Miedos y fobias infantiles

Gladys · 14 mayo, 2016

A su corta edad, nuestros niños pueden enfrentar miedos y fobias ante ciertas circunstancias. Por eso, en esta oportunidad queremos ofrecerte herramientas para que los ayudes a superar los miedos y fobias.

Para algunas mamás puede parecer inaudito que sus pequeños sean capaces de experimentar ataques de pánico generados por una situación u objeto en específico. Pero los expertos señalan que a partir de los cinco años, los niños pueden desarrollar miedos y fobias que al no ser atendidos pueden agravarse.

La diferencia entre el miedo y la fobia es que el miedo es una sensación pasajera, que no supone gran afectación en el estado mental y emocional de quien lo experimenta.

Mientras que la fobia es un trastorno que puede desatar una cadena de reacciones que pueden ocasionar alteración del ritmo cardíaco, ataques de ansiedad y desmayos.

Miedos y fobias, ¿cómo identificarlos?

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Las fobias se caracterizan por ser miedos irracionales, recurrentes, de una intensidad pasmosa e inexplicable, es decir, el niño puede sentirse incapaz de moverse o reaccionar de manera lógica ante el sujeto o situación que despierta su temor.

La fobia es un miedo intenso e irracional en nuestros niños que necesitan atención médica.

Los síntomas más visibles son temblores, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración excesiva, incremento de la ansiedad, pérdida de los reflejos motores (no es capaz de correr), dificultad para respirar y pérdida momentánea de la lucidez y la conciencia (desmayos).

Si sospechas que tu pequeño puede ser víctima de alguna fobia, debes llevarlo con un médico para que confirme o descarte el diagnóstico.

En caso de comprobar que se trata de una fobia, el especialista indicará cuál es el tratamiento más conveniente, puede elegir entre psicoterapias individuales y para el grupo familiar, sesiones de relajación o administración de fármacos.

Las fobias más comunes entre los niños

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  • Claustrofobia. Miedo rotundo a quedarse encerrado en espacios pequeños. Estos episodios ocurren cuando van en el coche, al subirse a un ascensor, es decir, en una estancia pequeña.
  • Agorafobia. Se refiere al miedo que aparece cuando el niño se encuentra en espacios abiertos y está directamente asociado al temor de perderse y sentirse desorientado.
  • Coulrofobia. Es el miedo a los payasos, bufones y mimos, cuyo exceso de maquillaje puede causar un nivel elevado de desconfianza en los niños. Existen imágenes terroríficas de payasos, como el de la película IT (Eso, por su traducción en español) que pueden desencadenar la fobia.
  • Nictofobia. Así es como se denomina al miedo a la oscuridad, y se trata de una de las fobias más comunes entre niños de cinco a diez años. Los expertos explican que esta fobia se debe a la sensación de vulnerabilidad ante la imposibilidad de ver en ausencia de luz.

Por esta razón es que los niños y, en ocasiones, los adultos, pueden alucinar con seres extraños en medio de la oscuridad.

  • Fobia a la escuela. Este es un tipo de fobia social que se presenta cuando el niño de manera involuntaria sufre dolores estomacales, fiebre, vómitos y dolores de cabeza para no ir a la escuela.

Asustar a los niños para pretender controlarlos puede desencadenar diversas fobias.

¿Los padres contribuimos a la aparición de fobias?

El desarrollo conductual de nuestros hijos es influenciado directamente por su entorno y por las personas que están a su cargo. Por esta razón es que los padres pueden ser considerados como responsables de los  miedos y fobias que sufren sus hijos.

Investigaciones han demostrado que muchas de estas fobias han surgido por temores infundados por los padres para controlar a los niños.

Todo indica que el temido “coco” o monstruo, con el que se amenaza a los niños para que obedezcan o se vayan a dormir, no es una estrategia inofensiva.

Una situación similar ocurre con la exposición irresponsable a factores como la televisión. Si los padres no supervisan qué programación observan sus pequeños, es posible que vean en pantalla situaciones de violencia que devengan en fobias específicas o sociales.

Ante este riesgo, se recomienda a los padres limitar el uso de la televisión en casa a solo un par de horas, y a seleccionar de manera adecuada los programas que se sintonizan de acuerdo a la edad de los niños.

Como padres debemos garantizar a nuestros hijos un ambiente seguro y armonioso para su correcto desarrollo emocional y conductual. Asimismo, debemos tener en cuenta la importancia de reforzar la comunicación durante toda las etapas de su crecimiento.

Recordemos que un niño que se siente seguro y apoyado por sus padres, será un niño feliz y automáticamente se alejará de miedos y fobias innecesarios en su crecimiento.