales un baño caliente

Una hora antes de ir a dormir procura que se den un baño caliente. Su cuerpo se relajará y se sentirán más cansados. En el momento en el que se pongan el pijama y se tumben no tardarán en caer rendidos. Tú también puedes utilizar este truco cuando necesites distraerte de los agobios diarios.

Leche caliente, el mejor tranquilizante

Este truco, que tiene cientos de años, ya era usado como remedio para males como el resfriado y el dolor de garganta. Actualmente es recomendado por profesionales sanitarios, que no dudan de los efectos beneficiosos de la leche.

Además de estar deliciosa, cura la irritación de garganta, es muy sana y ayuda a mejorar el tránsito intestinal. Si tu hijo tiene intolerancia a la lactosa no te preocupes: la leche sin lactosa surte el mismo efecto.

Leer por las noches es una de las maneras de crear un hábito de sueño.

Procura que estén alejados de la tecnología

Hoy en día es difícil, pero puede conseguirse. Procura que los niños no estén en contacto con tabletas, ordenadores y móviles las horas previas al irse a la cama. Al cerebro le cuesta mucho más desconectar cuando ha estado expuesto a muchos estímulos.

Lo mejor en estos casos es que lean. Sus efectos son mil veces mejores que los de ordenadores y demás aparatos tecnológicos y sirven para establecer unos correctos horarios de sueño en los niños.

Utiliza técnicas de relajación a modo de juego

Si notas que tus hijos tienen serios problemas para dormir puedes usar con ellos técnicas de relajación. Muchas de estas pautas se centran en que los más pequeños localicen un lugar en su mente que les haga sentirse bien.

Una vez allí, pueden imaginar que se divierten y explorar aquello que su cerebro desee. Poco a poco se irán durmiendo sin darse cuenta.