La fobia social en los niños

Francisco María García · 25 noviembre, 2017
Cuando se habla de ansiedad, generalmente se hace referencia a problemas de adultos. Aunque parezca difícil de creer, los niños son susceptibles de padecerla también. Un 1.2% de este grupo presenta esa patología.

La fobia social es el tipo de ansiedad más común entre niños y adolescentes. La ansiedad es una respuesta anticipada y difusa que se mantiene en el tiempo y que dificulta el desenvolvimiento normal a quien lo padece.

En este sentido, cabe recordar y aclarar que una persona puede sufrir de ansiedad cuando siente miedo y tiene ganas de huir, como una sensación constante, en la cual todo estímulo constituye una amenaza (ficticia) y por lo tanto, el identificar una causa a ese miedo resulta difícil y, a menudo, resulta incluso demasiado abrumador.

Existen muchos tipos de ansiedad entre ellos, la fobia social.

Un miedo y temor continuos, inexplicables

Este tipo de desorden de ansiedad se caracteriza por la presencia de temor constante y acentuado ante situaciones sociales. El niño siente miedo al relacionarse con otras personas y ante la posibilidad de ser juzgado o evaluado por ellas.

La fobia social constituye un obstáculo para el desarrollo integral de los menores. Las habilidades sociales se ven disminuidas, y el concepto de sí mismo es negativo. Se hace necesario atacar esta condición de manera temprana para evitar problemas en la adolescencia y la adultez.

El niño con fobia social siente miedo de que los demás se burlen de él. Siente que esto es lo que pasa cuando lo observan. Comienza a notarse alrededor de los seis años, cuando el niño empieza a relacionarse más con otros. En esa etapa la opinión de los pares empieza a ser importante para él.

La fobia social afecta el desenvolvimiento del niño con otras personas.

¿Qué causa la fobia social en los niños?

No se sabe con certeza la causa. No obstante, se han determinado una serie de factores que pudieran ser responsables de esta condición. La herencia es uno de las posibles causas. Si alguno de los padres ha padecido de ansiedad social, aumentan las posibilidades de que el niño la sufra.

Unos padres extremadamente críticos, sobreprotectores o rígidos pueden contribuir también a que el niño desarrolle fobia social.

Tener una baja autoestima lo hace igualmente propenso a padecer de esta clase de ansiedad. Otro factor que puede desencadenarla es haber padecido alguna mala experiencia, la muerte de un familiar o ser víctima de acoso por parte de sus pares.

Síntomas de la fobia social en los niños

La mayor dificultad al diagnosticar este tipo de ansiedad es que generalmente puede ser confundida con timidez.  Algunos síntomas pueden delatar la presencia de la fobia social en los niños.

  • Ante la posibilidad de un evento social el niño puede alegar sentirse enfermo. El dolor de estómago es la excusa más usada.  Puede sudar en exceso y tener dificultad para respirar. Hasta el simple hecho de pensar en ir a la escuela puede desencadenar estos síntomas.
  • Para una correcta adaptación social, el niño trata de pasar desapercibido. Se esconde para evitar establecer cualquier tipo de interacción con amigos y familiares de su entorno.
  • Hablar en público, pararse frente a sus compañeros de clases o establecer conversaciones con adultos son situaciones extremas para estos niños.
  • El niño muestra necesidad constante de aprobación en relación a cada cosa que hace.
  • Puede tener actitudes como morderse las uñas, arrancarse el cabello o chuparse el dedo.

Un niño con fobia social puede presentar, además, las siguientes señales: sonrojarse, sudar, sentir la boca seca, y se le puede quebrar la voz ante una situación social. Puede tener temblores o los músculos en tensión. En un momento dado puede paralizarse ante la situación o intentar huir de ella.

La ansiedad que siente puede acelerar los latidos del corazón o palpitaciones.

Qué hacer para descubrir si un niño presenta fobia social

  • Investigar cómo se siente el niño consigo mismo.
  • Ver si evita actividades de grupo, si prefiere jugar solo.
  • Estar pendientes de cómo asume la situación de exponerse ante un grupo.
  • Ver el comportamiento del niño al estar en situaciones en las que otros lo observen.
  • Observar la conducta del niño al tener que defender su opinión cuando algo no es de su agrado.
  • Detectar si el niño espera constantemente aprobación de sus acciones por parte de los otros.

Como en todo lo que se refiere al bienestar de los niños, la clave es estar alerta ante su conducta. Esto hará más probable detectar cualquier cambio que pueda indicar que algo no va bien. La fobia social en los niños es tratable. Un diagnóstico adecuado permitirá aplicar a tiempo el tratamiento farmacológico, cognitivo y conductual que le permita superar esta patología mental.