La exterogestación: el recién nacido necesita crecer pegado a ti

Nueve meses en el útero materno y nueve meses sobre la piel de su madre. Eso es lo que nos dice la exterogestación, ahí donde nada termina con la cuarentena o la baja maternal, porque la vida extrauterina no ha hecho más que empezar y sus dos protagonistas necesitan mucho más tiempo en intimidad.

Resulta curioso cómo a pesar de todos nuestros avances en todo tipo de materias y disciplinas, el tema de la maternidad y la crianza se nos sigue escapando. Obviamente, tanto la mamá como el papá son muy conocedores de las auténticas necesidades que se presentan, pero no la propia sociedad que marca las bajas laborales de los progenitores en unas pocas semanas, cuando la biología no dice que se necesitan 9 meses más.

Es un nuevo embarazo”extrauterino” es muy bien llevado por muchas culturas que han integrado el “porteo” en sus quehaceres diarios como algo normal. Nosotros, en cambio, reinterpretamos las necesidades de los recién nacidos en base a las propias obligaciones o convencionalismos que nos marca nuestra modernidad. A saber, siempre será mejor cargar al bebé en un carro antes que llevarlo encima “porque se malcrían”.

Pedirnos una excedencia o una baja de 9 meses es algo impensable. ¿Cómo se nos podía ocurrir? Lo normal, lo que hacen casi todas las mamás por obligación y porque no cabe otra opción, es dejar al bebé en una guardería o con la familia y dar gracias por esas 16 semanas de baja donde de pronto, apartar a nuestros hijos de nuestra piel, de nuestro calor, de esa lactancia a demanda o de ese pecho que a veces, sirve más para relajar que para alimentar.

Lo sabemos, no es nada fácil criar a los hijos en esta era moderna regida por unas normas poco armónicas con los tiempos y necesidades de un bebé. Por ello, te proponemos compartir esta información para que tenga impacto, para que todos seamos conscientes de que aunque el embarazo dure 9 meses, se necesitan 9 más para favorecer un desarrollo pleno en el recién nacido.

La exterogestación: la gestación que continúa fuera del útero

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El nacimiento es un instante de gran belleza y de un gran impacto emocional para una familia, para unos padres. Sin embargo, algo que a veces no se tiene en cuenta es que también es algo traumático. El parto duele, el puerperio duele, todo es complicado, el bebé es demandante, se duerme poco y el cuerpo tarda bastante en recuperarse.

De hecho, suele tardar entre 8 y 12 meses en recuperarse. Por su parte, el bebé también vive ese instante en que pasa del útero materno al exterior como algo dramático. Ya no hay calma, se siente desvalido, asustado, hambriento a instantes, y desesperado cuando lo dejan en la cuna en soledad, sin nadie a su alrededor.

La mamá y el hijo necesitan tiempo para recuperarse y tiempo para afianzar el mejor de los vínculos: el del amor.

Cuestión de etapas, cuestión evolutiva

Hay un dato que debemos recordar. A lo largo de nuestra evolución como especie, el embarazo ha tenido que reducirse en cuanto al número de semanas. El hecho de que nuestro cerebro fuera cada vez más grande y la pelvis de la mujer más estrecha al caminar ya erguidos, ha hecho que los bebés nacieran completamente desvalidos y de forma prematura.

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  • Los gorilas por ejemplo, nacen dos semanas después de los 9 meses. Algo así supone que las crías llegan al mundo mucho más maduras que un bebé humano.
  • Todo ello significa algo importante: en vista de que el bebé no puede desarrollarse en el vientre materno, necesita seguir gestándose en el exterior pero manteniendo una cercanía constante con la madre.
  • El porteo o la crianza piel con piel es un ejemplo de ello.
  • Todo es cuestión de etapas. La infancia tiene un tiempo determinado y la adolescencia otra. ¿Por qué no tenemos en cuenta que desde el nacimiento hasta los 9 meses hay otra vital llamada exterogetación?
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El cerebro del bebé madura en el exterior ¡Necesita tenerte cerca!

La exterogestación finaliza sobre los 9 meses, momento en que un bebé empieza ya a gatear. Es el instante en que empieza a abrirse al mundo, a interaccionar con mayor intensidad, a querer tocarlo todo, a hablar…

  • Antes de esta nueva etapa es necesario colocar unos cimientos, unas bases neurológicas donde las caricias, el contacto piel con piel son básicas.
  • Además de ello, el sentirse seguro en todo momento y el permitir que ese cerebro aún inmaduro no sufra miedo ni estrés en ningún instante, afianza una conectividad neuronal segura, fuerte y óptima.

Seamos pues conscientes de la importancia de aprovechar esa segunda gestación que acontece en el exterior de nuestro útero. De hecho, el parto no es más que una necesidad biológica, ahí donde el cuerpo nos dice que no podemos continuar con la gestación y que es necesario seguirla en el exterior.

Escuchémoslo. Respetemos esos 9 meses donde tanto la madre como el bebé siguen necesitando estar muy juntos.

 

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